Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los aspectos fundamentales de la Ruta del Crecimiento (2).



ENSEÑANZA No. 35.

LOS ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA RUTA DEL CRECIMIENTO (2).



Objetivos de la enseñanza.
Profundizar en el conocimiento de cada una de las etapas de la ruta del crecimiento e interiorizarlas para transitarlas y ayudar a otros a transitar por ellas, hasta llegar a la madurez en Cristo.
Profundizar en los fundamentos de la ruta, conocerlos, e interiorizarlos, de tal manera que al aplicarlo no se produzcan desviaciones de los principios que la originan y sostienen su eficiencia.
Conocer, entender y desarrollar la aplicación y utilidad práctica de la ruta, y específicamente de sus principios, tanto en nuestra vida personal como en la familia, la iglesia y la nación.
Conocer y entender los fundamentos de cada una de las etapas de la ruta, de tal manera que nos involucremos activamente en pasar y vivir cada una de ellas, a fin de alcanzar la madurez y plenitud de vida en Cristo.


Formación.
Dios no bendice la ignorancia, más bien, bendice el conocimiento y nos insta a adquirirlo con diligencia, principalmente el que se refiere al conocimiento de Dios y sus planes para con el mundo, lo que El hace, la forma como lo hace, el propósito con el que lo hace, etc. (Ose 4:6). Los errores que el ser humano comete en su vida, primordialmente se deben a que desconocen las Escrituras (Mat 22:29, Mar 12:24) que nos fueron dadas para ser instruidos en toda justicia (2 Tim 3:16). Una de las necesidades del creyente, de acuerdo a las Escrituras, es el de ser enseñado para después ser maestros de otros (Heb 5:12). De hecho, los oficios ministeriales (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros), son para enseñar, adiestrar, capacitar, formar, entrenar, a todos los creyentes para que ellos realicen el ministerio, edifiquen el Cuerpo de Cristo, construyan la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, crezcan a la estatura del varón perfecto desarrollando el carácter de Cristo en ellos y alcancen la plenitud de Cristo en el ministerio (Efe 4:11-16).
Por lo tanto, la etapa de formación es el proceso mediante el cual el creyente consolidado y restaurado comienza a ser formado para incorporarse en un área de servicio en la Iglesia (Mat 8.14-15, Mar 10:42-45), que implique el cuidado de otras personas (2 Tim 2:2) para acompañarlas en su proceso por la ruta del crecimiento, dando de gracia lo que de gracia recibe (Mat 10:8).
Este proceso es fundamental para el desarrollo del creyente porque constituye la etapa en la cual pasa de estar solamente ocupado en sí mismo y en lo que Dios puede hacer por él, a ocuparse de las necesidades de otros y del propósito de Dios para sí mismo y los demás (Mar 22:36-40).
Sin este paso, la madurez del creyente queda detenida e igualmente el proceso de convertirse en discípulo (Mat 16:24, Mar 8:34, Luc 9:23).
Este proceso se lleva a cabo a través de:
• Centro de Equipamiento.
• Seminarios mensuales y talleres periódicos que se realizan en la Iglesia.


Activación.
A cada uno de los creyentes Dios los constituye como una parte específica del Cuerpo de Cristo y les reparte dones para que puedan desarrollar la función específica que corresponde a esa parte del Cuerpo (1 Cor 12-14). A través de la formación y el servicio, cada creyente va descubriendo y desarrollando esos dones, hasta el momento que alcanza la madurez para ejercerlos con responsabilidad y autoridad. Es en ese momento cuando debe ser activado y habilitado para ponerlos plenamente en acción y abarcando un cada vez mayor campo de acción (Jn 14:12, Mat 10:5-8).
En consecuencia, la activación es la etapa y el proceso mediante el cual la persona formada en la Escuela de Asistentes Pastorales es habilitada para ejercer, bajo la autoridad y sujeción a los Pastores y autoridades de la Iglesia, el cuidado de otros creyentes, activando sus dones, transfiriendo la unción pastoral y asignando autoridad delegada (1 Tim 4:14, 2 Tim 1:6, Mat 9:35-38, Mat 10:5-8) y comienza a establecer y desarrollar un grupo celular que estará a su cargo.
Este proceso se lleva a cabo a través de:
• El Lanzamiento.
• El Grupo Celular que abrirá el nuevo Asistente Pastoral.


Discipulado.
El objetivo que Jesús tiene con respecto a cada creyente, la meta para cada creyente, es que este se convierta en un discípulo de Cristo, conociendo todo lo que El nos ha mandado así como enseñándolo a otros (Mat 28:18-20). Como la Palabra es viva y eficaz (Heb 4:12), y todo creyente será perfeccionado hasta el día de Jesucristo (Fil 1:6), todo el tiempo el creyente es susceptible de ser enseñado y aprender nuevas verdades de la Palabra de Dios para aplicar en su vida. El discipulado es la forma como los creyentes, con la ayuda de un tutor o padre espiritual con un grado mayor de madurez, crece constantemente en su madurez en Cristo y comienza a enseñar a otros para que estos a su vez enseñen a otros (2 Tim 2:2).
Por lo tanto, el discipulado es el proceso mediante el cual, los Asistentes Pastorales asignados a Grupos Celulares, o al cuidado de discípulos, continúan con el proceso de ser perfeccionados en su carácter y en las actividades ministeriales que realizan, para incrementar su conocimiento de la Palabra, desarrollar su fe, fortalecer su relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, alcanzar en el mayor grado posible el carácter de Cristo y su efectividad en el cumplimiento del propósito de Dios para su vida (Mat 28.18-20, 2 Tim 2:2).
Este proceso se realiza a través de la participación del Asistente Pastoral en:
• Un grupo de discipulado donde recibe enseñanza.
• Un grupo de discipulado que él dirigirá en la medida en que los miembros de su grupo celular pasen por la ruta del crecimiento y se establezcan como Asistentes Pastorales.
• La Universidad Ministerial.


El ministerio en el templo y en las casas.
Todas las actividades de la ruta de trabajo se realizan tomando en cuenta dos ambientes complementarios: las casas y el templo (Hch 2:41-47). En grupos pequeños que son una parte reducida de la congregación y en el grupo grande de la congregación. Ambos ambientes con complementarios y necesarios para que cada creyente pueda alcanzar el mayor grado de desarrollo y madurez, y deben aplicarse conjuntamente para lograr la eficiencia completa del proceso. Además los grupos pequeños son lugares de entrenamiento, ejercicio y perfeccionamiento ministerial para un ministerio de mayor alcance a nivel congregacional. De tal manera que debemos valorar, apreciar y estimular ambos, complementándolos y no poniéndolos en competencia.

Preguntas para autoevaluación.
¿A que nos referimos cuando hablamos de la ruta del crecimiento?
¿Cuáles son las etapas de la ruta del crecimiento?
¿A qué se refiere la formación y cuál es su base bíblica?
¿A que se refiere la activación y cuál es su base bíblica?
¿A que se refiere el discipulado y cuál es su base bíblica?
¿Cuáles son las ventajas de un grupo pequeño para las etapas de la ruta del crecimiento?
¿Cuáles son las ventajas de un grupo grande para las etapas de la ruta del crecimiento?


15 Sep 2010