Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Módulo 111. Mayordomía.



Tema No. 4. ÁREAS DE MAYORDOMÍA (1).
La mayordomía de nosotros mismos.



Objetivos de la enseñanza.
Comenzar a conocer, en detalle, los alcances de cada una de las áreas de mayordomía que Dios requiere de nosotros.
Conocer detalladamente, los alcances de la mayordomía de nosotros mismos y determinar acciones concretas para desarrollarla de acuerdo a los estándares de Dios.



Mayordomía de nosotros mismos.
La condición de nuestro interior (Prov 23:7) delante de Dios determinará la forma en la que ejerzamos la mayordomía de todo lo que somos y de todo lo que Dios nos ha dado (tanto interior como externo).
Por otro lado, no podemos pedir de los demás que sean buenos mayordomos de lo que Dios les ha dado en tanto no lo hagamos nosotros mismos primero.
Cada uno de nosotros (1 Tes 5:23): espíritu, alma y cuerpo. Ellas constituyen las tres áreas iniciales de mayordomía.



Mayordomía del espíritu.

Dios anhela tener comunión con nosotros.
Sant 4:5: el Espíritu nos anhela celosamente.
Cant 2:14: El desea que le mostremos nuestros rostro (que estemos con El) y que le hagamos oír nuestra voz (que hablemos con El).

Implica crear las condiciones necesarias para que nuestro espíritu pueda estar en comunión y comunicación constante con el Espíritu de Dios:
Acción de gracias, alabanza y adoración (Sal 100:4, Jn 4:23).
Oración y comunión (1 Tes 5:17, 1 Tim 2:8).
Lectura y meditación de la Palabra (3 Jn 2, Sal 1.1-3).
Participación con el Cuerpo (Hch 2:41-47, Heb 10:25).

Disciplinarnos con respecto a nuestros pensamientos y sentimientos.
El crear las condiciones para ello implica disciplinar nuestros pensamientos, emociones y voluntad para obligarlos a ir en la dirección que Dios y nuestro espíritu quieren, y no en la dirección que la carne quiere:
Mat 26:41: velar porque el espíritu está dispuesto pero la carne es débil.
Rom 7:22-23: nuestro hombre interior se quiere deleitar en Dios pero nuestros miembros (carne, alma no regenerada y cuerpo buscador de comodidades) no.
Rom 8:5-8: los designios de la carne son enemistad contra Dios y los que agradan a la carne no pueden agradar a Dios.
Sal 103:1-2, 103:22, 104:1, 104:35: ordenarle a nuestra alma y todo nuestro ser (cuerpo y espíritu) lo que tiene que hacer, no dejar que el alma y/o el cuerpo determinen lo que quieren hacer y nos lo impongan.
A nuestra alma hay que ordenarle que recuerde todo lo que Dios ha hecho, está haciendo y ha prometido hacer por nosotros y los nuestros para que surja agradecimiento y el agradecimiento nos provea material suficiente para dar gracias, alabar y adorar al Señor.



Mayordomía del alma (consciente e inconsciente), del corazón.
El centro de nuestra vida es el corazón, que se nutre de lo que hay en nuestro espíritu y de lo que hay en nuestra alma. Por ello la Biblia nos ordena cuidar el alma (Sant 1:21), entonces, ello es equivalente a cuidar nuestro corazón (Prov 4:18, Prov 4:20-27).
El alma es donde se realiza la combinación de los procesos intelectuales, emocionales y volitivos de la persona, el centro de control de donde vienen los problemas del ser humano (Mat 15:11-20).



Mayordomía del cuerpo.
Se “cruza”, en algunos aspectos fundamentales, con la mayordomía del alma y del corazón, principalmente en relación con lo que sale y/o entra en nuestro corazón.
Lo que vemos (mayordomía de los ojos), lo que oímos (mayordomía de nuestros oídos), lo que pensamos (mayordomía de nuestro cerebro), lo que hablamos (mayordomía de la boca).
Implica también:
• El cuidado del cuerpo: lo que comemos y bebemos, el ejercicio, la sexualidad.
• El cuidado de nuestras manos.
• El cuidado de nuestros pies.



Mayordomía del corazón.

El cuidado del corazón es fundamental porque nada hay tan engañoso como él (Jer 17:9-10).
Es el centro de control de la vida
Es el centro de control de nuestras motivaciones, actitudes, vida interior.
Allí es donde se toman las decisiones, donde se decide la manera en que viviremos y las conductas que desarrollaremos.
Allí es donde reside el poder de percepción, perspicacia y conciencia, que combinados con la razón, el pensamiento, el conocimiento, el entendimiento, la memora, los sentimientos, la voluntad y el juicio, determinan nuestras acciones.

El corazón es como una computadora: funciona de acuerdo a los programas que se han instalado en ella.
Muchos de esos programas no fueron instalados en nuestro corazón conscientemente por nosotros mismos; lo hizo el mundo y la carne a través de nuestras experiencias de aprendizaje antes de conocer a Cristo.
Lo que se graba en el corazón, no se borra, pero si podemos tomar la decisión de usarlo o no.
No usar los programas negativos instalados en el corazón implica tener una supervisión constante (de acuerdo con lo que dice la Biblia) de nuestros valores, criterios, prioridades, filosofías, etc., que determinan nuestras conductas y decisiones.
El cuidado del corazón implica (Prov 4:20-27): cuidar lo que entra en el corazón y cuidar lo que sale del corazón.



El cuidado de lo que entra en el corazón.
Cuidar lo que entra en el corazón implica cuidar lo que vemos, oímos y pensamos.
Lo que vemos y oímos, produce pensamientos, y lo que pensamos determina valores, sentimientos y decisiones, y lo que decidimos determina nuestras acciones (Prov 23:7).
Sal 101:3: no pondremos delante de nuestros ojos ninguna cosa injusta.
Sal 101:6: sobre los fieles de la tierra pondré mis ojos (los que nos den buen ejemplo).
1 Tes 5:21: examinar todo, retener lo bueno y desechar lo malo, implica lo que vemos, lo que oímos, lo que sentimos y tocamos, y lo que pensamos.
Rom 12:2, Efe 4:22-24, 2 Cor 10.3-6: renovar nuestra mente, nuestro entendimiento, nuestros pensamientos, cambiar nuestra manera de pensar para que cambie nuestra manera de vivir.
3 Jn 2, Prov 1:1-3: meditar de día y de noche en la Palabra, tener en ella nuestra delicia; entonces todo nos saldrá bien (prosperaremos en todo) y tendremos salud:
Muchas de las enfermedades que padecen los seres humanos son causadas por sus pensamientos (su alma); ellas son las enfermedades psicosomáticas que constituyen más del 75% de las enfermedades del cuerpo.
Fil 4:8: pensar en todo lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amable, lo que tiene buen nombre, lo virtuoso, lo digno de alabanza  lo bueno,



El cuidado de lo que sale del corazón.

Cuidar lo que sale del corazón: pensamientos, palabras y decisiones.

Prov 23:7. cuidar nuestros pensamientos, evaluarlos constantemente, no dejar que nuestra mente divague libremente, ordenarle que pensar.
Conforme pensamos, así actuamos.
Si pensamos lo malo, haremos lo malo.
Si pensamos lo bueno, haremos lo bueno.
Rom 12:2: cambiar nuestras acciones implica cambiar nuestros pensamientos.

Cuidar y evaluar cuidadosamente nuestras palabras.
Mat 15:11-20: nuestras palabras nos contaminan o nos “sanan” (bendicen).
Prov 18:21: nuestras palabras crean vida o muerte.
Sant 3.9-12: nuestras palabras crean bendición o maldición.
Sant 3.1-9: nuestras palabras dirigen nuestras vidas.
Mat 12:34-37: nuestras palabras nos justificarán o condenarán.
Por ello la Palabra de Dios nos exhorta a que con nuestras palabras, animemos, estimulemos, enseñemos lo bueno, demos crédito y reconocimiento, edifiquemos, alabemos, etc. (1 Cor 14:3, Col 3:16, 1 Tes 5:11, Rom 13:7).
No solo necesitamos cuidar el contenido de nuestras palabras sino también el objetivo de ellas.
Por ejemplo, no solo debemos hablar la verdad cuando se trata de decir cosas a otra persona que no están bien en su vida, sino de hablar la verdad en amor (Efe 4:15, 1 Cor 13:1-3).
La verdad dicha sin amor puede hacer mucho daño.
Las verdades pueden ser dichas con la finalidad de herir, humillar o dañar a aquel que las recibe.
La correcta mayordomía de nuestras palabras tiene que ver con el contenido de lo que hablamos, la motivación con la que lo hacemos y el impacto que puede causar en nuestros oyentes.
Cuidarnos de las mentiras, principalmente de las que parecen “inofensivas” o “piadosas”, y de las que se disfrazan como verdades “a medias” (no son verdades, son mentiras).

Cuidar y evaluar cuidadosamente nuestras decisiones.
No son neutrales: ellas, en última instancia, sirven a Dios y ayudan a establecer el Reino de Dios, o sirven al diablo y ayudan a consolidar su reino de tinieblas.
Deut 30.19-20: producen vida o muerte, bendición o maldición.
Mat 6:24, Luc 16:13: no podemos servir a dos amos.
Sant 4:4: amigo de Dios, enemigo del mundo (y viceversa).
Apo 3:16: frío o caliente.
Mat 7:13-14: estrecha o ancha la puerta, angosto o amplio el camino  vida o muerte.
Jos 24:14-15: que cada decisión sea un servicio a Dios y para Su gloria y honra, como para El (Col 3:22-24).



El desarrollo del carácter.
El objetivo de cuidar de nosotros mismos, principalmente del corazón es que el carácter de Cristo sea formado en nosotros (Rom 8:28-39):
El propósito de Dios es que en cada uno de nosotros sea formado el carácter de Cristo.
Todas las circunstancias por las que pasamos en la vida tienen como fin ayudarnos a formar ese carácter.
Por lo tanto, ante cada circunstancia de la vida necesitamos habituarnos a reaccionar como Cristo reaccionaba.
Fil 2:5: desarrollar en nosotros el mismo sentir que hubo en Cristo.
Mat 16:24, Mar 8:34, Luc 9:23: negarnos a nosotros mismos, nuestros propios deseos, pensamientos, sentimientos, decisiones, y asumir los de Cristo
Rom 8:13: hacer morir las obras y los deseos de la carne.



Preguntas para autoevaluación.
¿Porqué cree usted que iniciamos el tema de la mayordomía con el cuidado de nosotros mismos?
¿Cuáles son las tres grandes áreas que abarca el cuidado de nosotros mismos?
En sus propias palabras ¿Cuál es la importancia de la mayordomía del espíritu?
¿En qué consiste la mayordomía del espíritu?
¿Qué acciones concretas se requieren para desarrollar una mayordomía fiel del espíritu?
De esas acciones concretas que se requiere para desarrollar una mayordomía fiel del espíritu ¿Cuáles necesita usted enfatizar en este momento?
¿Por qué es importante la mayordomía del alma?
¿En qué consiste la mayordomía del alma?
¿Cuál es la parte más importante de la mayordomía del alma y cuales son las dos grandes áreas que implica?
¿Por qué es importante la mayordomía del cuerpo?
¿En qué consiste la mayordomía del cuerpo?
¿Qué áreas implica la mayordomía del cuerpo?
¿Por qué la mayordomía del corazón tiene una importancia fundamental?
¿Cuáles son las dos grandes áreas que implica la mayordomía del corazón?
Las cosas que entran en nuestro corazón ¿por donde entran?
¿Qué es lo que implica cuidar lo que entra en nuestro corazón y que instrucciones nos da la Palabra de Dios al respecto?
¿Qué es lo que implica cuidad lo que sale de nuestro corazón?
¿Por qué es importante cuidar nuestros pensamientos?
¿Cuál es el uso que Dios quiere darle a nuestros pensamientos y por qué?
¿Cómo podemos cuidar nuestros pensamientos?
¿Qué necesita hacer específicamente usted para mejorar el cuidado de sus pensamientos?
¿Por qué es importante cuidar nuestras palabras?
¿Cuál es el uso que Dios quiere darle a nuestras palabras?
¿Cuál es el uso que el diablo quiere darle a nuestras palabras?
¿Qué podemos hacer para cuidar nuestras palabras?
¿Qué necesita específicamente usted para cuidar más efectivamente sus palabras?
Explique en sus propias palabras ¿Cuál es la importancia fundamental de cuidar nuestras decisiones?
¿Qué podemos hacer para cuidar nuestras decisiones?
¿Qué necesita hacer usted, específicamente, para cuidar más efectivamente sus decisiones.
¿Cuál es el objetivo final que Dios tiene con respecto a la mayordomía de nosotros mismos?


01 Mar 2011