Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Módulo 111. Mayordomía.



Tema No. 8. AREAS DE MAYORDOMÍA (5).

MAYORDOMÍA DE LOS BIENES, LAS RIQUEZAS Y EL DINERO.



Objetivos de la enseñanza.
Comenzar a conocer, en detalle, los alcances de cada una de las áreas de mayordomía que Dios requiere de nosotros.
Conocer detalladamente, los alcances de la mayordomía del dinero, los bienes y las riquezas y determinar acciones concretas para desarrollarla de acuerdo a los estándares de Dios.



Mayordomía de los bienes y las riquezas.
Una buena mayordomía de las posesiones incluye los siguientes aspectos:
Entender su propiedad y origen.
Entender que Dios quiere que hagamos un uso correcto de ellas.
Tener una perspectiva correcta de ellas.



Entender la propiedad y el origen de las posesiones.
Es cierto que nuestro trabajo nos proporciona unos ingresos.
Es cierto que estos ingresos nos permiten el disfrute de bienes y posesiones.
Pero ya sea el dinero o los bienes y posesiones, todos proceden de Dios y a El pertenecen (Hag 2:8: El es el dueño de todo el oro y la plata), (Rom 11:36: todo es de El, por El y para El).
El es quién permite que esas cosas vengan a nosotros (Sal 23.1: El es nuestro proveedor) para que las disfrutemos (1 Tim 6:17). Ello implica:
Que no seamos altivos (no nos creamos porque tenemos muchas cosas).
Que no pongamos nuestra esperanza en las riquezas (eso es idolatría, porque nuestra única esperanza debe estar en Dios).
Un uso responsable de las cosas y el dinero: solo las tenemos en préstamo (somos usuarios, no propietarios) y vamos a dar cuentas de lo que hagamos con ellas (la parábola de los talentos, Mat 25:14-31).



Entender que Dios espera que hagamos un uso correcto de las posesiones.
Dios nos proporciona el dinero, los bienes y las riquezas para:
En primer lugar, diezmar.
En segundo lugar, cubrir nuestras necesidades (Fil 4:13) fundamentales y las de nuestra familia.
En tercer lugar, para pagar deudas (si es que las tenemos).
En cuarto lugar, para satisfacer las necesidades de otros, comenzando por nuestros hermanos en el Cuerpo de Cristo (2 Cor 8:14: que nuestra abundancia supla la escasez de ellos). Hch 2:42-46, Hch 4:34-35: en sus orígenes, todos los miembros de la iglesia tenían todas las cosas en común y ninguno consideraba tener nada como suyo propio. Prov 19:17, Prov 21:13: darle a los pobres.
En quinto lugar, para invertir y ahorrar para el futuro (una cantidad no exagerada, para emergencias, no para tener una seguridad que impida que confiemos en Dios para el futuro).
En sexto lugar, para satisfacer las necesidades de Su obra (provisión: pro o a favor de la visión): alcanzar el mundo para Cristo y hacerlo discípulo de El (Mat 28:18-20). Ofrenda voluntaria a Jehová: Exo 35:20-29, Mal 3:8-12.
En séptimo lugar, para darle a nuestra familia y a nosotros, algunos gustos moderados (con sobriedad, no con ostentación).
Para todo ello, salvo para el diezmo, la Biblia no fija porcentajes específicos, ni define necesariamente este orden siempre (por lo que no hay que tomarlo legalísticamente, como una doctrina o como una norma infalible), por lo que en cada caso –a excepción del diezmo—necesitamos seguir la dirección de Dios, recordando que los hijos de Dios somos guiados por Su Espíritu (Rom 8:14), no por emociones, sabiduría humana, etc.



Tener una perspectiva correcta de las posesiones.
Los bienes materiales no son un fin en sí mismos, sino solamente un medio que Dios nos ha dado para suplir nuestras necesidades. Luc 12:13-21 y Mar 10.17-31: el no entender este principio fue el terrible error que cometieron tanto el rico insensato como el joven rico.
Los creyentes debemos cuidar nuestra actitud respecto a estas cosas porque vivimos en medio de una sociedad consumista que ha convertido las riquezas, la comodidad, los bienes, el dinero, las cosas, en ídolos.
Día y noche estamos expuestos a estímulos por poseer nuevas cosas o para disfrutar nuevas experiencias que buscan convertir deseos en necesidades y que dificultan nuestra correcta mayordomía de todo aquello que Dios nos ha dado.
La garantía de la continua provisión para nuestras necesidades no es ni la posesión ni la acumulación sino la administración y el uso eficiente de los recursos que Dios nos da para los propósitos que Dios les ha determinado: hacer tesoros en el cielo (diezmos, ofrendas, buenas obras) donde los ladrones no minan ni el orín corrompe (Mat 6:19-21, 6:24).



Mayordomía del dinero.
No implica solo diezmar y ofrendar. Eso es lo básico, lo primario.
Implica que es lo que hacemos con el resto. Ser sobrios (1 Tes 5:6, 8; Tit 2:2; 1 Ped 1:13, 1 Ped 4:7, 1 Ped 5:8).
Implica también tener una actitud adecuada hacia el dinero y las cosas materiales (1 Tim 6:10: amor al dinero / Mat 6:25-31).
Implica que hacemos con los sobrantes (Mat 6:19-21).
El uso del dinero constituye una pequeña parte de la mayordomía pero indica mucho acerca de nuestra condición espiritual: Mat 6:24, 1 Tim 6:10.
Si amamos el dinero (permitimos que nos controle, nos dirija, determine nuestras decisiones, absorba nuestros pensamientos, etc.): estamos haciendo un ídolo de él.
Todo ídolo interfiere significativamente en nuestra comunión con Dios.
Si a Dios le entregamos y ponemos bajo Su control, voluntad y dirección el área del dinero, probablemente le entregaremos todos los demás aspectos de nuestra vida. Si, por el contrario, no somos capaces de rendir esta área a Su control, tampoco le vamos a entregar otros aspectos de nuestra vida.
Todo lo que somos y poseemos pertenece a Dios, y en ello está incluido el dinero.



Algunos aspectos importantes de la mayordomía del dinero:
Tener una perspectiva correcta del dinero (Ecle 7:12, 10:19). Significa que el dinero no es un fin en sí mismo, sino un simple medio que Dios nos da para suplir nuestras necesidades y las de otros. Significa también que el dinero en sí mismo no es bueno ni malo, sino lo que hacemos con él. Por lo tanto, hay un buen uso del dinero (bendición) y hay un mal uso del dinero (despilfarro, maldición, etc.).
Tener una perspectiva correcta de la importancia de dar (Luc 6:38, Gal 6:7-10, 2 Cor 8 y 9, Prov 3:9-10) a la iglesia, las personas y las actividades.
Tener un sentido amplio del uso del dinero. Entender que la mayordomía no sólo consiste en ofrendar una parte de los recursos que Dios nos permite generar, sino que implica tener la actitud correcta en el gasto y administración de aquella parte que no ofrendamos y que retenemos para nuestro uso. Esto significa que la mayordomía del dinero no acaba con dar el diezmo y las ofrendas para la obra del Señor, sino que también implica la manera en que gastamos el restante.



El diezmo en el Antiguo Testamento:
Gen 2.17. Cuando Dios puso a Adán en el huerto del Edén se reservó para sí los frutos del árbol del conocimiento del bien y del mal: el principio del diezmo. Le advirtió a Adán que si comía de esos frutos ciertamente moriría.
Gen 4:1:5. Caín trajo una ofrenda a Dios del fruto de la tierra en tanto que Abel trajo de las primicias de sus ovejas, lo más gordo de ellas (lo mejor). Dios se agradó de la ofrenda de Abel pero no la de Caín: el principio de que lo primero y lo mejor de nuestros frutos es para el Señor (Prov 3:9).
Antes del tiempo de Moisés, Abraham dio los diezmos a Melquisedec (Gen 14:17-20). Desde antes del establecimiento de la ley mosaica (Gen 14:20), el diezmo era reservado para el uso de la obra y para el sostenimiento de los sacerdotes, así como una muestra práctica de mayordomía, y Jesús declaró estar de acuerdo con está práctica, tal como lo expresó en Mat 23:23.
Jacob (que también vivió antes de Moisés) ofreció a Dios los diezmos de todo (Gen 28:20-22).
Deut 14:22: después del Éxodo de Egipto, el diezmo se instituyó como ley para Israel.
Mal 3:8-10: existe una relación muy sólida entre el dar los diezmos al Señor y el bienestar en todas las áreas de la vida de las personas y la nación. Viceversa, también hay una relación muy sólida entre el malestar y la maldición en todas las áreas de la vida de las personas y la nación y la falta de dar los diezmos al Señor.



El diezmo en el Nuevo Testamento.
Jesús confirmó la ley del diezmo (Mat 23:23).
Jesús no vino para abrogar (anular) la ley sino a cumplirla (Mat 5:17).
Jesús dijo claramente que ninguna tilde ni ninguna jota serán quitadas de la ley hasta que todo se haya cumplido, es decir, la ley sigue vigente como norma de conducta para los creyentes, aunque el método de salvación de la ley cambió por el método de la gracia (Mat 5:18).
Jesús no solo no elimina los principios de la ley, sino que nos enseña que nuestra justicia debe ir más allá de esos principios (Mat 5:21-48), y entonces, en lo que concierne al diezmo, el nuestro debería ir más allá del diez por ciento.
El escritor de la Epístola a los Hebreos confirma el diezmo (Heb 7:8): no dice: “recibían los diezmos” sino dice “reciben los diezmos”. En ese tiempo cuando fue escrita esta epístola, la iglesia tenía muchos años de existir pero los diezmos seguían siendo recibidos, por lo que, la práctica de la iglesia “primitiva” nos dice que los diezmos si son parte de la vida de la iglesia.



Características bíblicas del diezmo (Gen 2.16-17, Mal 4:8-12).
Es de Dios, no nuestro. Dios nos lo da para que nosotros se lo regresemos.
Es una prueba de nuestra obediencia.
Es un pago, una responsabilidad.
Se entrega después de recibir los ingresos.
Es un porcentaje definido.
Tiene un solo destino: la Iglesia.
Tiene que ver con toda clase de bendiciones (no solo la económica.
Es una especie de blindaje y/o protección a los ingresos (para su mantenimiento y evitar gastos imprevistos: reparaciones, pérdida, accidentes, enfermedades, etc.).



Características bíblicas de las ofrendas (2 Cor 8 y 9).
Se dan con el dinero que es para nosotros (el 90% que nos queda después del diezmo).
Son una prueba de nuestra generosidad y de nuestra fe más que de nuestra obediencia (aunque también).
Son voluntarias.
Se entregan antes de recibir los ingresos (la siembra es previa a la cosecha).
La Palabra no define que sean un porcentaje de nuestros ingresos.
Tienen múltiples destinos: la Iglesia, el Pastor, los padres, los familiares en necesidad, los pobres, proyectos especiales, etc.
Tiene que ver con bendición económica solamente (la cosecha es de la misma especie que la siembra).
Es una siembra para recibir una cosecha (multiplicación de los ingresos).



Tipos de ofrendas.
Para nuestros padres (Mat 7:9-13).
Para los necesitados (Hch 4:34-35).
Para los que sirven al Señor (Mat 10:9-10, 1 Cor 13:14).
Especiales, con un fin específico (Exo 35:20-29, 1 Cro 29:11-17).



Principios de las ofrendas.
Con regularidad (1 Cor 16:2).
Son responsabilidad de todos (1 Cor 16:2).
Proporcionales (2 Cor 8:1-4).
Por fe (Fil 4:10-19).
Con generosidad (2 Cor 9:6).
Con alegría (2 Cor 9:7).



Algunos beneficios del dar.
Dios hará memoria de nuestras ofrendas (Sal 20.1-3, Heb 10:3-4).
Ensancha nuestro camino y nos lleva delante de los grandes (Prov 18:16).
Darle al pobre nos aparta de la pobreza (Prov 28:27).
Cuando damos, recibimos (Luc 6:38).
Somos bienaventurados al dar (Hch 20:35).
Si somos fieles en nuestro dar, El nos pondrá sobre lo mucho (Luc 16:10).



Preguntas para autoevaluación.
La mayordomía de los bienes, las riquezas y el dinero implica la consideración de tres aspectos fundamentales ¿Cuáles son?
¿Qué implica entender el origen y la propiedad de las posesiones?
¿El disfrute de las posesiones, según 1 Tim 6:17, que aspectos involucra?
¿Qué implica el entendimiento del uso correcto de las posesiones, los bienes y las riquezas, según la perspectiva de Dios?
¿Qué implica tener una perspectiva correcta de las posesiones, los bienes y las riquezas, y por qué es importante tener esa perspectiva?
¿Cuáles son los dos aspectos primarios fundamentales en la mayordomía del dinero?
¿Por qué es importante la mayordomía del dinero y que implicaciones tiene en nuestra relación con Cristo?
¿Cuál debería ser la perspectiva correcta del dinero de acuerdo a Ecle 7:12 y Ecle 10.19?
¿Qué enseña Mat 23:23 acerca de los diezmos?
¿Qué nos puede enseñar Mat 5:17-18 acerca de los diezmos?
¿Qué nos enseña Mat 5:21-48 acerca de los diezmos?
¿Qué nos enseña Heb 7:8 acerca de los diezmos?
Menciones por lo menos cinco características diferenciales entre el diezmo y las ofrendas.
Mencione por lo menos cuatro tipos bíblicos de ofrendas.
Mencione por lo menos seis principios bíblicos acerca de las ofrendas.
Mencione seis beneficios del dar.

28 Abr 2011