Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La familia del ministro (y todos somos ministros, 2 Cor 5:18).




Introducción (1 Tim 3:4-5).
El llamado los incluye directa o indirectamente.
La relación con ellos (esposa e hijos) --> sumamente importante --> es, en última instancia, la medida de nuestra capacidad para ser o no, ministros de Dios.
De hecho, en la familia tendremos la prueba si podemos ser ministros en la iglesia Efe 4:11-16.
La familia es antes que el ministerio.
Tres tipos de requisitos de los ministros.
Los personales.
Los matrimoniales.
Los familiares.



Los personales (cualidades o características).
Se refieren a las que necesitamos manifestar tanto en la relación con nuestra familia (nuestra primera iglesia) como con la iglesia:
Irreprensible (testimonio de vida).
Sobrio.
Prudente.
Decoroso.
Hospedador.
Apto para enseñar.
No dado al vino.
No pendenciero.
No codicioso de ganancias deshonestas.
Amable.
No avaro (generoso).
Apacible (no pleitista).
No un neófito (inexperto).



Matrimoniales (marido de una sola mujer, Efe 5:21-23).

Amarla como Cristo ama a Su Iglesia.
Aceptarlas como son (no conformismo ni tolerancia).
Darse, entregarse por ella.
Servirla.
Estimarla como superior a sí mismo.
Morir a nosotros mismos.

Santificarla y purificarla.
Enseñarle la Palabra para la renovación de su mente.
Enseñarle a amar a Dios y a caminar con Dios.
De hecho, antes de que Dios le diera a Adán su mujer (Eva), Dios le dio instrucciones para trabajar (proveer para las necesidades materiales de su futura esposa) y para enseñar (al darle a él los mandamientos para que él se los enseñara a su esposa y a sus hijos futuros) (Gen 2:15-16). Esto implica que una mujer no debiera casarse con un hombre que no haya demostrado que es diligente en el trabajo y que es diligente en el estudio y enseñanza de la Palabra de Dios.

Presentársela a sí mismo gloriosa: ayudarla a desarrollar todo su potencial en Cristo como persona y mujer, como esposa y madre, como ministra de Dios de acuerdo a sus dones.
Darle su lugar frente a otros, no minimizarla ni menospreciarla.

Sustentarla y cuidarla (1 Tes 5:23): espíritu, alma y cuerpo.

La relación más importante después de la relación con Dios.



Familiares (que gobierne bien su casa, 1 Tim 3:4).

Modelar al Padre para ellos (antes lo tengo que conocer).
Cuidado y seguridad integrales (1 Tes 5:23): amor, aceptación, pertenencia, seguridad, confianza.

Son inexpertos igual que todos los demás jóvenes (no son ángeles): ayudarlos en sus errores y faltas, restaurarlos (no destruirlos con culpa o condenación).

Que gobierne bien su casa por modelo y precepto.
Administrar, enseñar, formar, corregir, desarrollar (Deut 6:1-10, Efe 4:11-16, Sal 127:1-3) --> de acuerdo con el propósito y dirección de Dios.
Desarrollar su máximo potencial.

Que tenga a sus hijos en sujeción: enseñarles el respeto, honra y obediencia (Efe 6:1-3) a él como padre y a su madre para que les vaya bien en la vida y vivan muchos años.
Con toda honestidad.
Estorbarles el pecado.
Sin falsedad o hipocrecía (apariencias).
Sin motivos ocultos, egoístas (quedar bien con otros, ser reconocido, que ellos cumplan lo que nosotros no --proyección--, etc.).
Efe 6:4: sin abuso, sin manipulación, sin ira, sin legalismos.

03 Mayo 2011