Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Hacerlo todo conforme a la Palabra de Dios.



HACERLO TODO CONFORME A LA PALABRA DE DIOS.
(Hno. Marino Vásquez).



Introducción.
A veces no valoramos todo lo que implica ser cristiano en este país, y ello nos lleva a no ser totalmente agradecidos del privilegio que Dios nos da de escuchar Su Palabra y de servirle. En primer lugar necesitamos valorar lo que el Señor nos ha regalado.
Parte de ese privilegio es que podemos buscar una iglesia que llene nuestras expectativas.
Y también podemos irnos si no nos gusta porque no nos dan el mensaje que queremos, o nos predican de cosas que no nos gustan, como por ejemplo, el pecado.
Necesitamos buscar la iglesia no que nos gusta sino la iglesia donde Dios quiere edificarnos, restaurarnos, transformarnos y formarnos para servirle (la iglesia específica para nuestra necesidad, no nuestro gusto, conforme al propósito de Dios para nuestra vida) y estar allí hasta que el Señor venga o hasta que el Señor nos de una dirección específica de movernos.


Esforzarnos en el Señor, tener valentía, guardar y hacer conforme a la Palabra.

Jos 1:7-8.
Necesitamos esforzarnos en el Señor para que nos vaya bien en todo lo que hagamos.
Dios nos ha llamado para que seamos parte de Su Reino, para que seamos colaboradores de Dios en el cumplimiento de Sus planes y propósitos (1 Cor 3:9, 2 Cor 6:1).
No somos instrumentos (no responsables de lo que se está haciendo).
Somos colaboradores (co-responsables de todo lo que se está haciendo).
En el caso de:
Josué: la transformación de Canaán.
Nosotros: la transformación de nuestras naciones, conforme a Su voluntad (Mat 6:10), sus ordenanzas.
Bienaventurada la nación sobre la cual es invocado el Nombre del Señor (Sal 33:12).
Hoy la iglesia (cada uno de nosotros) está retrocediendo ante el ímpetu de las fuerzas de las tinieblas, aún cuando fue diseñada para vencerla.
Somos llamados para hacer algo más que ser ministrados y edificados por la Palabra y por el Espíritu Santo.
La Iglesia original (la del Libro de Hechos), transformadora, ocupada en la edificación de las personas, las familias, la educación, las naciones, en fin, transformadora del mundo. Llamada a conquistar el mundo (no ser conquistada por el mundo, Jer 15:19).
Guatemala ha sido llamada a algo especial: ser luz para las naciones de la tierra, a través de Su Iglesia en la nación.
Nosotros somos, de parte de Dios, la generación que vamos a hacer la transformación de esta nación: la pérdida de valores, la abundancia del pecado en todas sus manifestaciones.

Col 3:17.
Todo lo que hagamos necesitamos hacerlo en el Nombre del Señor, para El, para Su Gloria, esforzándonos en hacer las cosas que nos toca hacer (en lo personal, en la familia, en el trabajo, en la nación) de la mejor manera que nos sea posible.
Necesitamos esforzarnos en ser discípulos del Señor antes que cualquier otra cosa (Hch 11:26).
Necesitamos ser como los hermanos de Berea (Hch 17:10-11), que escudriñaban la Palabra de Dios continuamente para saber que lo que están oyendo, aprendiendo, creyendo, etc., está conforme a la Palabra de Dios.
Hoy en día, muchas personas que asisten a las iglesias u oyen predicadores por la radio y/o la televisión, ya ni con Biblia llegan o lo hacen para cotejar lo que le están predicando (negligencia).
No tienen forma de saber si lo que se les está predicando está conforme a la Palabra de Dios.
Necesitamos ir a la Palabra si escuchamos y estamos haciendo bien para que las cosas funcionen como la Palabra dice.
Querer que las cosas que no funcionan funcionen porque nosotros así queremos no funciona.
Necesitamos entender que si algo no nos está funcionando es porque algo estamos haciendo mal que no está conforme a la Palabra.
Eso es precisamente ser como los de Berea, lo cual no implica que uno sea desconfiado sino, como lo dice la Palabra de ellos, que eso es nobleza. Y necesitamos nobleza.
Querer que las cosas sean como nosotros queremos y no conforme a la Palabra y/o servir a Dios a nuestra manera (1 Cro 13:5-14, 1 Cro 15:13) es servirlo como Nadab y Abiu: fuego extraño que El no quiere, servicio no conforme a ciencia.

1 Cro 13:5-14 (cuando David se propuso trasladar el Arca de Dios a la ciudad de Jerusalén.
No lo hizo conforme a la Palabra de Dios, conforme a Ciencia, sino conforme a su propia manera y/o criterio, aún cuando se propuso hacerlo de la mejor manera posible, pero de todos modos, a su manera, no conforme a lo ordenado por Dios: No se habían santificado los levitas; en carro, no en hombros de los levitas que Dios había designado; Uza tocó el arca, y nadie estaba autorizado a ello, sino en todo caso, el Sumo Sacerdote solamente.
David tuvo pesar en su corazón, se percató que algo no estaba bien, y se tomó el tiempo necesario (3 merses) para entender que era ello, antes de proseguir (dejó el Arca en la casa de Obed-edom).
¿Qué hacemos cuando algo no nos está bien? ¿Buscamos otra alternativa o buscamos en la Palabra y en la comunión con Dios Su dirección?
Pensamos que porque estamos haciendo las cosas para Dios, ello es suficiente para que salga bien, pero el principio fundamental es que no solo necesitamos hacerlo para El sino conforme a Su Palabra y Su Dirección (Mat 7:21-23).
Dios es Bueno y es Bueno todo el tiempo.
Si algo no está saliendo bien, no es por Dios. Es porque algo no estaos haciendo bien.
En este caso David nos enseña un principio importante: fue a la presencia de Dios y buscó en la Palabra la dirección de Dios (que el Arca debía ser llevada en hombros por los levitas).
Como resultado, no solo llevaron el Arca de Dios a Jerusalén, sino se produjo una restauración de la alabanza y la adoración (el Tabernáculo de David).

Igual nos pasa a nosotros hoy.
Hacemos las cosas como se nos ocurre y no conforme a lo que Dios quiere.
Estamos, no tanto para hacer cosas, sino para hacerlas conforme a Su Voluntad (Mat 7:21). No se trata de nosotros, se trata de El. No se trata de nuestro propósito sino del propósito de El.
Para ello necesitamos conocer la Palabra y además mantener la comunión con el Espíritu Santo para que nos guíe.
No solo necesitamos venir a la Iglesia los domingos (parece que solo somos iglesia los domingos), sino ser iglesia de Cristo todos los días, a todas horas, en todos los lugares, siendo una iglesia gloriosa, en todo tiempo, conforme a las enseñanzas de la Palabra y la dirección del Espíritu Santo.
Arrebatar, esforzarnos, ser valientes para recuperar todo lo que es nuestro (nuestra persona, nuestra familia, nuestra nación (Mat 28:18-20, Col 3:18-20, Efe 1:9-10, Rom 8:19-21), como David frente a los leones y los osos, y frente a Goliat.
Sacudirnos el espíritu de estupor que nos ha invadido, robándonos, destruyendo y matando el propósito de Dios para nosotros (Jn 10:10).
Dios llama a los valientes –y todos nosotros estamos llamados a serlo-- para que arrebaten el Reino de los Cielos (la plenitud de la vida en El, no solo para nosotros sino para todos los que están alrededor de nosotros).
¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas, nuestras familias, nuestra nación?
¿Estamos haciendo las cosas conforme a las instrucciones de Dios, conforme a Su voluntad? Esa necesitaría ser nuestra meta de acuerdo a lo que nos enseña la Palabra de Dios.







20 Jul 2011