Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Consideraciones acerca del estudio de los Salmos.




Introducción.
Son palabras de Dios para las personas y también contiene palabras habladas a Dios o acerca de Dios.
Como son básicamente oraciones e himnos, son dirigidos a Dios o expresan una verdad acerca de Dios en un canto.
Esto presenta un problema muy particular de hermenéutica en la Escritura: no son proposiciones, ni imperativos, ni historias que ilustren doctrinas. Su función principal no es la enseñanza de doctrinas ni de moral. Son útiles cuando se usan para los fines propuestos por Dios, quien los inspiró: para ayudarnos a expresarnos delante de Dios y meditar en sus caminos. Por tanto, son de gran beneficio para el creyente que busca la ayuda de la Biblia para expresar gozos y tristezas, éxitos y fracasos, esperanzas y pesadumbres.
Como son un tipo especial de literatura, requieren un cuidado especial en su lectura e interpretación. Esto significa la comprensión de su naturaleza; es decir, de sus diversos tipos, formas y funciones.


La poesía de los Salmos.
Son poemas cantados.
La poesía hebrea se dirigía a la mente a través del corazón; por eso, sus palabras son intencionalmente emotivas.
La poesía hebrea usa el paralelismo, y una forma común es el paralelismo sinónimo, en el cual la segunda línea refuerza o repite el sentido del primer verso.
Las dos líneas juntas dan el significado que el poeta se propone, y el segundo verso no dice nada nuevo o diferente.
Estos poemas suscitan emociones y evocan sentimientos, antes que ideas, y estimulan en el individuo una reacción que va más allá de la comprensión cognoscitiva de ciertos hechos.
Aunque contienen reflexiones sobre doctrina, no enseñan un sistema doctrinal.
El vocabulario de la poesía es intencionalmente metafórico; entonces hay que buscar el propósito en la metáfora. Tampoco se deben ver metáforas donde no las hay.


Los Salmos como literatura.
Como son también una forma literaria, es importante reconocer ciertos rasgos literarios de ellos al leerlos o estudiarlos.
Son de diferente tipo y cada uno está caracterizado también por su forma; esto es, el tipo en particular, determinado por las características (en especial la estructura).
Cuando se entiende la estructura, se puede reconocer, por ejemplo, la transición de sujeto a sujeto, y la distribución de la atención dada a ciertos asuntos, para apreciar así el mensaje que transmite cada uno, su propio propósito.
Cada salmo se debe leer como una unidad literaria.
Cada uno se debe tratar como unidad independiente, no como parte de un todo, y se debe apreciar en su valor propio, aparte de su relación con el todo.


El uso de los Salmos en el Israel Antiguo.
Fueron cantos funcionales, compuestos para la adoración a Dios por los israelitas de la antigüedad; cumplían la función primordial de establecer la comunicación entre el adorador y Dios.

Agrupamiento.
Se agrupan en “libros” que son cinco en total: libro 1, del salmo 1 al 41; libro 2 del salmo 42 al 72; libro 3 del salmo 73 al 89; libro 4 del salmo 90 al 106; libro 5 del salmo 107al 150.
Como ciertos grupos de salmos tienen características especiales, es posible que fueran coleccionados originalmente en subcategorías, que fueron incluidas dentro de los cinco libros mayores.


Los diferentes tipos de Salmos.
Se pueden clasificar en siete categorías diferentes, aunque estas pueden sobreponerse unas a otras o tener subcategorías.
Elegías: individuales y congregacionales. Las individuales ayudan a las personas a expresar sus luchas, sufrimientos o desengaños delante del Señor. Las congregacionales hacen lo mismo, pero con un grupo de personas.
Salmos de acción de gracias: expresan gozo delante del Señor porque algo ha salido bien, o porque las circunstancias eran buenas y el pueblo tenía razón para dar gracias a Dios por su fidelidad, protección y beneficio.
Himnos de alabanza: se concentran en la alabanza a Dios por ser quien es, por su grandeza y los bienes que ha derramado sobre toda la tierra, y sobre su propio pueblo como Creador del universo, como el protector y benefactor de Israel, como el Señor de la historia.
Salmos de la historia de la salvación: se centran en un repaso de la historia de las obras salvadoras de Dios entre el pueblo de Israel, especialmente al haberlos librado de la esclavitud de Egipto y su formación como pueblo.
Salmos de celebración y afirmación: hay de varios tipos. Las liturgias de renovación del pacto, que llevan al pueblo de Dios a una renovación del pacto que El hizo en el monte Sinaí. Los del pacto davídico que alaban la importancia de la elección del linaje de David por parte de Dios. Los llamados salmos reales, que tratan especialmente de la monarquía. Los salmos de entronización que es posible que celebraran la entronización del rey de Israel, una ceremonia que quizá se repetiría cada año.
“Cantos de Sión o de la ciudad de Jerusalén”: le dan atención y celebración especiales a esta ciudad.
Salmos de sabiduría o sapienciales: alaban los méritos de la sabiduría y la vida sensata.
Cantos de confianza: centran su atención en el hecho de que se puede confiar en Dios, y que aún en tiempos de desesperación, se debe hablar de su bondad y el cuidado que tiene por su pueblo; ayudan a expresar nuestra confianza en Dios, ya sea que nos vaya bien o no.


Una categoría especial: los salmos “imprecatorios”.
En cierto sentido, podemos hablar de ellos como salmos “catárticos”: permiten salir de emociones negativas como alternativa para no pecar a raíz de esas emociones.
La amargura, el enojo y el odio pueden llevar a pensamientos o actos pecaminosos, tales como el deseo o la intención de hacer daño a otros. Es mejor expresar el enojo con palabras, que en actos de violencia. Algunas partes de ciertos salmos nos ayudan en esto, guiando y canalizando verbalmente nuestro enojo a través de Dios, antes que contra alguna otra persona, en palabras o actos.
Controlan nuestro enojo y nos ayudan a expresarlo (a Dios) con las mismas exageraciones intencionales que conocemos en otros tipos de salmos.
No contradicen las enseñanzas de Jesús sobre el amor a los enemigos.
Nos ayudan a no odiar cuando sentimos enojo.
Debemos expresar sinceramente nuestra ira, ante Dios, aunque nuestros sentimientos sean de odio y amargura, y dejar que Dios se encargue de hacer justicia contra los que nos maltratan.


Tres beneficios fundamentales de los Salmos.
Primero, los Salmos son una guía para la adoración.
Segundo, nos demuestran que podemos tener una relación sincera con Dios.
Tercero, demuestran la importancia de la reflexión y la meditación sobre las cosas que Dios ha hecho por nosotros.
Nos invitan a la oración, al pensamiento centrado en la Palabra de Dios (meditación) y a la comunión reflexiva con otros creyentes. Tales cosas ayudan a formar en nosotros una vida de pureza y amor. Como ninguna otra literatura, nos elevan a una posición donde podemos comunicarnos con Dios, acercándonos lo más posible a la grandeza de su Reino y a una semejanza mayor de lo que será la vida con El por toda la eternidad.


Advertencia.
Los Salmos no garantizan una vida agradable.
David, quien expresa con palabras grandiosas en los Salmos las bendiciones de Dios, vivió una vida llena de tragedias y desengaños constantes.
No obstante, él alaba a Dios y le da gracias con entusiasmo siempre, aún en las elegías, así como nos aconseja Pablo que hagamos aún en medio de los tiempos difíciles (Efe 1:16; 5:20).


16 Nov 2011
Referencia: La Biblia 10.