Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El llamamiento de Dios



LLAMAMIENTO (Mar 3:13-15).



OBJETIVOS DE LA ENSEÑANZA.
Que el creyente entienda las implicaciones completas del llamamiento de Dios y la necesidad de avanzar en cada una de las etapas del llamamiento de Dios para su vida.


LLAMAMIENTO.
1 Cor 1:9: fuimos llamados a la comunión con Jesucristo.
Llamado deriva de “kaleo” (griego) cuyo significado es convocar, invitar, destino. Es decir, una invitación a que vivamos según la voluntad de Dios durante nuestra permanencia en la tierra.
Todo creyente tiene un llamamiento de Dios (2 Tim 1:9).
Jesús (Mar 3:13-15) llamó a los que El quiso para:
o Que estuvieran con El (llamamiento): salvación, comunión, relación intimidad.
o Para enviarlos a predicar (vocación), que tuvieran autoridad.
Rom 11:29: irrevocable es el llamamiento y los dones (vocación).


LAS ETAPAS DEL LLAMAMIENTO DE DIOS (MAR 3:13-15).
Salvación: el propósito general.
Consolidación y formación: afirmarnos en la fe e inicio de la transformación de toda nuestra manera de pensar y vivir (Rom 12:2); inicio de la formación del carácter cristiano en nosotros (Rom 8:29, Gal 5:22-23).
Llamamiento vocacional: el propósito específico (1 Cor 12). A los que El quiso y como El quiso. Lo que nos toca a nosotros es reconocerlo y aceptarlo (Hab 2:2-4).
Preparación y equipamiento: la duración depende de nosotros y del desarrollo de ciertas características fundamentales como obediencia, compromiso y fidelidad.
Separación: apartado, ordenación (ejercicio), oficialización, autoridad y/o derecho de actuar, habilidad, privilegio, capacidad.


NECESIDADES PARA TODO EL PROCESO (HEB 6:10-12).
Dios no es injusto para olvidad nuestra obra de amor y el trabajo de amor que mostramos en Su Nombre, sirviendo a los santos (la iglesia, la congregación).
Cada uno de nosotros necesitamos mostrar la misma solicitud hasta el fin (consistencia) porque mejor es el final de la carrera que el principio ( Ecle 7:8).
No hacernos perezosos.
Imitar a los que por la fe y la paciencia heredan las promesas, lo que implica que los resultados no siempre serán inmediatos. Los resultados se van a dar pero muchos, después de un tiempo no muy corto, lo que implica seguir sembrando (como el sembrador de la parábola del sembrador).


VOCACIÓN.
Del llamado a la salvación, derivado de él, surge la vocación, profesión, carrera, actividad prioritaria (Efe 4:1).
Cualquiera que sea la vocación a la que somos llamados solo tendremos paz en nuestros corazones cuando estemos en la buena, agradable y perfecta voluntad del Señor (Rom 12:2), lo que implica cambiar nuestra forma de pensar (y prioridades) para que cambie nuestra forma de vivir.
Nunca podremos sentirnos felices ni satisfechos, y mucho menos tener éxito, si tratamos de forzar un ministerio o una vocación a la cual no hemos sido llamados. Dios No bendice lo que se hace fuera de Su voluntad.
Requiere algunas condiciones:
o Reconocer el llamamiento.
o Reconocer que con el llamado viene una vocación (1 Cor 12:4-7).
o Reconocer que hay diversidad de ministerios, operaciones y manifestaciones y que a cada uno le son dadas para provecho.
o Reconocer que Dios reparte a cada uno como El quiere (1 Cor 12:11).
o Reconocer que Dios coloca los miembros en el Cuerpo como El quiere (1 Cor 12.18)
o Aceptarla internamente.
o Prepararnos.
o Esperar hasta que el Señor nos aparte para cumplirla.


PREPARACIÓN.
Entre el tiempo del llamamiento y el tiempo de cumplir la vocación hay un tiempo de preparación. Desde el momento del llamado Dios comienza a prepararnos para el momento en que nos apartará para la obra a la que nos llamó.
El tiempo de preparación depende de nosotros, de nuestra obediencia, fidelidad y compromiso, por lo que puede ser breve o prolongado, dependiendo de cada uno y sus circunstancias particulares.
o Cuando llegamos a la madurez y desarrollo espiritual que Dios requiere.
o Cuando hemos quitado todo obstáculo que nos impide servirle.
o Cuando nos rendimos a El.
Cuando a Dios le agradan los resultados de la preparación de acuerdo al propósito para el cual nos llamó nos aparta para cumplir la vocación (Gal 1.15).
Muchos cristianos reconocen el llamamiento de Dios pero nunca llegan al momento de su separación porque no demuestran fidelidad, obediencia ni compromiso.


SEPARACIÓN.
Dios causa que el liderazgo reconocido, el que Dios ha puesto en autoridad, oiga de El y confirme la separación mediante la ordenación y/o imposición de manos (Gal 1:15, Hch 13.1-2).


PREGUNTAS DE AUTO-EVALUACIÓN.
¿Entiendo claramente las etapas del llamado de Dios para mi vida?
¿En qué parte del trayecto de las etapas del llamamiento estoy en este momento?
¿Qué necesito hacer para avanzar en el camino del llamamiento?



31 Mayo 2008