Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La interpretación y el estudio de la Biblia.



Observación e interpretación.
La observación nos conduce a una comprensión precisa de lo que dicen las Escrituras.
La interpretación va un paso más adelante y nos ayuda a comprender lo que quiere decir el texto, reforzando nuestra confianza y certeza para llevar a la práctica sus verdades.



La importancia de la correcta interpretación del texto bíblico.
La importancia de la interpretación correcta de las Escrituras está en el hecho de que. por lo general, todos, antes de estudiar las Escrituras, hemos aprendido un sistema de creencias y nos hemos formado opiniones previas sobre lo que la Biblia enseña, que por lo general son creencias equivocadas, pero que traemos al estudio de las Escrituras y nos pueden llevar a conclusiones equivocadas (prejuicios, religiosidad, legalismo, errores doctrinales y conceptuales, etc.).
Al hacer una interpretación correcta de las Escrituras podremos discernir si lo que creemos está de acuerdo con lo que Dios dice.
Si ese es nuestro deseo y nos acercamos a la Palabra con un espíritu dispuesto y enseñable, Dios nos guiará a toda Verdad.



Elementos a considerar para la correcta interpretación del texto bíblico.
El contexto.
El consejo completo de la Palabra.
El principio de la no contradicción.
La interpretación literal y el significado expreso.
Los pasajes difíciles u oscuros.



El contexto.
Se refiere a todos los textos que está alrededor de un texto bíblico específico (antes y después), y que ayudan siempre a darle un marco de referencia al pasaje que se estudia.
Contexto: lo que va con el texto.
Implica considerar cada pasaje a la luz de:
• Los versículos anteriores y posteriores.
• Los capítulos anteriores y posteriores.
• El libro en el que se encuentra.
• Toda la Palabra de Dios.

Por consiguiente, requiere, en última instancia, una familiarización con toda la Palabra de Dios.
Implica que nos hagamos, por lo menos, las siguientes preguntas:
¿La interpretación que le estamos dando a un texto bíblico específico es consecuente con el tema, propósito y estructura del libro en que se encuentra?
¿Esa interpretación concuerda con lo que dicen otros pasajes bíblicos sobre el mismo tema o hay una diferencia manifiesta?
¿En la interpretación que estamos haciendo, estamos tomando en cuenta el contexto histórico y cultural de lo que se dice?
Nunca debemos sacar un pasaje de su contexto para forzarlo a que diga lo que queremos que diga (un texto sacado de contexto se convierte en un pretexto). Eso puede ser un principio de errores, falsas doctrinas y hasta de apostasía.

Necesitamos descubrir lo que dice el Autor, no lo que nosotros queremos que diga.
No podemos agregar ni quitar nada a lo que éste quiere decir (Apo 22:18-19).



El consejo completo de la Palabra.
La Palabra de Dios es una unidad que consta de sesenta y seis libros, más o menos mil cien capítulos y más o menos veinte mil versículos.
Por lo tanto no es posible extraer una enseñanza, aplicación práctica, doctrina o interpretación solo porque haya un versículo o dos aislados que la respalden, porque es posible que ellos hayan sido sacados de su contexto o que se hayan pasado por alto otros pasajes importantes al respecto del mismo tema que lleven a una comprensión diferente del mismo.
Por ello necesitamos leer la Biblia con regularidad y en su totalidad y profundizar en el conocimiento de toda ella, para discernir cada vez con mayor claridad, si una enseñanza determinada es bíblica o no, y mantener abierto nuestro corazón para re-aprender cosas que hayamos considerado verdades pero que a la luz de una mayor comprensión y conocimiento de la totalidad de las Escrituras resulten inexactas.
Empaparnos de la Palabra de Dios total es nuestra mejor defensa contra la falsa doctrina y la apostasía que abundarán en los últimos tiempos (1 Tim 4.1, 2 Tes 2:3-10, Mat 24.11-12, 2 Ped 2:1, 1 Jn 4:1-3).



El principio de la no contradicción.
Toda la Escritura es inspirada por Dios y Dios no es un Dios de contradicción ni de confusión (1 Cor 14:33). Por lo tanto, en la Escritura no hay contradicciones.
Por otro lado, la Biblia es la Verdad, y contiene toda la verdad que se necesita para cualquier circunstancia de la vida.

Cuando nos parezca que encontramos alguna contradicción o un pasaje difícil de entender en la Biblia necesitamos considerar, además de lo anterior, lo siguiente:
A veces, por nuestra mente finita, puede resultar difícil conciliar dos verdades aparentemente contradictorias que aparecen en la Escritura (por ejemplo, la soberanía de Dios y la responsabilidad del ser humano).
Los pensamientos de Dios son más altos que nuestros pensamientos (Isa 55:8-9).
No podemos ni debemos llevar ninguna enseñanza a un extremo al que no la lleva Dios.
Más bien, necesitamos humillar nuestro corazón delante de Dios y fortalecernos en fe para creer lo que Dios dice, aún cuando de momento no podamos comprender o conciliar perfectamente lo que El dice.



La interpretación literal y el significado expreso.
La Biblia no es un libro místico ni solo para “iluminados”. Es un libro para todos los que desean aprender de él.
Por lo tanto, no dice ni quiere decir lo que no dice. Dios nos habló para que conociéramos de una manera clara, directa y sencilla, la Verdad.
Por lo tanto, necesitamos y debemos tomar la Palabra en sentido literal, es decir, en su sentido natural y normal, buscando en primer lugar, la enseñanza clara de un pasaje, no su significado oculto.
Al interpretar un pasaje de la Biblia necesitamos procurar siempre entender lo que el autor tenía en mente.
No podemos ni debemos tergiversar ningún versículo para respaldar una idea que no se enseña con claridad en el texto.
A menos que el autor indique que hay otro significado en lo que dice, deje que el pasaje hable por sí mismo.

Necesitamos reconocer y comprender las figuras retóricas e interpretarlas como tales.
Son palabras, frases o expresiones que se usan de manera figurada, más bien que en su sentido literal. Antes de darles un significado diferente al literal necesitamos comprobar que efectivamente el autor está utilizando lenguaje figurado, cual es la figura literaria que está utilizando, y de acuerdo a ella, interpretar el significado (cada figura literaria tiene una forma de interpretación particular).
Las formas literarias que se utilizan en la Escritura son:
El simil: una comparación expresa de dos cosas e ideas diferentes (Apo 1:14).
La metáfora: una comparación de dos cosas o ideas diferentes que no recurre a términos comparativos (Jn 6:48).
La hipérbole: una exageración deliberada que procurar recalcar algo (Sal 6:6).
La metonimia: una figura de asociación que recurre a la mención de algunos objetos o ideas para referirse a otros objetos o ideas de alguna manera relacionados entre sí (Mar 1:5).
La sinécdoque: es una figura de asociación en la que se designa un todo con el nombre de una de sus partes o viceversa (Por ejemplo, el uso de la expresión “la Ley” para identificar el Pentateuco)
La prosopopeya o personificación: atribuir a objetos inanimados características propias de los seres animados (Isa 55:12).
La ironía: una afirmación cuyo sentido latente es todo lo contrario de lo que parece afirmar (1 Rey 22:1-23, 1 Cor 4:8).
La parábola: un relato ficticio que, no obstante, es un reflejo de la vida cotidiana que procura enseñar alguna verdad o lección moral, y en la que cada detalle refuerza el tema principal.
La alegoría: describe una cosa en función de la imagen de otra, siendo un relato con un sentido latente que difiere de los hechos que a primera vista revela el relato.
El tipo y antitipo: un tipo es un símbolo profético designado por Dios que prefigura algo o alguien que está por venir. Lo prefigurado es el antitipo (por ejemplo, el tabernáculo como tipo de la redención del ser humano).
Un símbolo: algo que representa otra cosa diferente (los siete candelabros, Apo 1:20).

Necesitamos considerar lo que dice cada autor a la luz del estilo literario que emplea (por ejemplo, encontraremos más símiles y metáforas en la literatura poética, sapiencial y profética, que en los libros históricos y/o biográficos).
Los estilos literarios que se emplean en la Biblia son:
El histórico (Hechos, 1 y 2 Crónicas, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, Nehemías, etc.).
El profético (Apocalipsis, Daniel, Jeremías, Isaías, etc.).
El biográfico (los Evangelios).
El didáctico o de enseñanza (Romanos, Hebreos, Efesios, 1 y 2 Corintios, etc.).
El poético (Salmos, Cantar de Cantares, etc.).
El epistolar (1, 2 y 3 Jn, 1 y 2 Ped, 2 Timoteo, etc.).
Sapiencial (Proverbios, Eclesiastés).



Los pasajes difíciles u oscuros.
Son aquellos cuyo significado no se puede entender con facilidad.
Como es difícil de entenderlos aún cuando se empleen los principios correctos de interpretación, por ninguna razón deben usarse como base para establecer ninguna doctrina (por ejemplo, el de que las mujeres callen en la congregación, a la luz de que ya no hay hombre ni mujer y al hecho de que Pablo consigna en otros pasajes que hay hermanas que han ayudado en la predicación del Evangelio).


14 Dic 2011
Referencia: La Biblia 21.