Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

EL MEJOR AÑO DE NUESTRA VIDA.



EL MEJOR AÑO DE NUESTRA VIDA.



De acuerdo a lo que nos enseña la Palabra de Dios este puede ser el mejor año de nuestras vidas, año de bendición, restauración, restitución, prosperidad, libertad, sanidad, santidad, etc.

Dios así lo quiere, lo anhela, y ya lo hizo todo para que así suceda porque el mal de ninguna manera es natural o normal en Su Creación (El todo lo hizo bueno y bueno en gran manera, Gen 1:31), y con mayor razón, en Su familia. El es galardonador de los que le buscan (Heb 6:12). El es el Dador de toda buena dádiva y todo don perfecto que vienen de El en quién no hay mudanza ni sombra de variación (Sant 1:17). Su voluntad para con nosotros es buena, agradable y perfecta (Rom 12:2). El envió a Cristo para que tuviéramos vida y vida en abundancia (Jn 10:10). El tiene planes de bien para nosotros para que tengamos un futuro y una esperanza (Jer 29:11). El quiere que nuestras vidas vayan en aumento todo el tiempo (Prov 4:18). El quiere que nosotros prosperemos en todas las cosas y tengamos salud (3 Jn 2). El ya nos bendijo con toda bendición en Cristo (Efe 1:3). Etc.

En consecuencia no podemos tomar como normales las cosas que son negativas y contrarias al deseo y propósito de Dios que se presentan en nuestras vidas. Esas cosas son excepcionales, fuera de lo normal e inaceptables, no solo desde la perspectiva de Dios, sino deben serlo también desde nuestras perspectivas. Con ello no quiero decir que esas cosas no se vayan a presentar en nuestras vidas, pero necesitamos entender que ni son la buena voluntad de Dios para nuestras vidas, ni vienen de El. Su origen es totalmente otro.

En última instancia, la fuente, el origen y el responsable de todos nuestros problemas (enfermedad, escasez, limitación, división, dolor, pecado, etc,) no es otra persona, las circunstancias ni Dios. Es el diablo, aun cuando nos den ganas de echarle la culpa a alguien o algo más (Efe 6:12) y nosotros mismos que le permitimos que pueda operar en nuestras vidas provocando esas situaciones. Déjeme explicarme.

En primer lugar, Jn 10:10 claramente nos enseña que Jesús vino para que todos nosotros tuviéramos vida y vida en abundancia (la enfermedad, la escasez, la limitación, la división, el dolor, el pecado, etc., no son, de ninguna manera, vida y vida en abundancia. Por lo tanto no vienen ni de Dios ni de Cristo). Por otro lado, la Palabra, en ese mismo versículo, también nos enseña que el diablo, el ladrón, vino para robar, matar y destruír (aunque en el contexto no menciona directamente al diablo, sino a los falsos ministros, que son sus instrumentos, pero en última instancia, el instigador de ellos es el diablo). En consecuencia, la enfermedad, la escasez, la limitación, la división, el dolor, el pecado, etc., tienen su origen en el diablo.

En segundo lugar, la Palabra nos enseña también en 1 Jn 3:8 que Jesús vino para deshacer las obras del diablo (la enfermedad, la limitación, la división, el dolor, el pecado, etc.). Jesús mismo derrotó y despojó al diablo en la Cruz y lo exhibió derrotado para que todos los supiéramos (Col 2:15). Adicionalmente, toda autoridad le fue dada a Jesús (Mat 28.18) quién se la entregó a la Iglesia (nosotros): Mat 28.19, Mat 16:18-20.
Por lo tanto, el diablo ya no tiene ningún derecho legal, desde la perspectiva de Dios, de poder operar en contra nuestra.

El problema es que por nuestra negligencia y falta de conocimiento (Ose 4:6) y porque creemos sus mentiras (Jn 8:44), los dardos de fuego (Efe 6:16 y no creemos firmemente la Palabra de Dios y la obedecemos (Sant 1:6-8), le abrimos una puerta gigantesca al enemigo para que nos robe lo que es la voluntad de Dios para con nosotros.

En consecuencia, que este año sea espectacular en nuestras vidas no depende de Dios, nuestro Padre, sino que depende de las elecciones que cada uno de nosotros tomemos para resistir, enfrentar y hacer huir al enemigo y destruir sus maquinaciones contra nosotros. Consideremos detenidamente que si no cambiamos lo que hacemos (sembramos) no van a cambiar nuestros resultados (cosecha, Gal 6:7-10). Por lo tanto, si queremos vivir el año espectacular que Dios ha determinado en Su buena voluntad, agradable y perfecta para nosotros, necesitamos cambiar lo que hacemos. Y ello implica dos cosas. Primero, poner diligencia para resolver nuestro conocimiento de Dios y de Su Palabra (Ose 4:6) y rechazar todas las mentiras del diablo (Jn 8:44, 2 Cor 10:4-6, Efe 6:10-18) con esa Palabra que vamos a ir conociendo. La Palabra nos enseña claramente eso en Sant 4:7: “Someteos, pues a Dios (a Su Verdad); resistid al diablo (sus mentiras), y huirá de vosotros (nos dejará de robar la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta).

La decisión no le corresponde a Dios, la decisión nos corresponde a nosotros: "A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar." (Deut 30:19-20).

Necesitamos tener claramente identificado al enemigo y las causas de nuestros problemas para que los podamos enfrentar, resolver y prevenir (las zorras pequeñas arruinan las viñas, Cant 2:15: una mosca muerta arruina el perfume, Ecle 10:1). Una “pequeña mentira” que creamos del diablo (en realidad no hay mentira pequeña) puede echar a perder nuestro día, semana, mes y/o año. Necesitamos estar claros de ello y “despiertos” para rechazar las que hemos creído y las nuevas que el diablo quiera que creamos.

Cuando Adán y Eva cayeron, Adán equivocadamente culpó a Eva y a Dios de su caída (Gen 3:12), y nada sucedió. Pero Eva si identificó claramente al enemigo y la causa de su caída (Gen 3:13, el diablo y el engaño) y entonces se puso inmediatamente en marcha el plan de redención para restituir al ser humano al plan original de nuestro Creador (Luc 19:10). Igualmente, cuando nosotros identificamos claramente al enemigo responsable de nuestros problemas y pérdidas, y la causa por la cual pudo operar en contra nuestra sin tener ningún derecho legal en la Corte Celestial, entonces ponemos en marcha el plan de redención y restitución de Dios para esa situación personal en nuestra vida.

Necesitamos notar que Dios no tiene para nosotros un plan B. El solo tiene plan A, y hasta que nosotros nos “montemos” en Su plan, vamos a ver cumplido Su propósito. Y Su plan es que nosotros derrotemos al enemigo con la autoridad que ya El compró para nosotros y nos delegó. Es exactamente lo que sucedió con Moisés cuando estaba con todos los Israelitas frente al Mar Rojo con los egipcios a sus espaldas. Moisés le dijo al pueblo: “vean la gran obra que Dios hará con nosotros librándonos del enemigo”, pero Dios le dijo: “Moisés, ¿porqué vienes a mi para que yo te resuelva el problema en el que estás si yo ya te di a ti la autoridad para que lo hagas tú?” Moisés entendió perfectamente lo que Dios le quería decir: Que El ya no haría nada en esa situación porque la autoridad ya se la había dado a Moisés. Ahora le tocaba a Moisés caminar en esa autoridad, que Dios respaldaría (Exo 14:13-16). Igualmente necesitamos hacer nosotros. El ya nos dio las armas para derrotar al enemigo, pero El no lo hará por nosotros. Lo tenemos que hacer nosotros, y El nos respaldará, y veremos cumplido Su propósito en nuestras vidas.

La solución, entonces, para que este año sea el año más espectacular que hayamos vivido en nuestra vida, y sea el principio de los años más espectaculares que viviremos es la siguiente.
Primero. Necesitamos tener identificado claramente que el responsable de nuestra situación no es Dios, el vecino, nuestra historia, nuestras circunstancias, el jefe, el gobierno, etc. El responsable es el diablo que ha contado con nuestra ayuda.
Segundo. Necesitamos renunciar a seguir le prestando nuestra ayuda para que nos pueda hacer daño siendo negligentes en cuanto al conocimiento de Dios y la Palabra (Ose 4:6) y en cuanto a creer las mentiras que él nos ha dicho en lugar de la Verdad de Dios. Decidirnos a ser esforzados y valientes en escudriñar todo el tiempo las Escrituras (Jn 5:39, Sal 1:1-3, Jos 1:8), en identificar las armas (mentiras) que el enemigo ha utilizado en nuestra contra (2 Cor 2:11), no ignorando sus maquinaciones para que no gane ventaja sobre nosotros, llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia a la Palabra de Dios (2 Cor 10:4-6).
Tercero. Vestirnos de toda la armadura de Dios (Efe 6.10-18) para que podamos estar firmes contra las acechanzas del diablo. Esa armadura es: la Verdad (la Palabra de Dios), la Justicia (depender de los méritos de Cristo, no de los propios, para el cumplimiento de toda la Voluntad de Dios en nuestras vidas), el Evangelio de la Paz (tenemos paz para con Dios, El no está enojado ni es contrario a nosotros, sino que es nuestro Padre, nuestro Aliado, contamos con Su favor, Su misericordia y Su gracia, y El está a favor de nosotros), la fe (creer la Palabra tal como está escrita, no dudar; la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, Heb 11:1), la Salvación (la seguridad de que hemos creído y estamos viviendo y creciendo en el Señorío de Cristo, Rom 10:8-10, y por lo tanto Dios es nuestro Padre, Jn 1:12, Rom 8:14-16), la Palabra de Dios (saturando nuestra mente y nuestro corazón, 2 Jn 2, Rom 12:2, Efe 4:22-24, Sal 1.1-3, y nuestro hablar, Fil 4:8-9, Efe 5:18-20), y la Oración (en todo tiempo, en todo lugar, en toda situación, 1 Tes 5:17, Efe 5.20, 1 Tim 2:8).

Decidámonos a hacer lo que Dios dice que hagamos para recibir lo que Dios dice que recibiremos, y recordemos: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente” (Sal 91:1) y en todo nos ira bien, aunque “afuera” todo ande mal, porque Dios es nuestro Amparo, nuestra Roca, nuestra Fortaleza, nuestro Castillo, nuestro Padre y nuestro Pastor, y en El hemos confiado y solo El es nuestra Esperanza.

Si así lo hacemos, preparémonos porque estamos a punto de entrar en el año más espectacular de nuestras vidas. ¡¡¡A El sea la gloria por los siglos de los siglos!!!




17 Ene 2012
Referencia: Bendición.