Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La visión (03)



LA VISIÓN: EL ARMA MÁS PODEROSA DE UN LÍDER (3).



OBJETIVOS DE LA ENSEÑANZA.
Mejorar el conocimiento y entendimiento del poder de la visión para alcanzar el éxito y la realización en el cumplimiento del propósito de Dios para nuestras vidas.
Mejorar el entendimiento de la necesidad de conocer la visión bajo la cual Dios nos ha puesto a servir en Su obra y desarrollar fidelidad y dedicación hacia esa visión y la persona de Dios para cumplir esa visión.
Mejorar el entendimiento de la necesidad de buscar a Dios para conocer y/o ensanchar los detalles específicos de Su visión para nosotros, dentro de la visión bajo la cual El nos ha puesto a servir tanto en la iglesia como en lo laboral.
Mejorar el conocimiento y el entendimiento de la visión personal de Dios para mi vida y de cómo encajarla en la visión de los líderes bajo los cuales Dios me ha puesto a servir en cada una de las áreas de mi vida (familia, trabajo, ministerio y nación).


LA VISIÓN PERSONAL.
La mayor pobreza no es la carencia de bienes sino la carencia de visión (no ir a ningún lado, no lograr nada, no enfocarse en nada).
La mayor tragedia no es la muerte sino la carencia de visión (muertos en vida).
Sin una visión para nuestra vida nunca nos vamos a convertir en todo lo que Dios quiere y ha planeado para nosotros (Efe 2:10, Jer 29.11, Prov 4:18).
La diferencia entre éxito y derrota es una visión porque la persona exitosa es motivada y movida por algo más grande que ella y que las circunstancias temporales.
Una persona sin visión ve las cosas y las circunstancias como son y pregunta ¿por qué? Pero una persona con visión ve las cosas y las circunstancias como podrían ser y pregunta ¿por qué no?
Los sueños y las visiones que Dios nos da nos revelan una imagen que a través de la perseverancia, el trabajo duro, la fe, la esperanza y la cooperación (Mat 7:7-8) se hacen realidad y glorifican Su Nombre.
El justo vivirá por fe, plenamente convencidos de que Dios no solamente puede hacer lo que promete sino que desea hacerlo.


EL SOSTENIMIENTO DE LA VISIÓN: ROM 4:18-21.
Creer en esperanza (humana) contra esperanza (divina).
No considerar las circunstancias (no depende de ellas el cumplimiento de la visión) sino ver a Dios (El es el autor y consumador de nuestra fe, de nuestra visión).
No dar lugar a la incredulidad  oponernos a ella con todas nuestras fuerzas y con la Palabra.


CLAVES PARA ENCONTRAR LA VISIÓN DE DIOS PARA NOSOTROS:
El principio de la visión propia está “escondido” en la visión del líder (o líderes: padre, jefe, pastor) bajo el que nos trajo para prepararnos (Amos 3.3: ¿adónde irán dos si no estuvieran de acuerdo?).
Después de ello necesitamos ensancharnos en la misma visión, particularizar la parte que nos corresponde dentro de esa visión macro para continuarla (Isa 54:2)


EL PROCESO DE LA VISIÓN.
Primero: ver la imagen del futuro que queremos, que transforma nuestra vida, hace que nuestro pulso se acelere. Lo más probable es que la veamos a través de presenciar o experimentar una obra de Dios que otra persona ya está haciendo.
Segundo: el convencimiento de que podemos dedicar nuestra vida a ella, que vale la pena hacerlo, que nacimos para eso. Ello implica el aparecimiento de la pasión.
Tercero: asumir la responsabilidad por ella en todos los aspectos. Comunicarla (si tenemos seguidores con nosotros), mantenerla y dirigirla.


LA PASIÓN DE UN LÍDER.
Es la fuerza del sentimiento que acompaña una visión dada por Dios.
El diseñó a los líderes (y todos los creyentes lo somos) para experimentar profundamente nuestros anhelos, deseos e impulsos, y para expresarlos a plenitud. Nunca debemos disculparnos por esa pasión, esa fuerzo, esos sentimientos.
La pasión es contagiosa: vigoriza, energiza a otros para seguirla (en principio, nuestra familia; posteriormente, nuestros seguidores).


ASUMIR LA RESPONSABILIDAD.
La visión debe “poseernos” y nosotros poseer la visión (Hch 20:24, 2 Cor 5:14, Rom 1.14-16).
Nuestra agenda, vida, enfoque, pasión, prioridad debe ser la visión.
Si Dios nos da una visión (y nos la da), desperdiciarla, menospreciarla, descuidarla, hacerla a un lado, es un pecado inimaginable. Vamos a dar cuentas de ella.
 Asumir nuestra responsabilidad.
 Dedicarle nuestras vidas.
 Por eso Dios nos hizo de la manera en la que nos hizo.
 Es nuestro llamado único y especial.


PREGUNTAS DE AUTO-EVALUACIÓN.
¿Conozco la visión que Dios tiene para mi vida en cada una de las esferas o áreas?
¿Qué puedo hacer para desarrollar más ese conocimiento?
¿Qué puedo hacer para participar más intensamente en el logro de esa visión?
¿Cómo se inserta mi visión particular en la visión de los líderes bajo los cuales Dios me ha puesto a servir en la familia, el trabajo, el ministerio y la nación?
¿Qué puedo hacer para desarrollar más esa coordinación de visiones?
¿Qué puedo hacer para participar más intensamente en el logro de esa visiones?


01 Jun 2008