Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Descubriendo y desarrollando nuestro potencial para el liderazgo.



SEMINARIO DE LIDERAZGO: EL POTENCIAL DE LA SEMILLA (01).
FUNDAMENTOS.



INTRODUCCIÓN.
Cuando Dios nos creó  nos creó para cumplir un propósito, con las capacidades, habilidades y dones necesarios para cumplirlo, y cumplirlo es la única manera de alcanzar la plenitud de nuestra vida.



LA FINALIDAD DEL SEMINARIO.
Encaminarnos a encontrar ese propósito.
Maximizar nuestras capacidades, habilidades y dones que Dios nos dió.
Acercarnos a la plenitud de nuestras vidas (Jn 10.10).



DEFINICIÓN FUNCIONAL DEL LIDERAZGO.
La capacidad de influenciar a otros a través de la inspiración, que surge de una persona de carácter, motivada por una pasión, generada por una visión que surge del compromiso producido por la convicción del descubrimiento del propósito, que surge del entendimiento del potencial de deriva del conocimiento de nuestra verdadera identidad personal, para llevar a esas otras personas hacia la creación de una nueva y mejor realidad para todos.



EL SIGLO XXI: LA NECESIDAD URGENTE DE LIDERAZGO GENUINO.
El proceso de globalización que está experimentando el mundo implica no solo la globalización de la economía, sino también de los problemas.
La magnitud de los problemas que el mundo está enfrentando requiere una clase especial de liderazgo auténtico y efectivo. Sin embargo, también en liderazgo del siglo XXI está lleno de problemas:
• Defectos morales, abusos de poder, abusos de privilegios y abusos de confianza.
• Mal uso de los recursos, corrupción, engaño, hipocresía, etc.
Y ello sucede en todas las áreas de la vida y de liderazgo: familia, economía, política y gobierno, deportes, cultura, iglesia, educación, etc.
En este tiempo no hay mayor necesidad que la de un eficaz y competente liderazgo.
• No es el dinero, los programas sociales o nuevos gobiernos.
• Es el liderazgo de calidad, moral, disciplinado y centrado en principios.
Pero el mundo no puede producir esa clase de liderazgo (Prov 29:2). No ha habido ninguna otra época en la historia humana que haya tenido más gurús, conocimiento, literatura y seminarios de técnicas de liderazgo que ésta. Pero el problema es que todos los cursos de liderazgo nunca podrán formar un líder.
El liderazgo resultado de todo este “boom” no ha producido resultados, y el liderazgo vigente en el mundo solo ha producido el desastre.
Un dato curioso: el deterioro acelerado del liderazgo comenzó a suceder en la década de los años 1960´s cuando la juventud del mundo, animada por algunos filósofos del existencialismo declaró y tomó como lema que “Dios ha muerto”.



LA IGLESIA: LA ESCUELA DE LIDERAZGO PARA EL MUNDO.
El liderazgo no es un asunto de técnicas, estilo o destrezas: en su base, el liderazgo es un asunto del espíritu del ser humano, un estilo de vida total (no compartimentado), un asunto de carácter.
Hoy el liderazgo es un acto, una de las muchas facetas de la vida, no la vida misma, dando como resultado, no los la falta de integridad de la vida sino la falta de integridad del liderazgo.
El liderazgo es un asunto de principios, de ética, de moralidad, de valores, y ellos solo pueden encontrarse en Dios y en Su Palabra (Prov 11.10-11, Prov 29:2)
El liderazgo es un asunto del corazón  Prov 23:7.
El liderazgo que el mundo necesita solo puede provenir de la iglesia: hombres y mujeres de Dios es quienes esté el Espíritu de Dios (Jer 15:19, 1 Cro 12:32, 2 Cor 5.17-20, Mat 5.13-16, Mat 13:33, Apo 1:5-6).



SEMINARIO DE LIDERAZGO: EL POTENCIAL DE LA SEMILLA (02).
PRINCIPIOS DE LA CREACIÓN.



Dios cuando crea algo, de una vez lo crea con un propósito.
Dios nunca crea algo sin un propósito específico.
Todos y cada uno de nosotros fuimos creados con un propósito de parte de Dios.
No somos un accidente, no nacimos solo para sobrevivir y morirnos (Sal 139.16, Efe 2.10, Gen 1:26-28.)

Dios, cuando crea algo, utiliza los materiales para crearlo, de acuerdo con el propósito para el cual lo creo.
Si el propósito de Dios para nuestras vidas hubiera sido únicamente el cielo, nos hubiera creado solamente de material celestial.
Si el propósito de Dios para nuestras vidas hubiera sido únicamente la tierra, nos hubiera creado solamente de material terrenal.
Pero como el propósito de Dios para nosotros está tanto en la tierra como en el cielo, nos creó de ambos materiales: material terrenal y material celestial (1 Tes 5:23, Gen 2:7-8, Ecle 12:7).
Material terrenal: el cuerpo (esa no es nuestra verdadera esencia); nos sirve solo para manifestarnos físicamente en el mundo para cumplir el propósito que Dios nos ha dado en el mundo.
Material celestial: el alma y el espíritu, nuestra verdadera esencia (Prov 23:7).

Dios, cuando crea algo, incluye en ese algo, el potencial para cumplir con el propósito que El le determinó.
Al sol, la luna y las estrellas: el potencial de alumbrar. A los peces: el de nadar y reproducirse. A las aves: el de volar y reproducirse. A los árboles, las plantas: el de echar raíces y producir semillas para reproducirse. A los mamíferos: el de caminar y reproducirse.
A nosotros (Gen 1:26-28, Sal 8:4-8): fructificar, multiplicar, llenar, sojuzgar, señorear.
Fructificar: sacar el máximo provecho a todas las cosas.
Multiplicar: aumentar el número de las cosas a las que se les sacará provecho.
Llenar: suplir algo que está vacío (necesidades)  lo que se hace fructificar y multiplicar es para llenar necesidades, no para tapar un agujero abriendo otro.
Sojuzgar: tomar control de las circunstancias y de las cosas en lugar de que las cosas y las circunstancias nos controlen a nosotros.
Señorear: sobre las cosas y administrarlas de tal manera que glorifiquen a Dios.

En el material que Dios utiliza para crear algo, está el potencial de lo que va a crear.
Al hacernos del material que nos hizo, debemos considerar algo importante: Dios no hizo una silla para Adán pero la silla, la mesa, los cabos de los instrumentos de labranza, etc., estaban incluídos en los árboles que Dios hizo surgir de la tierra, para que nosotros desarrolláramos el poder creativo para que surja.
El puso todas las características que necesitamos en nosotros para cumplir Su propósito para nuestra vida.
El nos creó para cumplir con un propósito.
Puso el propósito en nosotros.
Puso el potencial para cumplir con el propósito en nosotros.
Ese potencial es equivalente al poder de la semilla: contiene en sí misma el potencial de un bosque (prácticamente un potencial ilimitado).

Todo lo que surge de algo hereda las condiciones y características de ese algo.
Los peces, del agua. Las aves, del cielo. Los árboles, las plantas, los mamíferos, de la tierra.
Nosotros fuímos hechos de El, del mismo material del que Dios está hecho: en nosotros están las condiciones y características de El para cumplir con el propósito que El nos asignó.
Dios es Omnipotente. Ninguna de las otras cosas creadas que existen sobre la faz de la tierra tienen el poder del que el ser humano está dotado. Todas las cosas son esclavas de sus limitaciones. Solo el ser humano puede dominar y superar sus limitaciones.
Dios es Omnisciente. Todo lo sabe. Solo el ser humano tiene la capacidad de aprendizaje y conocimiento sobre todas las otras cosas creadas.
Dios es Omnipresente. Solo el ser humano es capaz de adaptarse a cualquier ambiente casi automáticamente.
Dios es Justicia. Solo el ser humano es capaz de impartir y administrar justicia, corregir las injusticias, y vivir para alcanzar la máxima expresión posible de la justicia.
Dios es Santo. Equivale a la capacidad de decisión por lo bueno. Solo el ser humano tiene la capacidad de decidir entre lo bueno y lo malo (de hecho, la mayoría anhela lo bueno).
Dios, de forma innata, posee la capacidad de liderazgo, de la originalidad, y de sobresalir. Todos los seres humanos queremos ser importantes, originales, sobresalir.

Todo lo que surge de algo, necesita de ese algo para sobrevivir.
Los peces, del agua. Las aves, del cielo. Los árboles, las plantas, los mamíferos, de la tierra.
Para vivir en plenitud, los seres humanos necesitamos de Dios para sobrevivir. Podemos vivir separados de El, pero en ese caso la vida resulta algo insoportable (es lo que nos demuestra el libro de Eclesiastés, Ecle 12:13)(Jn 15:5, Prov 16:25).

Dios primero ordena y alinea todas las condiciones para crear algo y después lo crea.
Para entender nuestro propósito y nuestro potencial primero necesitamos que el orden de Dios venga a nuestras vidas.
• Salvación y restauración del Espíritu Santo en nosotros.
• Comenzar a camina en Su Palabra y permitirle que Su Palabra ordene nuestra vida.

Todo lo que Dios crea lo pone en el lugar justo donde se dan las condiciones necesarias para el cumplimiento de su propósito.
• A Adán lo puso en el huerto Gen 2:8).
• A Elias primero lo envió al rio Querit y luego a Sarepta (1 Rey 17).
• A Moisés lo envió a Egipto.
• A Israel  en la tierra prometida.
• A nosotros  Hch 17:26.



NUESTRO PROPÓSITO TIENE DOS NIVELES.
• Un marco general, igual para todos los seres humanos.
o Dominio  influencia  liderazgo.
o Dios  trabajador  trabajo.
o Mar 10:42-45  servicio.
• Un marco específico, para cada uno de nosotros.
o En el lugar en el cual estamos ubicados.
o Las habilidades, cualidades y dones que cada uno poseemos.
o Lo que nos gusta hacer.
o La necesidad que nos apasionaría suplir.



SEMINARIO DE LIDERAZGO: EL POTENCIAL DE LA SEMILLA (03).
EL ESPÍRITU DE LIDERAZGO.



EL ESPÍRITU DE LIDERAZGO.
Todos los seres humanos queremos ser líderes.
Dios es líder (nosotros somos su imagen y semejanza, Gen 1:26-28).
Por lo tanto, el potencial para el liderazgo es inherente al espíritu humano.
Fue puesto por Dios en su espíritu en el momento de la creación, y es necesario para el cumplimiento de nuestro propósito, misión y destino.
No es algo por lo que debamos esforzarnos; es algo que ya nos ha sido dado, parte de nuestra esencia; ya está en nosotros.
El liderazgo es realmente un descubrimiento de quienes realmente somos y la aplicación de ese descubrimiento para nuestras vidas.
Maximiza todos nuestros dones, talentos, habilidades y capacidades para el cumplimiento del propósito para el cual fuimos creados y nacimos.
Sin embargo solo una fracción pequeña de todos los seres humanos descubre, conoce, cree e intenta desarrollar y liberar ese potencial “escondido” bajo las percepciones sociales, culturales, políticas e ideológicas que restringen, desaniman y ocultan ese potencial y su manifestación.
Todos nosotros, rendidos al concepto social del liderazgo y sometidos a los mitos de la filosofía del liderazgo, creamos en nuestras mentes fortalezas al respecto (2 Cor 10:4-6) que nos impiden ejercer ese liderazgo de acuerdo con el propósito original de Dios.
Como resultado de ello, los dones, habilidades, capacidades, talentos, pasión, etc., en la mayoría de los seres humanos permanecen ahogados y nunca están disponibles para que el mundo se beneficie de ellos.



LA PÉRDIDA DEL ESPÍRITU DE LIDERAZGO.
En el principio, los seres humanos vivían en intimidad, comunión y obediencia con Dios, es decir, existía una conexión vital entre la fuente y el producto.
Por ello, el ejercicio del liderazgo del ser humano era ejercido bajo la autoridad de la fuente.
Cuando el ser humano peca, se separa de la fuente (la Caída, Gen 2), también su espíritu se separa del Espíritu de Dios que es el “dínamo” del liderazgo efectivo.

El Espíritu de Liderazgo y la actitud mental que éste conlleva son un derivado natural del Espíritu de Dios.
Pero si somos separados de la Fuente de ese Espíritu de Liderazgo (el Espíritu Santo) también somos separados de la actitud y del poder que debería fluír de nuestra naturaleza de liderazgo.
Cuando el ser humano se separa de Su fuente no pierde el espíritu de liderazgo (es inherente a su espíritu humano), sino que languidece.
Lo que pierde es la actitud para desarrollarlo eficazmente (el Liderazgo del Espíritu). Aparece el liderazgo de la carne que conlleva el enseñorearse de las personas.
Como consecuencia de la caída, la separación de Dios y el pecado, terminamos distorsionando nuestro liderazgo en vez de reflejarlo a la luz de nuestra fuente (servicio, Gen 3.16).
Como resultado se produce el enseñoreamiento sobre otros seres humanos que es la esencia del liderazgo carnal (Mat 10.42-45).



EL RESULTADO DE TODO ELLO: EL LIDERAZGO DE LA CARNE.
La gran mayoría de personas en el mundo no pueden manifestar eficazmente el don de liderazgo en sus vidas porque se han desconectado de Su Fuente.
Para tratar de mantener sus vidas independientemente de Dios buscan una fuente alterna que tal vez les permita seguir viviendo (Prov 16:25).
La carencia de conexión con el Espíritu de Dios (el activador de nuestro Espíritu de Liderazgo) los ha llevado a la pérdida del verdadero liderazgo en el mundo.
Sin embargo, como el don de liderazgo está latente en ellos, buscan darle expresión a esa naturaleza inherente bajo sus propios pensamientos, ideas, conceptos, objetivos, metas, pespectivas, etc., que derivan de fuentes alternas, no de la verdadera fuente. Por lo tanto, como esas fuentes no son verdaderas, el liderazgo resultante es un liderazgo equivocado (Mar 10:42-45).



EL DESAFIÓ: LA RESTAURACIÓN DE NOSOTROS MISMOS.
Ello solo puede suceder reconectándonos con nuestro Creador por medio de Jesucristo (Prov 16:25, Jn 8:32, Hch 1:8, Rom 12:2).




SEMINARIO DE LIDERAZGO: EL POTENCIAL DE LA SEMILLA (04).
REDESCUBRIENDO NUESTRO POTENCIAL DE LIDERAZGO.



ADQUIRIENDO LA ACTITUD DE LIDERAZGO.
Fil 2:5, Efe 4:23: Pablo les habla a personas que ya habían recibido a Jesús como Su Salvador y Señor, ya tenían el Espíritu de Dios morando en ellos pero todavía no habían cambiado de la manera que necesitaban hacerlo. Ello porque después de recibir a Cristo en nuestro corazón y nacer de nuevo nuestras actitudes necesitan ser ajustadas.
La fe o la creencia proviene de oír algo (Rom 10:17).
Dos fuentes de nuestro oír:
• El mundo, la fuente falsa.
• Nuestro Creador, la fuente verdadera.
Nuestro oír necesita estar en sintonía con nuestra Fuente para que nuestras creencias estén basadas en la información original, en la verdad.
El único que conoce la verdad sobre un producto es el fabricante; todo lo demás es una opinión, idea o sugerencia.
Si queremos una vida fructífera en todos los sentidos, un liderazgo efectivo y eficiente, entonces nuestras creencias deben originarse en la Verdad, en Dios que es la fuente de la Verdad.



DESCUBRIENDO NUESTRO POTENCIAL PARA EL LIDERAZGO.
Las consecuencias de no descubrir nuestro potencial de liderazgo.
Primero. No seremos capaces de cumplir con la misión de nuestra vida  frustración, desánimo, decepción, mediocridad, etc.
Segundo. Privaremos a nuestra generación y a las siguientes de nuestra única, original, especial y vital contribución a la vida y al mundo.
Descubriendo nuestro potencial de liderazgo.
• El tiempo y el lugar de nuestro nacimiento (Hch 17:26).
• Suplir alguna necesidad en el mundo  llenar (Gen 1:28).
• Para lo que cada uno de nosotros está “dotado” (capacidades, habilidades, talentos, pasión).
Los verdaderos líderes (y todos lo somos) descubren la clave de la naturaleza del liderazgo:
• En lo que hacen día a día.
• En donde están día a día.
• En medio de las circunstancias de cada día.
Ningún título, posición, poder, notoriedad, fama, familia, etc., nos podrán convertir en verdaderos líderes, pero la actitud adecuada, aún sin esas cosas, si nos convertirá en líderes genuinos. Por lo tanto, nuestra necesidad, después de conocer a Cristo es:
• Conocer quienes somos.
• Conocer para que fuimos creados.
• Descubrir el potencial.
Pero para que todo ello aflore, primero necesitamos vencer los mitos de la filosofía mundana acerca del liderazgo:
• Los líderes nacen, no se hacen.
• La capacidad del liderazgo es innata y solo unos pocos la poseen.
• El liderazgo es el resultado de una personalidad carismática o imponente.
• El liderazgo es el resultado de un entrenamiento especial.
• El liderazgo es el resultado de la suerte.
Las consecuencias de esos mitos y esa filosofía:
• Unos pocos líderes, muchos seguidores.
• Endiosar a los líderes (ellos superiores: nosotros, la mayoría, inferiores).
• Bloqueo de nuestra capacidad y potencial para el liderazgo y de su desarrollo.
• Sometidos al control, manipulación y limitaciones de otros.
• La mayoría se consideran o son consideradas incompetentes y naturalmente débiles.
• Si se quiere lograr algo tienen que ser forzadas, amenazadas, manipuladas por sus líderes.
• Frustración, decepción, desánimo, desesperanza, para muchos.
La solución:
• Entregar nuestra vida a Cristo (Rom 10:8-10).
• Reconocer nuestro origen (Gen 1:26-28) y potencial (Gal 2.20, Col 1:27).
• Cambiar nuestra actitud de conformismo (Prov 23:7).
• Renovar nuestra mente (Rom 12.2).




SEMINARIO DE LIDERAZGO: EL POTENCIAL DE LA SEMILLA (05).
LA MENTALIDAD DE LIDERAZGO.



LIDERAZGO, APRENDIZAJE Y CONOCIMIENTO.
No es lo mismo aprendizaje que conocimiento del liderazgo. Son dos cosas diferentes:
El aprendizaje viene de la educación; el conocimiento viene de la revelación.
El aprendizaje es cognoscitivo, mental; el conocimiento es espiritual.
El aprendizaje nos da información; el conocimiento nos cambia..
El conocimiento cambia la mente, transforma la actitud (el corazón), informa, dirige y regula la conducta.
La esencia del liderazgo no está en las técnicas (aprendizaje, información, imagen), sino en las actitudes (revelación y conocimiento, Prov 23:7).
Necesitamos “capturar” y “cultivar” el Espíritu de liderazgo y la mentalidad para el liderazgo:



¿QUÉ HACE QUE UNA OVEJA SE CONVIERTA EN LEÓN?
El cambio necesita suceder en la actitud, en el fondo del corazón (Prov 23:7).
Una actitud convertida determina una vida transformada.
Libera la fuerza inherente del liderazgo dentro de nosotros.
La clave para vivir eficazmente es recibir nuestros pensamientos de la fuente correcta.
Cuando no provienen de la fuente correcta terminan produciendo ansiedad, stress, decepción, desánimo, frustración, insatisfacción, malestar, etc.
La mayoría de los seres humanos nunca descubrirán o manifestarán el Espíritu de Liderazgo escondido dentro de ellos porque no originan sus ideas de la fuente correcta que puede liberar y elevar todo su potencial provisto por su Creador.



DEFINICIÓN FUNCIONAL DEL LIDERAZGO.
La capacidad de influenciar a otros a través de la inspiración, que surge de una persona de carácter, motivada por una pasión, generada por una visión que surge del compromiso producido por la convicción del descubrimiento del propósito, que surge del entendimiento del potencial de deriva del conocimiento de nuestra verdadera identidad personal, para llevar a esas otras personas hacia la creación de una nueva y mejor realidad para todos.



COMPONENTES DE LA DEFINICIÓN.
• Identidad.
• Potencial.
• Propósito.
• Convicción.
• Compromiso.
• Visión.
• Pasión.
• Carácter.
• Inspiración.
• Influencia.
• Liderazgo.
• Nueva y mejor realidad para todos.



EVIDENCIAS PRÁCTICAS DE LA DEFINICIÓN.
Ejemplos bíblicos: Jesús, Pablo, Nehemías, Ester, David.
Ejemplos modernos: Martín Luther King, Winston Churchill, Nelson Mandela, Abraham Lincoln, la Madre Teresa.
Liderazgo es influencia manifestada en la sumisión voluntaria de las personas (no control ni manipulación), motivada por la inspiración (no por el temor y/o la violencia), para llevar a las personas hacia la creación de una nueva y mejor realidad para todos.
Los líderes con frecuencia son personas comunes que aceptan o son colocadas en circunstancias extraordinarias que exteriorizan su latente potencial, produciendo un carácter que inspira seguridad y confianza en otros.
Los mejores y más eficaces líderes parecen emerger durante los momentos de fuertes conflictos personales, sociales, económicos, políticos, espirituales, etc.



EL PROCESO PARA DESARROLLAR LA MENTALIDAD DE LIDERAZGO.
Primero. Desarrollar nuestro concepto e imagen propia correctos. El mayor descubrimiento que podemos hacer en la vida es el descubrimiento (revelación) de nosotros mismos, de nuestra naturaleza real. Ello solo es posible conociendo a nuestro Creador.
Derivado de Su imagen y semejanza en nosotros, descubrimos nuestro valor propio. Somos un reflejo de Su valor. Nuestro valor depende de El, no de los demás. Una de las esencia del liderazgo es agregarles valor a las demás personas, darles a las personas algo valioso con que contribuir e involucrarse que les de significado a sus vidas, expresar sus dones y sentirse necesarios y útiles. Pero no podemos darles lo que nosotros mismos no tenemos. Por lo tanto, necesitamos descubrir nuestro valor para poderles dar valor a los demás.
Derivado de Su imagen y semejanza y de que El para todo tiene un propósito, nosotros, aunque no lo tengamos perfectamente descubierto, también entendemos que tenemos un propósito asignado por El, y ello nos produce estima propia, que es la estimación del valor y la importancia que tenemos cada uno para el mundo. Es como nos apreciamos a sí mismo en términos de nuestra contribución y utilidad para el mundo y los demás. Dios nos dio a los seres humanos la instrucción de tener dominio sobre la Creación (no sobre las personas) porque quería que entendiéramos cuan importantes somos para el mundo (Rom 8:19-21, Col 1:15-20, Mat 28:18-20, etc.).



LA PRIORIDAD DE LA INSPIRACIÓN Y LA PASIÓN.
El liderazgo no es una búsqueda, sino un resultado. No es una clasificación. Es como las personas nos llaman cuando las inspiramos porque son estimuladas a participar en la visión positiva que les estamos presentando. Es cien por ciento influencia a través de la inspiración.
La inspiración es la forma más pura del verdadero, auténtico y genuino liderazgo. Es la capacidad de influencia, inspirar, reunir, dirigir, animar, motivar, inducir, mover, movilizar y activar a otros en la búsqueda de una meta o propósito común, manteniendo el compromiso, la confianza, la fuerza y el denuedo para alcanzarlo. Es lo opuesto al temor, la intimidación y la manipulación.
La pasión es la generadora de la energía y el ánimo del líder. Es el deseo vehemente, profundamente arraigado en el ser del líder, que nace de la convicción derivada en un compromiso por alcanzar la visión. Nos permite enfrentar y superar la oposición, la adversidad, el fracaso, el desacuerdo, el desánimo y cualquier otro problema y/o circunstancia que se nos atraviese en el camino para alcanzar la visión. Es el descubrimiento de una creencia, razón, idea, convicción o causa, no solo para vivir, sino también para morir, la cual se enfoca en beneficio de los demás. Es el compromiso personal activo para resolver una situación que implica la disposición para sacrificar su nombre, posición, comodidad y prosperidad por el bien de una causa que beneficie e impacte a otros, y que resuena dentro de otros como un deseo de ayudar para alcanzar el deseo, meta o visión estipulada.



SEMINARIO DE LIDERAZGO: EL POTENCIAL DE LA SEMILLA (06).
LA MANIFESTACIÓN DEL LIDERAZGO: SERVICIO.



LIDERAZGO DEL ESPÍRITU Y LIDERAZGO DE LA CARNE.
En todo ser humano vamos a encontrar un espíritu de liderazgo (imagen de Dios en nosotros).Ese espíritu de liderazgo puede ser ejercido de dos formas: liderazgo del espíritu y/o liderazgo de la carne.
El liderazgo del espíritu es el ejercido conforme al propósito de Dios y bajo Sus principios. El que ejercen aquellos que sirven a los demás: servicio, bendición, edificación, ayuda, etc. (Mar 10:42-45).
El liderazgo de la carne  conforme al propósito humano (en última instancia, originado en el diablo: me sentaré, levantaré mi trono, subiré, Isa 14:12:14). Es el tipo de liderazgo ejercido por aquellos que se enseñorean sobre las personas y ejercen sobre ellas el poder en su propio beneficio (Mar 10.42-45) al estilo de Gen 3:16: implica autoritarismo, abuso, aprovechamiento).
La efectividad del verdadero liderazgo está en el Espíritu de Liderazgo ejercido mediante el liderazgo del Espíritu (Rom 8:14). No es posicional, es ético y deriva de una autoridad moral como la de Jesús que era reconocido porque enseñaba con autoridad (hacía lo que enseñaba, era ético en todo).



MAR 10:42-45:
Los gobernantes de las naciones se enseñorean y tienen sobre ellas potestad (poder): el liderazgo de la carne, del mundo y del diablo.
Pero entre ustedes no será así: el que quiera ser el mayor, sirva a los demás (el liderazgo del Espíritu).
Liderazgo de la carne es el del ser humano caído, definido por el diablo, egocéntrico: subiré, levantaré mi trono, me sentaré, es decir, egoísta, buscador del poder, dominador.
Liderazgo del espíritu es el del ser humano redimido por Cristo: servicio, te subiré, te levantaré, es decir, estimar a los demás como superiores a nosotros mismos (Fil 2:3).



EL SECRETO DE LA GRANDEZA DEL LIDERAZGO (MAR 10:42-45, MAT 20:20-26).
Jesús, cuando la madre Juan y Jacobo expuso el deseo de los hermanos de ser “grandes” y buscar posiciones de liderazgo, no los rechazó.
El sabía y entendía la naturaleza y la pasión por el liderazgo inherente a los seres humanos.
Solo los reenfocó y reorientó en cuanto a sus motivos y sus métodos y conductas.
Cuando lo hizo, reveló la clave, la naturaleza y el proceso para que descubriéramos y manifestáramos nuestro verdadero y genuino Espíritu de liderazgo con la actitud del liderazgo del Espíritu: se usó el mismo como ejemplo.
El secreto de la grandeza del liderazgo: servir a los demás. La pregunta clave siempre va a ser ¿En qué puedo servir a los demás? Ello constituye la mayor revelación del liderazgo verdadero.
Para convertirnos en grandes líderes (para lo cual fuímos creados, destinados y habilitados) necesitamos:
Primero. Descubrir nuestro propósito original, los dones, capacidades, habilidades, talentos, pasión con los cuales Dios nos ha dotado.
Segundo. Servir con eso a los demás en la máxima extensión que nos sea posible.
Tercero. El verdadero liderazgo es convertirnos en personas valiosas para otros en vez de personas de fama o de una posición.
Cuarto. Mientras más nos convirtamos en personas que sirven mayor será nuestra influencia. Los verdaderos líderes son simplemente siervos. El genuino liderazgo se mide por cuanta gente sirve el líder. La distancia más corta al verdadero y genuino liderazgo es el servicio. Mientras mayor sea nuestro servicio: más valoraremos a los demás y mayor será nuestro liderazgo.
Quinto. Necesitamos encontrar nuestro dominio (las áreas para aplicar nuestro diseño) y servir con ello al mundo.
Otros han estado esperando por nuestros dones, capacidades, habilidades, talentos. Nosotros somos los señalados por Dios para suplir sus necesidades (aunque ellos no lo sepan). Necesitamos liderar al mundo por el servicio, poner y mostrar un nuevo ejemplo de liderazgo.



PRINCIPIOS DEL LIDERAZGO DE SERVICIO (MAR 10:42-45, MAT 20:20-26).
• No es una preferencia, ni una opción. Estamos predeterminados para ello.
• Es una posición preparada de antemano para nosotros (Efe 2:10).
• Exige un precio (Jn 3:30).
• Es inherente a cada uno de nosotros.
• Es un depósito divino.
• No es para beneficio de uno sino para el de los demás.
• Convierte nuestro verdadero yo en un beneficio para los demás.



RASGOS DE LA MENTALIDAD DE LIDERAZGO (QUE NECESITAMOS DESARROLLAR).
Redescubrir la verdad sobre nosotros mismos encenderá el proceso para desarrollar las cualidades y características del liderazgo a través de la práctica y la responsabilidad.
Una vez que comiencen a ser parte de nosotros mismos encajaremos en la definición de un líder y tendremos la capacidad de influír a los demás a través de la inspiración, motivada por una pasión, generada por una visión, producida por una convicción, encendida por un propósito.
Esas cualidades y características son.
• Auto-imagen: sentido verdadero de nuestro origen, nuestro Creador, nuestra Fuente.
• Auto-concepto: percepción de nuestra naturaleza real.
• Habilidades ilimitadas: creer en el potencial derivado de la imagen y semejanza de Dios.
• Posibilidades: compromiso con cosas que superan nuestras limitaciones.
• Auto-confianza: creer en nuestra habilidad inherente.
• Significado propio: somos valiosos para el mundo y podemos contribuir a su mejoría.
• Humildad: conciencia de nuestras fortalezas y debilidades.
• Auto-aceptación: de nuestra humanidad total (debilidades, personalidad, apariencia, etc.).
• Pasión: convicción y determinación para realizar esa contribución valiosa para el mundo.
• Excelencia: esfuerzo por mejorar siempre nosotros mismos y nuestra labor.
• Creatividad: creer en lo no probado y lo no tratado, explorarlo, intentarlo.
• Compasión: sensibilidad al valor de los demás.
• Poder: deseo de ver que los demás triunfen.
• Auto-mejoramiento: compromiso personal a crecer.
• Auto-disciplina: compromiso a vivir y cumplir normas auto-impuestas.



SEMINARIO DE LIDERAZGO: EL POTENCIAL DE LA SEMILLA (07).
LA APLICACIÓN DEL LIDERAZGO; TRABAJO.



INTRODUCCIÓN.
Gen 1:1-Gen 2:3: la primera imagen que aparece de Dios en la Biblia es la de un trabajador.
Gen 2:15 y Gen 1:27-28: Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza para tener comunión con él y para trabajar (trabajo en general, no solo trabajo eclesiástico).
El trabajo no es resultado de la caída, sino de la Creación. El mandato del trabajo no fue eliminado ni en la caída (Gen 3:17-19) ni en el diluvio (Gen 9:1-7), mas bien en ambos casos fue reafirmado, con la única salvedad de que se complicaron las condiciones en las que debía ser realizado.
En el trabajo se concretan cuatro relaciones:
• Relación con Dios: sujeción, administración y mayordomía.
• Relación con nosotros mismos: desarrollar carácter y habilidades, desarrollar valor y estima.
• Relación con otros: servicio.
• Relación con la Creación de Dios: fructificar, multiplicar, llenar  desarrollo.
Jn 5:17: Dios hasta ahora trabaja. Como somos a su imagen, también nosotros necesitamos trabajar.
Para los cristianos el mandato al trabajo está reafirmado, con nuevas motivaciones:
• Efe 4.28: el que hurtaba, que trabaje,
• Col 3:22-24: todo lo que hagamos, que sea para el Señor.
• 2 Tes 3:10: el que no trabaja que no coma.
La división del trabajo entre “secular” y “eclesiástico” no es bíblica. Dios no la hace en ninguna parte. Establece una división que Dios no hace, más bien, El engloba todas las actividades en una sola categoría (Rom 11:36, Col 1:15-20).
Jesús, naciendo en una familia de carpinteros y haciendo el trabajo de carpintero, vino a elevar el valor del trabajo no eclesiástico que era menospreciado por los religiosos.
Jesús eligió a sus discípulos de entre trabajadores no eclesiásticos (pescadores, cobradores de impuestos, financieros, políticos, etc.).
El trabajo en general, sin distinción, para el creyente, es levantado a la categoría de “ministerio”: Servicio a Dios (Col 3:22-24) y servicio a los demás (Efe 4:28).
Jesucristo no nos llama a menospreciar unos trabajos y estimar otros, ni a salir de unos trabajos para tomar otros, más bien El nos invita a enfocar nuestras profesiones y trabajos desde una nueva óptica:
1 Cor 7.17-24: cada uno, en el estado (judío o gentil, soltero, casado, o divorciado, laboral, profesional, etc.) en el que fue llamado así permanezca; si Dios quiere llevarlo a otro estado, El hará los movimientos que quiera, no nosotros.



Dios  Jn 5:17  hasta ahora trabaja.
Trabajo: actividad que hacemos como resultado de la imagen de Dios, que conlleva hacer algo en beneficio genuino de una persona (incluyendo nosotros mismos).
• Servicio a Dios: delegación de El hacia nosotros.
• Servicio para Dios: Col 3:23.
• Servicio a los demás: Efe 4.28.
• Servicio a nuestras familias y a nosotros mismos: 1 Tim 5:8, 2 Tes 3:10.
• Servicio a Dios y a otros (incluyéndonos): ministerio.
Dios sigue trabajando hoy, y por lo menos, efectúa cinco tareas generales:
• Trabajo organizacional (poner orden y organización, Gen 1:1, 1 Cor 14:33).
• Trabajo creativo o de desarrollo (Gen 1:3-31).
• Trabajo administrativo y/o de mantenimiento (sustenta toda Su Creación, Heb 1:3).
• Trabajo restrictivo: estorbar el pecado: detener la operación del misterio de la iniquidad.
• Trabajo redentivo: salvar a las personas (Jn 3.16) para salvar Su Creación (Rom 8.19-21).
Nosotros (Gen 1:26-27) como hechos a Su imagen no solo trabajamos, sino que necesitamos trabajar en la misma dirección que El, participando en las cinco tareas generales que Dios desarrolla:
• Trabajo organizacional: 1 Cor 14:40, 1 Cor 11:34,
• Trabajo administrativo: 1 Ped 4.10.
• Trabajo creativo: fructificar, multiplicar, llenar (Gen 1:28, Gen 9:1-7).
• Trabajo restrictivo: sal (Mat 5:13).
• Trabajo redentivo: liberación (Rom 8:19-21), reconciliación (2 Cor 5:18-20) y transformación (Mat 13:33).



ALGUNAS ACTIVIDADES QUE CONLLEVA EL CUMPLIMIENTO DE ESAS TAREAS (DESARROLLANDO EL PROPÓSITO DE DIOS), EN NUESTROS TRABAJOS HOY:
Administrar bien los recursos de todo tipo bajo nuestra responsabilidad. y/o propiedad (cuidarlos, mantenimiento).
Servir a otros con alegría (caminar la milla extra).
Utilizar la creatividad que hemos recibido de parte de Dios para mejorar productos, mejorar procedimientos, mejorar sistemas, mejorar formas de relación, desarrollar nuevos productos y procedimientos, etc.
Hablar la verdad en amor y promover hábitos de honestidad e integridad (comenzando por nosotros mismos).
Proveer sanidad del alma (y física), comprensión y reconciliación a las personas a nuestro alrededor.
Edificar buenas relaciones, fuertes y confiables con las personas a nuestro alrededor y promover la paz y la armonía entre todos.
Preservar y conservar el “clima relacional” del pecado  establecer principios, valores y normas que estorben la comisión de pecados en el ámbito bajo nuestra jurisdicción (aunque seamos solo nosotros).
Trabajar por la justicia en las relaciones a nuestro alrededor.
Nutrir y animar el desarrollo de las capacidades, habilidades, dones y carácter de las personas a nuestro alrededor.
Inspirar a otros con nuestra compasión, amor y trato.
Edificar, animar, motivar, exhortar a otros.
Dar testimonio de la verdad de Cristo (hechos y palabras).



CALIDAD DEL TRABAJO QUE DIOS ESPERA DE NOSOTROS:
• Fidelidad (1 Cor 4:2, Col 3:22-24).
• Diligencia (Prov 10:4).
• Productividad (Gen 1:28, Gen 9:1-7, fructíficar, multiplicar, llenar).
• Cooperativo (Gen 1:26-27, Ecle 4:9-12, hombre y mujer, mejores dos que uno).
• Más allá de lo mínimo (Mat 5:41, la milla extra).
• Relacional (Mat 7:12, la regla de oro).



RESULTADOS:
• Servicio a Dios: administración, creatividad, restricción y redención.
• Gen 1:26-27, Rom 8:28-29: desarrollar la imagen de Dios en nosotros.
• 2 Tes 3.10: canal de bendición para suplir nuestras necesidades.
• Deut 8.18: producir riquezas para bendecir a otros (1 Cor 16:2).
• Efe 4:28, 1 Cor 16:1-3: bendecir a otros, suplir sus necesidades, influencia.




09 Jun 2008
Referencia: Liderazgo.