Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Módulo 202. Espíritu de Grecia.



INTRODUCCIÓN.



Para poder entender a plenitud la necesidad de la restauración y reforma de la iglesia, y cada uno de sus ejes y líneas temáticas, previamente necesitamos entender también lo referente a la causa eficiente última de la pérdida o minimización de la esencia de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la cada vez mayor influencia del Espíritu de Grecia en la Iglesia, al que necesitamos conocer de tal manera que podamos, no solo enfrentarlo eficazmente, sino prevenir su acción posterior no ignorando sus maquinaciones (2 Cor 2:11).



¿QUÉ ES EL ESPÍRITU DE GRECIA?

Es un espíritu demoníaco de alta jerarquía, cuya influencia trasciende el ámbito geográfico del que toma nombre. Su nombre deriva del hecho de que el primer lugar donde ganó influencia de primer orden fue en Grecia y de allí se expandió a todo el mundo occidental y ha ido ganando terreno también en el mundo oriental de la mano con la globalización de la economía y de la cultura (Dan 2:39, Dan 10:20).

El espíritu de Grecia hace su aparición en la Biblia en el pasaje de Dan 2:36-45 cuando Daniel interpreta el sueño del rey Nabucodonosor de Babilonia, específicamente en el vrs. 39, cuando habla de que después del reinado de este rey se levantará un reino inferior al suyo y luego un tercer reino de bronce, el cual dominaría sobre la tierra. La evidencia histórica de que el reino de bronce corresponde a Grecia se encuentra en el hecho de que después del reino de Babilonia, en el devenir de la historia humana se estableció el reino de Persia y este fue derrotado por el reino de Grecia.

Este hecho histórico es también profetizado más específicamente en Dan 10:20, cuando el ángel le dice a Daniel que tenía que volver a pelear contra el príncipe de Persia (el siguiente reino al de Babilonia, y al terminar con él pelearía contra el príncipe de Grecia que llegaría al reino de Babilonia en el cual se encontraba Daniel.

En Dan 2:39 se dice de este reino de Grecia que dominaría sobre toda la tierra, lo cual, si se refiere al reino geográfico, no sucedió pues es conocido que aún el imperio romano, mayor en extensión al imperio griego, no conquistó todo el mundo conocido de su época. Por lo tanto el dominio sobre el mundo del que habla la Biblia no es un dominio geográfico, sino de otro tipo.

Las conquistas de Alejandro Magno, que dieron origen a la formación del imperio griego, de corta duración, no tuvieron solo una base económica, política y/o geográfica, sino sobre todo, una base ideológica. Su propósito no era solamente el de conquistar el mundo, sino el de unir a toda la humanidad bajo una misma civilización (el mismo espíritu del anti-cristo de los últimos tiempos) marcadamente griega. El resultado de ello fue el helenismo, una cultura esencialmente griega, aunque tendía a combinar algunos elementos tomados de las diversas civilizaciones conquistadas (sincretismo).

Después de la desaparición geográfico del imperio griego, en un hecho reconocido en todos los tiempos por todos los historiadores, la cultura griega se impuso sobre el imperio romano, y por medio de este extendió su influencia por toda Europa, y siendo que todo el resto del mundo occidental fue conquistado y colonizado a partir de los países de Europa, la influencia de la cultura griega se extendió a todo el mundo occidental, al punto que culturalmente, en un hecho también reconocido y aceptado mundialmente, el mundo se encontraba dividido en cultura occidental y cultura oriental.

En los últimos 15 años, derivado de la globalización económica y del acceso a Internet desde cualquier lugar del planeta, la cultura del mundo también ha tendido a la uniformidad, por lo menos en sus bases fundamentales, y la cultura occidental ha estado invadiendo y arrasando los espacios culturales que antes estaban reservados para la cultura oriental, al punto que el mundo oriental, antes celosamente cerrado a la influencia de la cultura occidental, actualmente se está occidentalizando, concretándose, de esa manera, la conquista del mundo por la cultura griega, y dándose, entonces, el cumplimiento de esa profecía de la Palabra de Dios.

Y el espíritu de Grecia es el espíritu demoníaco, lugarteniente de Satanás (trono o gobernador) que dirige la expansión de la cultura griega a todo el mundo, de acuerdo a lo que dice Heb 11:3, que lo espiritual domina sobre lo natural, que lo natural procede de lo espiritual.

Esta expansión cultural es la base del gobierno del anticristo sobre todas las naciones de la tierra en los tiempos previos a la batalla del Armagedón, que concluirá con la derrota del anticristo y de todas las fuerzas demoníacas y el triunfo del reino de Dios en la persona de Jesucristo, sobre toda la tierra. Por lo tanto, la cultura y la expansión de la cultura griega a todo el mundo es causada y dirigida desde lo espiritual por un espíritu al que llamamos el “espíritu de Grecia”, que es el mismo espíritu del anticristo, y cuya característica fundamental es la negación de Cristo en su divinidad y en su humanidad (1 Jn 2:22).

Así como para los judíos el helenismo no era una bendición puesto que parte fundamental de la ideología helenista consistía en equiparar y confundir los dioses de diversos pueblos, por lo cual ellos veían en el helenismo una amenaza a la fe en el Dios único de Israel, para nosotros tampoco lo es por cuanto sigue constituyéndose en la misma amenaza para nuestra fe, bajo nuevas formas y estrategias, pero con el mismo fondo. Y nosotros, la Iglesia del Señor Jesucristo, baluarte y columna de la verdad (1 Tim 3:15), somos la fuerza operativa de Dios para oponernos a todas las manifestaciones de ese espíritu, en cualquier campo de la actividad humana (Efe 3:8-11, 2 Cor 10:4-6) preparando su derrota definitiva en la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, no debemos, de ninguna manera, desconocer sus maquinaciones (2 Cor 2:11), más bien conocerlas y combatirlas. De lo contrario, pereceremos (Ose 4:6).

De esta lucha también profetiza el Antiguo Testamento en Zac 9:9-17, específicamente en el vrs. 13, que dice: “…y despertaré a tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.”

Y para vencer al espíritu de Grecia en el mundo, primero tenemos que vencer su influencia en la Iglesia del Señor Jesucristo, pues desde el origen mismo de la Iglesia en el libro de los Hechos, este espíritu inició la batalla por penetrar la iglesia, y lo ha conseguido en múltiples formas, como lo detallaremos más adelante. Uno de los momentos claves en la penetración de la influencia de este espíritu en la Iglesia de Cristo fue en el tiempo de Constantino, cuando el cristianismo fue adoptado y adaptado para ser la religión oficial del imperio romano de su tiempo, proceso al que se le conoce como la constantinización del cristianismo.


04 Feb 2012