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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La unidad en el matrimonio.



LA UNIDAD EN EL MATRIMONIO.



La unidad en el matrimonio no es un asunto de dos (carne) sino de tres (Espíritu.

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Gen 2:24).
• Este dejar y unirse en uno solo era posible en Adán y Eva porque ellos estaban en Dios los dos (antes de la caída).
• Una vez el pecado entró en la raza humana, antes de conseguir la unidad necesitamos volver a la unidad, primero con el Espíritu, y después, caminando en el Espíritu, alcanzar la unidad entre nosotros.

"para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste." (Jn 17:21).
• La carne (egoísta) no puede producir la unidad, a lo más algunos acuerdos, pero al final saldrá la contienda y la división.
• Solo cuando estamos muertos a nosotros mismos (en Cristo) puede producirse la unidad.
• La unidad es fruto del amor, que es fruto del Espíritu.



La unidad buscada en la carne, sin morir al yo, es idolatría y trae maldición, no bendición.

"Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, 2que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto." (Jer 17:5-8).
• La unidad por nosotros mismos, por nuestro esfuerzo, sin morir verdaderamente a la carne se convierte en una unidad tratada de alcanzar por nuestro propio esfuerzo, y ello equivale a idolatría, que acarrea maldición al matrimonio.
• La unidad por medio del Espíritu, bajo Su guianza, bajo Su dirección, muriendo a la carne es una unidad por el Espíritu, en el acuerdo del Espíritu, en amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, humildad, dominio propio (Gal 5:22-23).
➢ Es una unidad que honra a Dios y que trae bendición al matrimonio.

"Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. " (1 Jn 4:7-19).



Para mejorar nuestra capacidad de unidad y de amar, necesitamos experimentar cada día más del amor del Padre.

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (Efe 1:15-17).

para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. (Efe 3:17-19).

30 Ago 2012
Referencia: Matrimonio.