Estudio Bíblico

Inicio > Estudio
Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Módulo 105. Discipulado y consejería.



TEMA No. 12. CONSEJERÍA Y DISCIPULADO.

INFUNDIR ESPERANZA.


Introducción.
Un cambio bíblico no puede tener lugar en una persona si no tiene esperanza, especialmente en las situaciones difíciles. Personas que han vivido experiencias traumáticas necesitan esperanza. La inspiración y la esperanza son factores claves para aconsejar.


La esperanza produce:
• Gozo (Prov 10:28, Rom 5:2-3, Rom 12:12, 1 Tes 4:13).
• Perseverancia (Rom 8:24-25).
• Confianza (2 Cor 3:12, Fil 1:20).
• Fe y amor (Col 1:4-5).
• Consistencia (1 Tes 1:3).
• Energía y entusiasmo (1 Tim 4:10).
• Estabilidad (Heb 6:19)
• Comunión íntima con el Señor (Heb 7:19).
• Pureza personal (1 Jn 3:3).
• Ministerio efectivo (2 Cor 4:8-18).


Falsa esperanza.
• Descansa sobre un fundamento no bíblico que inevitablemente se derrumbará tarde o temprano (Prov 10:28, Prov 11:7).
• Se basa en ideas humanas tocantes a lo que es placentero y deseable. Dios nunca nos promete que obtendremos cuanto deseamos, como tampoco nos dice que obtenerlo nos hará felices. Con frecuencia, lo que deseamos no es lo mejor para nosotros y el método de “nómbrelo y reclámelo” solo viene a complicar aún más nuestros problemas.
• Se basa en una negación de la realidad.
• Se basa en pensamientos místicos y/o mágicos, fantasías y/o ritos mágicos que carecen de asidero bíblico.
• Se funda en un concepto extra-bíblico de la oración.
➢ La creencia de que orar es todo lo que Dios requiere.
➢ “El método del zaguero”: le pasamos la pelota a Dios (en la oración) y esperaos que El corra y haga el gol sin ayuda de nuestra parte. Dios nunca prometió que podremos alcanzar la meta sin un esfuerzo intensivo (1 Tim 4:7). Necesitamos sus fuerzas para el éxito (Jn 15:5), pero la oración por sí sola muy pocas veces solucionará nuestros problemas (Ver Mat 7:7). No podemos esperar que las respuestas nos caigan del cielo. Necesitamos trabajan con las fuerzas y la salud que Dios nos da.
• Se basa en una incorrecta interpretación de las Escrituras.
➢ Poner un significado personal a un texto en lugar de sacar el verdadero significado que le da el autor.
➢ “Bibliomancia”: buscar guía y esperanza en versículos de la Biblia señalados al azar y asignarles significado sin considerar su contexto.
Como consejeros necesitamos abstenernos de infundir falsas esperanzas como una especie de aliento temporal y, por el contrario, desalentar, examinar y confrontar las bases de las falsas esperanzas de las personas, y cuando lo hagamos, necesitamos saber que esto más bien provocará desagrado porque quienes alientan una falsa esperanza por lo general tienden a indisponerse cuando son llamados a la realidad. No podemos permitirles construir esperanzas sobre fundamentos no bíblicos, que se derrumbarán cuando lleguen las tormentas (Luc 6:47-49).


Verdadera esperanza.
• Es una expectación cargada de fe, no una mera especulación. Esta basada en las promesas de Dios Altísimo y no cabe ninguna duda de que será cumplida. Es personal y concreta. Pese al “no todavía”, mira confiadamente hacia delante, aunque no sin tensión.
• Es el resultado de una verdadera salvación. Está unida siempre al nuevo nacimiento que opera el Espíritu Santo y la fe personal en Cristo (1 Ped 1:3, Col 1:25.27, 1 Tim 1:1).
➢ Cristo es nuestra esperanza, la suma y la sustancia de ella. ¿Cómo, pues, podrá alguien tener verdadera esperanza si no ama y confía en Cristo Jesús?
• No se fundamenta en que otros o las circunstancias cambien sino en que Dios obrará en nosotros de tal manera que nosotros cambiemos y El, de alguna manera que escoja, haga que las cosas obren para bien de Sus planes para nosotros (Rom 8:28-29, Jer 29:11, Efe 2:8).
• Es global en su enfoque. No se enfoca meramente en una parte (una vida individual) sino en el total (el plan de Dios para el universo). Esta en relación con si Dios recibe gloria o no en los hechos que ocurren (Fil 1:12-14, Fil 1:19-20, Gen 50.20, Job 13:15, Job 19:25).
➢ Los verdaderos cristianos nunca están en una situación de “no ganador”, sino en una de “no perdedor”, porque, aunque no podamos entender todas las razones de lo que nos suceda, podemos saber que Dios está cumpliendo un plan general que, finalmente, lo glorificará a El y nos beneficiará a nosotros (Sal 37:23, Rom 8:28, Efe 1:11).
➢ La verdadera esperanza se enfoca en los gloriosos planes de Dios (Isa 46:10). Por tanto, nunca se diluye; ni aun a través de circunstancias desagradables.
• Es realista (Rom 8:28): aunque todas las cosas ayuden a bien, eso no quiere decir que todas las cosas serán buenas.
➢ La verdadera esperanza aguarda que algún bien resulte de las pruebas, no procura negar la realidad del pecado ni el sufrimiento y dolor que esas pruebas pueden causar, ni evita el dolor ni las lágrimas, ni descansa sobre una percepción ilegítima de las capacidades personales (Rom 4:19-21).
➢ La verdadera esperanza se basa en la capacidad de Dios para hacer lo que es humanamente imposible.
➢ No surge de negar ni torcer la realidad, sino por considerar ésta correctamente y basar nuestra esperanza en el poder de Dios.
• Necesita ser renovada diariamente. Esta en relación con la obra gradual de la santificación que Dios obra en nuestras vidas cada día (Fil 1:6). Por tanto, no puede ser nutrida a menos que esa obra divina continúe cada día (2 Cor 4:16).
➢ Por ello necesitamos mantener una relación constante, firme, con el Señor para que nuestra esperanza permanezca.
• Es inseparable de un estudio diligente y correcto de la Palabra de Dios (Sal 119:49, Sal 130:5). Las Escrituras son el medio por el cual Dios nos infunde verdadera esperanza (Luc 24:32).
• Es una cuestión de voluntad. Es una elección, tanto como lo es la desesperanza. Podemos elegir tener o no tener esperanza (1 Ped 1:13).
➢ La Palabra de Dios nos enseña que somos capaces de elegir lo correcto (1 Cor 10:13, Fil 2:12, Fil 4:13), lo cual también apela a nuestra responsabilidad de esperar (tener esperanza).
➢ Necesitamos colocar nuestra esperanza en Dios y Su Palabra, volver a sus recursos y enfocar nuestras mentes en Sus promesas.
• Se basa en conocimiento (no en suposiciones) (Rom 5:2-3, Sant 1:2-3). Se basa en lo que sabemos, no en como nos sentimos.
➢ La verdadera esperanza se mantiene firme aún cuando alguien trate de desalentarla.


Como inspirar esperanza.
• Ayudar a las personas a crecer en su relación con Dios.
• Enseñar a las personas a pensar bíblicamente.
• Proveerle a las personas ejemplos piadosos.


Ayudar a las personas a crecer en su relación con Dios.
En razón de que Dios en Cristo es nuestra esperanza (1 Tim 1:1), una íntima comunión con El es esencial para tener, mantener y desarrollar la verdadera esperanza. Por ello necesitamos asegurarnos de que el aconsejado tenga este tipo de comunión. En algunos casos (no creyentes) ello va a requerir de evangelización porque nadie puede tener verdadera esperanza si no está parado en la Roca que es Cristo, si no ha nacido de nuevo (Jn 3:3, Dan 11:32).
La comunión con el Señor es esencial porque aunque podemos andar eventualmente y por algún tiempo bien sin ella, cuando llegue el momento de las presiones, la debilidad de la comunión, de la fe y de la esperanza se van a manifestar (Luc 6:46-49, Prov 24:10) y van a ser grandemente afectados por ello. Sin embargo, cuando tenemos comunión con El podemos experimentar Su Amor de una manera inigualable, y Su Amor echa fuera el temor (Jn 1:4-18).
Esto no quiere decir que si la fe de una persona falla durante una prueba, automáticamente podemos concluir que no es un verdadero creyente. Puede haber varias razones para el límite en las fuerzas de alguien. Puede ser que la persona tiene verdadera fe, pero ha permitido que se debilite (como los discípulos en ciertos momentos en los Evangelios). Algunas veces la debilidad en la fe puede deberse a la juventud del individuo o puede ser que la persona ha sido negligentes en sus actividades espirituales que fortalecen la fe (Rom 10:l17, 2 Ped 1.5-9, Efe 3:16-19, Heb 3:12-13, Heb 10:24-25). El debilitamiento de la fe también puede ocurrir cuando la persona quita sus ojos del Señor y se permite llegar a se un cristiano apagado (Dan 11:32, Heb 12:2, Apo 2:1-7). En ciertos casos una persona es débil porque no tiene verdadera fe y, por tanto, carece de poder para mantenerse firme en tiempos difíciles. Ya que una fe débil puede ser sintomática de varias cosas, los consejeros bíblicos deben procurar descubrirlas y proporcionar la ayuda del caso.


Enseñar a las personas a pensar bíblicamente.
Tanto la falsa esperanza como la pérdida de ella surgen de ignorar o malentender las verdades de Dios. Nuestros aconsejados, por lo general, van a necesitar que les ayudemos a pensar bíblicamente sobre varios aspectos de sus vidas.
• A pensar bíblicamente acerca de la situación específica: mostrarles que la Palabra de Dios habla específicamente acerca de su problema, que sepan que Dios nos da instrucciones específicas para nuestra situación personal, y ello puede ser una fuente inagotable de esperanza.
• A pensar bíblicamente acerca del carácter de Dios: ampliar o corregir sus conceptos de Dios. Con frecuencia, las personas pierden su esperanza simplemente porque tienen conceptos erróneos acerca de Dios (legalista, desinteresado, lejano, displicente, complaciente, etc.).
• A pensar bíblicamente acerca de las posibilidades buenas: a veces las personas pierden su esperanza porque sólo ven el lado negativo de sus circunstancias y no reconocen las posibilidades buenas que existen en cada situación. Sólo ven los problemas y el dolor y no lo que Dios desea cumplir a través de la dificultad. Necesitan que les ayudemos a comprender que, cuando Dios nos saca de nuestra acostumbrado comodidad, lo hace con vistas a nuestro crecimiento y desarrollo (Sant 1:2-4).
• A pensar bíblicamente acerca de los recursos divinos: hay quienes pierden la esperanza porque piensan que no tienen habilidades para manejar lo que están confrontando. Pero la Palabra de Dios nos dice que en todas las cosas somos más que vencedores por medio de El (Rom 8:37) y que Dios es poderoso para hacer que en nosotros abunde toda gracia para que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundemos para todo buena obra (2 Cor 9:8).
• A pensar bíblicamente acerca de la naturaleza y causa del problema. Algunas personas pierden la esperanza porque han adoptado un diagnóstico psicológico anti-bíblico de su problema (en lugar de espiritual), y cuando creen eso pueden ocurrir varias cosas:
➢ En su intento de resolver sus dificultades, pasan por alto a Cristo y la Biblia y recurren primordialmente (a veces exclusivamente) a los remedios farmacéuticos o a las ideas y conceptos seculares de la psicología.
➢ Comienzan a pensar en Cristo como un psicólogo cósmico cuyo propósito principal es arreglar los problemas psicológicos de ellos, ayudarles a edificar su autoestima, liberarlos de la co-dependencia (idolatría) o satisfacer las necesidades de su ego.
➢ Pierden la esperanza y caen en la desesperación porque muchos de estos rótulos psicológicos llevan la idea de fijeza (esto es lo que soy y no puede ser cambiado).
➢ Caen en el desaliento porque estos rótulos anti-bíblicos, encubierta o abiertamente animan a las personas a pensar que la solución principal de sus dificultades es humanística en su naturaleza, deben lograrla por sí mismas (pueden y deben hacerlo por sí mismas) o, de lo contrario, otros, preferiblemente “expertos” deben hacerlo por ellas.
Así, muchas personas tratan de cambiar confiando en sus propios esfuerzos o en la ayuda de otros, y fracasan. Llegan a la conclusión que ni ellos ni ningún otro ser humano puede proveer el poder para quebrar la esclavitud de sus modos pecaminosos de pensar, sentir y actuar, y habilitarlos para pensar, sentir y vivir de maneras diferentes.
La esperanza florece cuando las personas comienzan a comprender que sus problemas son básicamente espirituales, que de alguna manera son consecuencias del pecado. Reconocer el pecado es realmente un paso significativo porque tendrán abundancia de esperanza por cuanto que el Señor Jesucristo vino al mundo a liberarnos de la paga y del poder dominante del pecado (y, asimismo, de la presencia y posibilidad de pecar).
Las buenas nuevas de la Biblia son que Cristo Jesús vino al mundo para proveernos liberación de la pena y poder dominante del pecado (Rom 6:1-23), que hay esperanza de liberación completa de la condenación del pecado y una liberación sustancial de la presencia del pecado y sus consecuencias. En Cristo Jesús tenemos todos los recursos que necesitamos para huir de la corrupción del mundo y vivir vidas fructíferas caracterizadas por la excelencia moral, el conocimiento, el dominio propio, la perseverancia, la bondad fraternal y el amor cristiano (2 Ped 1:3-8).
• A pensar bíblicamente acerca de lo que dicen: el lenguaje es un instrumento que Dios ha escogido para comunicarse con nosotros. Necesitamos usar palabras bíblicas más que términos psicológicos, para describir los problemas. Los términos de la psicología tienden a dirigir los pensamientos del aconsejado lejos de Cristo y de Su Palabra, mientras que el uso de términos bíblicos tales como pecado, temor, enojo, preocupación, confianza, codicia, amargura, avaricia, envidia y celos, entre otras, dirigen los pensamientos hacia las Escrituras.
Hay algunos términos que tienden a destruir la esperanza de un aconsejado:
➢ “No puedo”: casi siempre significa una de tres cosas: no quiero, no entiendo mis recursos en Cristo o no sé como hacer lo que la Biblia me dice que haga. Necesitamos explorar concretamente lo que la persona quiere significar con ello y luego seguir con la adecuada respuesta bíblica.
➢ “La persona tal me hace reaccionar”: implica que se es víctima y que no puede ayudarse a sí misma, lo que es falso. Con la ayuda de Dios podrá aprender a responder correctamente a pesar de las provocaciones.
➢ “He tratado de todas maneras, pero todo es inútil”: en realidad lo más probables es que la persona solo haya hecho lo que le era conveniente. Puede ser también que tenga convicciones o expectativas no bíblicas acerca de los resultados si hace las cosas como Dios ordena. También puede ocurrir que tenga una idea irreal y no bíblica acerca del tiempo; las vez esté buscando “arreglo fácil y rápido” y esperando resultados inmediatos. O quizás ha estado haciendo lo correcto pero por razones erróneas.
En todos los casos necesitamos ayudarles a discernir las razones que yacen detrás de su lenguaje no bíblico e infundirles esperanza corrigiendo sus conceptos erróneos.


Proveer ejemplos piadosos.
A través de ellos podemos inspirar a nuestros aconsejados demostrándoles esperanza a través de nuestras propias vidas o las de otros (Efe 3:20, Mat 19:26, Fil 1:6, 1 Cor 10:13). Esos ejemplos les muestran como otras personas enfrentaron situaciones similares y las trataron con éxito. Necesitan saber que no son los únicos ni los primeros que experimentan este tipo de pruebas.


Rom 15:4: tres cosas de cómo se genera la esperanza.
➢ Las Escrituras juegan un papel central en el desarrollo de la esperanza.
➢ Las Escrituras promueven perseverancia y animan a una actitud de esperanza mediante el ejemplo de otros que confrontaron circunstancias similares y las superaron.
➢ Las Escrituras generan esperanza removiendo el elemento de sorpresa de lo que está sucediendo. Si bien las cosas pueden estar fuera de nuestro control, no están fuera del control de Dios. Lo que nos ocurre es exactamente lo que Dios dijo que ocurriría. Dios está en control, las cosas no ocurren por accidente, lo que pasa tiene significado y propósito y Dios está presente para apoyarnos y sustentarnos en medio de nuestras dificultades.


Bibliografía.

“Infundir esperanza en el aconsejado”, Wayne A. Mack, capítulo No. 11 del libro “La Consejería”, Biblioteca del Pastor, John MacArthur y la Facultad del Master´s College, Grupo Nelson, 2009.



04 Oct 2012