Estudio Bíblico

Inicio > Estudio
Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Camino para la vida cristiana auténtica.



LAS PUERTAS DE JERUSALÉN (Neh 3).
Recordatorio y camino para la vida cristiana auténtica.



Introducción.

La reconstrucción de cada una de las puertas de las murallas no puede ser entendida totalmente aparte del contexto más amplio de la reconstrucción de Jerusalén después de la deportación, resultado de la reiterada desobediencia del pueblo de Israel a Dios, y de pasar por alto Su misericordia (de hecho, la deportación y el retorno son pruebas de la misericordia de Dios para con ellos, por cuanto, si bien sufrieron las consecuencias de sus acciones, en primer lugar, Dios no los desamparó ni permitió que sus enemigos terminaran con ellos, y en segundo lugar, Dios permitió que al final de los 70 años que El había dicho, Jerusalén comenzará a ser reconstruida en todo su apogeo, como en sus mejores días, y mejor aún).

Ello quiere decir que hay dos contextos que no podemos olvidar ni separar cuando estudiamos la reconstrucción de las puertas de Jerusalén:
En lo natural, la reconstrucción de Jerusalén.
En lo espiritual, la misericordia de Dios.

La reconstrucción de Jerusalén, de hecho, podemos decir que fue realizada en tres etapas:
• La reconstrucción del Altar.
• La reconstrucción del Templo.
• La reconstrucción de las Murallas.

Cada una de esas etapas tiene una relación directa con nosotros y la restauración de nuestros corazones, que podemos descubrir a partir del hecho de que Jerusalén, en el Antiguo Testamento, era el lugar de la presencia de Dios, en tanto que hoy en día, en el Nuevo Testamento, el lugar de la presencia de Dios está en nuestros corazones. Por lo tanto, hay una equivalencia de Jerusalén con nuestros corazones (1 Cor 3:16-17, 2 Cor 6:16, Apo 3.20, 1 Tes 5:23).

La reconstrucción del Altar es tipo de nuestra salvación en Cristo. Necesitamos morir a nuestro yo, auto-suficiencia, auto-ayuda, independencia, orgullo, etc., para reconocer que somos pecadores, condenados y necesitados de un Salvador. Que solo Cristo puede salvarnos. Que no podemos hacer nada por nuestra salvación porque todas nuestras obras (justicias), aún las “buenas” (no hay bueno ni uno, solo Dios) son como trapos de inmundicia delante de un Dios Santo (Isa 64:6), perfecto, inmaculado. Que necesitamos de Su misericordia y de Su gracia para alcanzar salvación (regalos que suprimen la meritocracia, la cultura del merecimiento). Que somos total y completamente necesitados de El (Sal 123:2), de Su misericordia y de Su gracia. Igualmente el Altar nos habla de la necesidad que tenemos de traer a él y sacrificar todos los ídolos en los cuales hemos confiado antes que en Dios, a los cuales hemos agradado antes que a Dios, a los cuales hemos recurrido antes que a Dios.

La reconstrucción del Templo nos habla de la necesidad de la reconstrucción de nuestro corazón para que sea un lugar digno de la habitación de nuestro Santo Dios, de la necesidad de hacer morir en nosotros las obras de la carne y de renovar nuestra mente (pensamientos, sentimientos, voluntad, decisiones, etc.) con la Palabra de Dios y por el Espíritu Santo (Rom 12:2) y ajustando el concepto de nosotros mismos a lo que la Palabra nos enseña que somos (nos tener un más alto concepto de nosotros que el que debemos tener, Rom 12:3): pecadores justificados, pero no por ello impecables, dignos, justos, santos por nuestras acciones, sino solamente por la justicia de Cristo que nos es imputada por la misericordia y gracia de Dios.

Y la reconstrucción de las Murallas nos habla de la necesidad de guardar nuestro corazón (Templo) porque de El nace la vida (Prov 4:23) o la muerte (Mat 15:18-19). Las doce puertas son recordatorio y camino. Recordatorio de lo que necesitamos hacer para guardar nuestro corazón y camino en cuanto que nos indica el proceso por el que necesitamos caminar todo el tiempo para mantener nuestro corazón a resguardo de las obras de las tinieblas, y es un camino cíclico (al terminar un ciclo inicia otro) que cada vez nos lleva a un mayor conocimiento de Dios y de nosotros mismos, de Su Amor, de Su Gracia y de Su Misericordias infinitas para con nosotros (Efe 3:14-21, 1 Jn 4:18-19), y a una vida de más y mayor enamoramiento de El.

En este capítulo de la reconstrucción de los muros se mencionan:
• Doce puertas (3:1, 3:3, 3:6, 3:13, 3:14, 3.15, 3.20, 3:26, 3.28, 3;29, 3:31, 3:32). El doce es el número del gobierno de Dios (doce tribus, doce apóstoles).
• Cinco torres (3:1, 3:1, 3:11, 3:25, 3:27) . El número cinco es el número del ejercicio y la responsabilidad. Cinco son los ministerios que Dios ha levantado como entrenadores de los santos (Efe 4.11) para que alcancen, mediante el perfeccionamiento, el ejercicio y la responsabilidad, la estatura del varón perfecto y la plenitud de Cristo (Efe 4:12-16).
• Nueve gobernadores (3:7, 3:9, 3:12, 3:14, 3:15, 3:16, 3:17, 3:18, 3:19). Nueve son los dones del Espíritu que nos guía (gobierna). Estos nueve gobernadores representan los nueve dones del Espíritu Santo (1 Cor 12:8-10).

Esto nos enseña que la reconstrucción de los muros de nuestro ser, para guardar el templo de Dios en nosotros, requiere de la restauración del gobierno pleno de Dios en nuestras vidas (Mat 6:33, 1 Ped 1.13-16), que no es posible avanzarlo sin la participación de la ministración de los oficios ministeriales junto con los dones del Espíritu Santo. Necesitamos tanto del Espíritu Santo como de la Iglesia (Sal 133:1-3, Heb 10:25) para ser reconstruidos y restaurados totalmente.



Doce puertas hacia la madurez.

En este pasaje son mencionadas doce puertas (una de ellas dos veces, al principio y al final). Siendo el número doce el número del gobierno de Dios y que ellas están enumeradas en la forma de un camino, esas doce puertas significan doce etapas por las que necesitamos pasar para que la plenitud del gobierno de Dios (el Reino) sea cumplido en nosotros

De la forma en que fueron restaurada las puertas de la ciudad destruidas se puede deducir que hay allí un proceso de la forma en como el Señor nos va llevando por un camino hasta concluir su obra de reedificación de nuestras vidas.

En términos generales, esas doce etapas, procesos generales que necesitamos seguir en nuestro caminar en Cristo para alcanzar cada vez mayores niveles de plenitud y madurez en El, son (consecutivas y simultáneas):

1. Salvación y bautismos (la Puerta de las Ovejas, Neh 3:1).
2. Morir a nosotros mismos (la Puerta del Pescado, Neh 3:3).
3. Dejar atrás la vieja manera de vivir (la Puerta Vieja, Neh 3:6).
4. Aprender a confiar y descansar en el Señor (la Puerta del Valle, Neh 3:13).
5. Hacer morir en nosotros las obras de la carne (la Puerta del Muladar, Neh 3:14).
6. Llenarnos del Espíritu Santo (la Puerta de la Fuente, Neh 3:15).
7. Restauración de nuestras vidas (la Puerta de la casa de Eliasib, Neh 3:20).
8. Recuperar nuestras fuerzas en Dios (la Puerta de las Aguas, Neh 3:26).
9. Sujetos al Espíritu (la Puerta de los Caballos, Neh 3:28).
10. Señorío de Cristo (la Puerta Oriental, Neh 3:29).
11. Mayordomía (la Puerta del Juicio, Neh 3:31).
12. Madurez (la Puerta de las Ovejas, Neh 3:32).



Doce recordatorios para el crecimiento en la vida cristiana.



La Puerta de las Ovejas (Neh 3:1).
• Empieza por la puerta de las Ovejas (Neh 3:1), y lo primero que nosotros somos cuando nos convertimos al Señor es ovejas. Allí el Señor comienza a levantar nuestras vidas, a reedificarlas, a fortalecerlas.
➢ Representa la puerta de la salvación, a Jesús (Jn 10:1-18). Nuestra vida en el Señor comienza precisamente por atravesar la puerta que El es para llegar al Padre (Jn 14:6) y comenzar a experimentar los beneficios de las ovejas:
• No ser maltratados (como por la religión); entrar en el Reino de Dios, en una relación personal de hijos con El (Efe 1:17-19).
• La religión: oprime, aprisiona, frustra --nunca podemos alcanzar el estándar--, esclaviza, culpa, condena (Col 2:20-23, Gal 3:1-3).
• No hay cabida para la uniformidad de la religión y de las reglas religiosas: Dios nos creó con características específicas que a El le agradan (no en relación con el pecado, sino con el diseño) (Sal 119:13-16, Efe 2.10).
• Podemos ser originales, no tenemos que ser copias de nadie (aunque recibamos por herencia características de alguien más, no como copia, sino como transferencia de ADN).
• Ser alejados y protegidos de la voz de los extraños, de los que hablan mal del Pastor (legalistas, humanistas, etc.), los leones, los osos y los lobos (los falsos ministros), los perros (los que quieren sacar provecho de nosotros).
• Nos habilita para oír la voz del Pastor (Jesús) (Jn 10:27).
• Nos abre los ojos del entendimiento para Su Palabra (2 Cor 4:3-6)
• Abre las puertas de nuestro corazón para que el Espíritu Santo haga morada en nosotros y podamos comenzar a recibir de El dirección, enseñanza, revelación, etc. (Jn 14:16, 14:26, 15:26, 16:7).
• Ser llamados por nuestro nombre (nueva identidad, conocimiento, intimidad) (Jn 10:2-3).
• No somos uno más del montón, somos conocidos personalmente, por nombre (el Pastor conoce a sus ovejas por nombre; trato personalizado de parte de Dios con nosotros).
• Dejarnos guiar, ser enseñables, moldeables; ser obedientes (la obediencia es la puerta de la bendición).
• Ser como barro en la mano del alfarero (Jer 18.6).
• La obediencia (1 Tes 5:23, 1 Ped 1:13-16) es el camino de la bendición. y la santidad (Jos 1:8).
• Comer con y del Pastor lo que el Pastor nos da; no cualquier pasto; no cualquier redil (la Palabra; amor a la Palabra, hambre y sed de ella).
• Dependencia y confianza absoluta en el Pastor (Sal 23:1).
• Nada nos faltará.
• Nos hará descansar.
• Nos pastoreará.
• Confortará nuestras almas.
• Nos guiará.
• Estará con nosotros.
• Nos infundirá aliento.
• Aderezará mesa para nosotros.
• Ungirá nuestra cabeza.
• Esta era la puerta por la que entraban las ovejas que iban a ser sacrificadas en el templo (morir a nosotros mismos).
➢ Sacrificio: iniciamos una vida que requiere que muramos continuamente a nosotros mismos (Mat 16:24, Mar 8:34, Rom 12:1).
➢ Todo ello implica el reconocimiento de:
• Nuestra necesidad de El para todo (Jn 15.5).
• Que nuestras propias obras son como trapos de inmundicia (Isa 64:6).
• Nuestra inutilidad.
• Todo ello necesita traducirse en humildad en nosotros: al corazón contrito y humillado El Señor no lo desprecia (Sal 51:17).



La Puerta del Pescado (Neh 3:3).
• Después nos lleva a la puerta del Pescado (Neh 3:3), que es la etapa siguiente a la de ser ovejas en el proceso de nuestra madurez: la de morir a nosotros mismos y ser pescadores de hombres, contándoles a otros el testimonio de todas las grandes cosas que el Señor ha hecho en nuestras vidas.
➢ Por esa puerta entraba el pescado y los demás alimentos que alimentaban la ciudad, lo que es un tipo del alimento que sostiene nuestra vida espiritual: Jesús, el pan de la vida, la Palabra, el Verbo encarnado (Mat 4:4, Luc 4:4, Jn 6:51, Jn 6:58).
➢ Los pescados vienen del mar (el mundo; y el mundo: aprisiona, divide, nos convierte en rebeldes, nos llena de maldad, pobreza, maltrato, contaminación, opresión, cautividad, depresión). Pero ahora comenzamos a morir a ese tipo de vida y entramos a una nueva dimensión de vida. El nos pescó y nos trajo a Su casa como hijos (Jn 1:12).
➢ En el mundo (mar) éramos seducidos por las posiciones, el dinero, el orgullo, la seguridad, la comodidad. El ser pescados determina que hemos dejado atrás la vieja manera de vivir y nos hemos dejado seducir por Cristo, que hemos cambiado de reino, de lenguaje, de cultura, de comida, etc.
• Muertos a nosotros mismos (Rom 12:1).
• Ya no somos del mundo, alejarnos del mundo.
• Cambiar nuestra forma de pensar, sentir y decidir (Rom 12:2, Efe 4:22-24).
• No somos como el mundo.
• Hacer morir las obras de la carne )(Rom 8:13).
• Nueva forma (estilo) de vida (la luz no es compatible con las tinieblas, la esclavitud no es compatible con la libertad, el amor no es compatible con el egoísmo; 2 Cor 6:14, Jn 8:31-32, Jn 8:36, 1 Jn 4:8, 1 Jn 4:21).
• Evangelismo.
➢ El evangelismo no es una opción, es una necesidad (Mat 10:8, Mat 16:15-18, Mat 28:18-20) y una respuesta de amor a Aquel que nos amó que no quiere que nadie se pierda (1 Tim 2:1-4).
➢ Es también un buen principio para crecer en sabiduría (Prov 11:30).
➢ Somos pescadores de hombres (Mat 4:19, Mar 1:17).



La Puerta Vieja (Neh 3:6).
• De ahí nos lleva a la puerta Vieja (Neh 3:6), que es la etapa en que nuestra vieja manera de pensar comienza a ser cambiada, y con ello la vieja manera de ser, y se potencializan mucho más aquellas áreas que a pesar de andar en el mundo Dios nos las dio como cosas buenas para nosotros. Cambia nuestra manera de pensar, sentir y fortalece aquellas áreas que El desea que sean fortalecidas.
➢ También se refiere a andar en las sendas antiguas, las verdades que no cambian de la Palabra de Dios, retomándolas, reedificándolas, restaurándolas (Isa 61:4).
• 2 Cor 5:17.
➢ Somos nuevas criaturas.
• Nueva naturaleza, la naturaleza divina (1 Ped 1:23, 2 Ped 1:4).
➢ Las cosas viejas pasaron.
• Dejar atrás el pecado, somos libres del pecado, ya no tenemos por qué pecar (Rom 8:2).
• El causante del pecado es el ego: auto-satisfacción, auto-realización (en lugar de buscar la gloria de Dios en todo asunto, busca su propia gloria).
• Despojarnos del hombre viejo (Efe 4:22).
➢ Todas fueron hechas nuevas.
• Renovar nuestra forma de pensar para renovar nuestra forma de vivir (Rom 12:2, Prov 23:7).
• Vestirnos del nuevo hombre (Efe 4:23-24).



La Puerta del Valle (Neh 3:13)
• Después de esta etapa viene la reedificación de la puerta del Valle (Neh 3:13), que es una etapa en que Dios nos lleva a un nuevo conocimiento de Cristo ("el lirio de los valles"), una etapa de una comunión más íntima con El, en la que podemos sentir más de Su presencia en nosotros, vemos una mayor dimensión de su majestuosidad presente en todas las cosas en la creación y en su forma de hacer las cosas.
• Esta puerta fué reconstruída por Hanún (agraciado, con gracia -2 Sam 10.1-). Ello nos habla de la puerta de la gracia (por gracia somos salvos -Efe 2:8-9- y hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual -Efe 1:3-).
➢ Dios nos quiere favorecer.
• Valle.
➢ Descanso.
• Descansar en el Señor (no en nuestras fuerzas sino en las de El) (Sal 23).
• Caminar nosotros pero confiando no en nosotros ni en nuestras habilidades y/o capacidades, sino en el amor, la misericordia, la gracia y el favor de El (Prov 3:5-8).
➢ Los valles en la Biblia también representan lugares de oportunidades y/o lugares de tomar decisiones trascendentales:
• Sal 23: el valle de sombra de muerte (dejar atrás todo lo viejo y seguir de frente hacia la vida plena en Cristo).
• Ezeq 37: el valle de los huesos secos (todo lo que había estado muerto en nosotros por causa del pecado resucita a la vida).
➢ De la decisión (Joel 3:14): la decisión de seguir a Dios de cabeza.
• Necesitamos comenzar a tomar nuestras decisiones conforme a la Palabra (Deut 30:19-20) para vivir bajo la bendición constante y permanente del Señor (Deut 28.1-14, Jos 1:8).
• Conocimiento y entendimiento de la Palabra.
• El Espíritu Santo en nosotros (Jn 14:26).
• Guardarla en nuestro corazón.
• Ponerla por obra, obedecerla.
• Las cosas grandes de Dios comienzan con cosas pequeñas.
• Las grandes decisiones para con Dios comienzan con decisiones pequeñas.
• Las zorras pequeñan echan a perder las vides (Cant 2:15).
• Cuidar los detalles, las pequeñas decisiones.
➢ De la visión (Isa 22:1).
• Sin visión, pereceremos (Prov 29:18).
• La necesidad de buscar la visión de Dios para nuestra vida (Efe 2:10) y/o refrescarla (Hab 2:2-3) y/o ensancharla (Isa 54:2-3).
➢ Isa 40:4, Luc 3:5.
• Todo valle será alzado, todo monte será bajado.
• Recordatorio de la necesidad de caminar en humildad y de hacer morir todo orgullo, vanidad, soberbia, altivez, auto-estima, en nosotros mismos.
• Dios resiste a los soberbios pero da mayor gracia a los humildes (Sant 4.6).
• Solo los humildes hallarán descanso para sus almas (Mat 11:28-30).
➢ El Lirio de los Valles (Cant 2:1).
• Intimidad con el Señor.
➢ El valle del Armagedón.
• Enfrentar a todos nuestros enemigos espirituales que pretendan estorbar nuestro caminar en el Señor sabiendo que el Señor va con nosotros como poderoso gigante (Jer 20:11) y que El nos dará la victoria si nos refugiamos en El (nuestro Pastor), dependemos de El y caminamos detrás del El (Rom 8:28-39).



La Puerta del Muladar (basura, estiércol) (Neh 3:14).
• De esa puerta pasamos a la puerta del Muladar (Neh 3:14) (muladar: lugar o sitio donde se echa el estiércol o basura de las casas; lo que ensucia o infecta material o moralmente).
➢ Representa echar a la basura, sacar de nuestra vida todo aquello que traemos con nosotros que es mundano, carnal, nuestros propios caminos que son caminos de muerte, para someternos totalmente a Cristo. Dejar atrás al hombre viejo para vestirnos del nuevo, enterrar al hombre viejo (Efe 4:22-24).
➢ Lo que no lleva fruto para Dios, lo que no sirve para nada, que produce resequedad e infructuosidad en nuestra vida como creyentes, lo que nos amarra al mundo.
• Salir y/o sacar la idolatría y la basura que podamos visualizar en nuestro corazón.
➢ Idolatría: todo aquello en que confiamos, dependemos o anteponemos que no sea Dios (Jer 17:5-6).
• Jer 17:9: engañoso y perverso es nuestro corazón más que todas las cosas.
• Auto-adoración.
• Auto-estima.
• Auto-realización.
• Auto-ayuda.
• Auto-suficiencia.
• Auto-complacencia.
➢ 1 Jn 2:15.16.
• Los deseos de la carne: lujuria.
• Los deseos de los ojos: codicia.
• La vanagloria de la vida: orgullo.



La Puerta de la Fuente (Neh 3:15).
• La siguiente puerta a la que nos lleva es la puerta de la Fuente (Neh 3:15), donde somos llenados del Espíritu Santo, de los dones, de la unción, de la gracia, para dar a otros. Esta es la puerta de la formación, de la preparación, para cumplir Su propósito en nosotros (Efe 4:11-16).
• Fuente: Espíritu Santo (Jn 4:10, Jn 7:38).
➢ Preparación para una vida plena, completa, y también para la batalla, para el servicio y para el ministerio.
• Fruto (Gal 5:22-23).
• Poder (Hch 1:8).
• Dones (1 Cor 12:1-10).
• Dirección (Rom 8:14).
• Consuelo y enseñanza (Jn 14:26).
• Llenura (Efe 5:18).
• Para dar a otros, en nuestro peregrinaje para la siguiente puerta, nos pasa por:
➢ Estanque de Siloé (Neh 3.15).
• Siloé: coraza.
• Efe 6:14: la coraza de justicia.
• El estanque de Siloé (rama, armadura, coraza). En la armadura de Dios, la coraza es la coraza de la justicia, y la justicia deviene de buscar el Reino de Dios, su Señorío pleno sobre nosotros, la obediencia. Es, entonces, el lugar del aprendizaje de la obediencia (Jesús aprendió la obediencia, Heb 5:8. Nosotros también necesitamos desarrollarnos en la obediencia para enseñarla a otros, Mat 28.18-20).
• Por otro lado, para ser efectivos en la bendición a otros, necesitamos ser guiados por el Espíritu Santo, que es quién conoce las necesidades de los demás. Y para ser guiados por el Espíritu Santo necesitamos ser obedientes.
• Necesidad de revestirnos diariamente de la justicia de Dios (no de nuestra propia justicia que delante de los ojos de Dios es como trapos de inmundicia, Isa 64:6).
➢ Somos pecadores justificados por la gracia de Dios (Jer 17:9, Rom 7:21-25).
• Mat 6:33: buscar diariamente el Reino de Dios y su justicia (Cristo, nuestra justicia, 2 Cor 5:21).
• Rom 6:13: la necesidad de presentar nuestros miembros (ser) como instrumentos de justicia.
• Huerto del Rey (Neh 3:15).
• El huerto del rey: los huertos producen fruto, y nosotros necesitamos aprender a manifestar y desarrollar el fruto del Espíritu (Gal 5:22-23) que ya está en nosotros. Sin el fruto del Espíritu, cualquier cosa que podamos decir a otros no es más que palabras huecas.
• Fruto del Espíritu (Gal 5:22-23): permitir que se manifieste diariamente en nosotros haciendo morir las obras de la carne (Gal 5:19-23, Jn 3:30, Rom 12:1-3).
• Sacrificio vivo.
• Renovar nuestro entendimiento.
• Un concepto de nosotros ajustado a la realidad bíblica.
➢ Siervos inútiles (Luc 17:10).
➢ Sin buenas obras propias (Efe 2:10).
➢ Necesitados de Dios (Jn 15:5).
• Las gradas que descienden a la Ciudad de David.
• Gradas.
• La necesidad de morir a nosotros mismos (Jn 3:30).
• En la Ciudad de David: el Tabernáculo de David.
• La restauración de la adoración auténtica (Jn 4:23): en espíritu y en verdad.
➢ De corazón, sincera, con corazón agradecido por todos sus beneficios (Sal 103) y por su misericordia nueva cada mañana (Lam 3:22-23).
➢ Individual (en la intimidad) y corporativa (en el templo).
➢ En todo lugar y en todo tiempo, en toda circunstancia, con todo lo que hacemos (Col 3:22-24, Hab 3:17-19).
• A otros solo les podemos dar aquello que hemos recibido de gracia, y por ende, aquello que recordamos, reconocemos y entendemos que hemos recibido de El como beneficio. Y el reconocimiento de todos los beneficios que hemos recibido de El no hacen otra cosa que llevarnos a la acción de gracias, la alabanza y la adoración (Sal 103:1-6).
• Si no hemos entendido que todo lo hemos recibido de El (Jn 3:27), que separados de El nada podemos hacer (Jn 15:5), que somos el resultado de Su gracia en todo lo que somos, tenemos y hacemos (1 Cor 10:5-10), ¿como podremos convencer a otros de su necesidad de Cristo?
• Si hemos entendido todo ello, ¿como podremos vivir sin mantener una actitud de acción de gracias, alabanza y adoración a El?
• Los sepulcros de David (Neh 3:16).
• Los sepulcros de David (las experiencias de los que nos antecedieron): Dios es un Dios tri-generacional que construye sobre las experiencias de otros (Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, 2 Tim 2:2, Hch 2:16-17, Isa 59:21)
• Honrar a los que nos antecedieron: ellos sentaron las base a partir de donde nosotros hemos iniciado nuestro caminar en Cristo (Isa 59:21).
• Volver y/o afirmarnos en las sendas antiguas (Jer 6:16, Job 22:21-23).
• Dios no cambia (Mal 3:6, Heb 13:8).
• Toda Su Palabra permanece para siempre y nos es necesaria y útil (Sal 119:89, Sal 119:152, Mat 5:18, Luc 16:17, 2 Tim 3:14-17).
• El estanque labrado (Neh 3:16)
• El estanque labrado representa los tesoros de la Palabra, la revelación nueva y fresca de ella en nuestros corazones; cuando caminamos en Dios cada día, crecemos en el temor (reverencia y honra) a Dios y Su comunión íntima es con nosotros (Sal 25:14) y entonces llega un momento en que El nos comienza a revelar los tesoros escondidos y los secretos muy guardadas de El y de Su Palabra (Isa 45:3).
• Recordatorio de que cada día, como piedras vivas, estamos siendo labrados, perfeccionados (Fil 1:6, Prov 4:18, 1 Ped 2:5, Efe 4:11-16).
• Somos un proyecto en desarrollo, no un producto terminado.
• No hay lugar para la auto-complacencia, la jactancia, el acomodamiento y/o el estancamiento (Rom 3:27, 1 Cor 5:6, Sant 4:16, Fil 3:1-16).
• Necesidad de crecimiento y madurez (Gal 4:1-2).
• Buscar, desear, anhelar, la revelación de Dios mediante el estudio y meditación continua de la Palabra de Dios (Sal 1:1-3, Jn 5:39) y de la comunión con Dios mediante el Espíritu Santo (Efe 5:15-23, 1 Cor 2:9-12).
• La casa de los valiente (Neh 3:16).
• Espíritu de poder: para ministrar a otros no podemos estar en temor. Por ello Dios nos imparte un espíritu de amor, poder y dominio propio (2 Tim 1:7).
• El Reino de Dios solo los valientes, esforzados, lo arrebatan (Mat 11:12).
• Necesitamos:
• Esforzarnos en la gracia (2 Tim 2:1).
• Portarnos varonilmente (1 Cor 16:13) y esforzarnos.
• La armería (Neh 3:19).
• Cuando ministramos a otros nos estamos enfrentando cara a cara con el enemigo; por ello requerimos de todo el arsenal que Dios pone a nuestra disposición, para librar la batalla en contra de él y vencerle en nuestras vidas y en las vidas de otros (Efe 6:10-18).
• La armadura de Dios: vestirnos de y con ella todos los días (Efe 6:11-13).
➢ Ceñidos los lomos con la verdad (Efe 6:14): cinturón que une, ajusta, todas las vestiduras del soldado (los lomos: cintura). No dejar ninguna prenda de la armadura suelta, ponérnosla toda.
• Jesús es la Verdad (Jn 14:6).
• Toda cosa en nuestras vidas necesita estar ajustada a la Verdad (la Palabra, Jn 17:17).
• Evitar los ataques engañosos del diablo (la Verdad de Dios vrs las mentiras del diablo).
• El diablo siempre va a tratar de engañarnos para que pensemos que lo bueno y conveniente para nosotros es lo contrario a lo que dice la Palabra (Jn 8:44, Gen 3:4.5).
• El poder de la mentira no está en que parezca verdad, sino en lo que ofrece (Gen 3:6).
• El diablo también siempre va a tratar que nosotros tengamos de nosotros mismos un más alto concepto que el que debemos tener (Isa 14:12-14, Gen 3:1-5, Gen 11:1-6).
El fariseo de la parábola del fariseo y el publicano (Luc 18:9-14).
La Iglesia de Laodicea (Apo 3:14-17).
Simòn y la mujer pecadora (Luc 7:36-50)
• Las formas que adopta una alta auto-estima de nosotros.
Auto-estima: valoración generalmente positiva de sí mismo, por encima de los demás.
Auto-satisfacción: satisfacerse a sí mismo, darse gusto a sí mismo, cumplimiento del deseo o del gusto, poner sus gustos por encima de Dios y los demás.
Auto-complacencia: satisfacción de sí mismo, presunción, vanagloria.
Auto-confianza: presunción y vana opinión de sí mismo, seguridad que alguien tiene en sí mismo.
Auto-realización: satisfacción de sí mismo.
Auto-ayuda: ayudarse a sí mismo, no requerir a la ayuda de nadie.
Auto-suficiencia: no pedir, porque cree que no necesita, la ayuda de nadie.
• Todo lo que es auto-algo es producto de los pensamientos de nuestro corazón (Prov 23:7, Mat 15:11-18), y nuestro corazón es engañoso y perverso (contrario a Dios, inclinado más a lo malo que a lo bueno) más que todas las cosas (Jer 17:9).
• Todo lo que es auto-algo son las fortalezas (2 Cor 10:4-6) que el diablo estableció en nuestro corazón, que necesitan ser destruidas (porque como obras del diablo nos vienen a robar, matar y destruir –Jn 10:10-- los planes que Dios tiene para nosotros, que son planes de bien y de paz para que tengamos un futuro y una esperanza, Jer 29:11).
• Todo lo que es auto-algo, en última instancia, es auto-adoración (contraria a la adoración a Dios, lo que hizo el diablo en el Edén, antes de su caída). Y la auto-adoración (que es idolatría), me lleva a la auto-destrucción (Jer 17:5-6).
• La coraza de la justicia (Efe 6:14, Isa 59:17).
➢ La justicia de Dios (no la nuestra) por la que podemos ser, hacer y tener todo lo que Dios nos quiere conceder.
➢ Nuestra posición delante de Dios como pecadores justificados.
➢ Nuestra consagración a Dios que nos salvó.
• El apresto del Evangelio de la Paz (bota alta, firmeza) (Efe 6:15).
➢ Firmemente establecidos en la seguridad de la salvación y de todo lo que ella implica.
➢ Firmemente establecidos en Cristo, que es nuestra paz (Luc 4:18-19).
➢ Resistir los ataques del diablo para hacernos dudar de la salvación y la relación vital que tenemos en Cristo así como desviarnos a una fuente diferente de nuestra seguridad (idolatría, Jer 17:5-6).
➢ Prontitud, celo, ansias para esparcir el Evangelio (Isa 52:7).
• El escudo de la fe (Efe 6:16).
➢ No la adhesión a un determinado cuerpo doctrinal.
➢ Consagración personal a Jesucristo, una relación personal con El marcada por la confianza.
➢ La fe personal resultante de nuestra relación personal con el Señor nos capacitará para extinguir todas las flechas encendidas de dudas, sospecha y/o temor que lanza el diablo.
• El yelmo de la salvación (Efe 6:17).
➢ Isa 59:17: Dios se lo coloca cuando se prepara para intervenir decisivamente en los asuntos de Su pueblo.
• Dios proveerá salvación y victoria a Su pueblo.
• El creyente puede estar seguro en la confianza de que Dios es su esperanza segura.
• Nada nos puede separar del amor de Dios.
• Nuestra victoria definitiva y nuestra defensa están aseguradas.
• La espada del Espíritu (Efe 6:17): el Espíritu la provee.
➢ Recibimos la Palabra de Dios (por el Espíritu) adecuada para cada situación.
• Como cuando Jesús fue tentado en el desierto por el diablo (Mat 4:1-11).
• La promesa del Señor de que El nos dará las palabras que hemos de responder a nuestros acusadores (Mat 10:19).
➢ En el conflicto frente a nuestros enemigos no hemos de usar armas carnales como las de nuestros enemigos (2 Cor 10:4-6).
• La oración (Efe 6:18).
➢ La absoluta necesidad del creyente.
➢ Nos armamos a través de la oración.
➢ Cuatro veces se usa la palabra “todo” en este pasaje, enfatizando nuestra necesidad, ya que dependemos completamente de Dios.
• En todo tiempo.
• Con toda oración y súplica.
• Con toda perseverancia.
• Por todos los santos.
➢ La oración no es egocéntrica (mira hacia otros).
➢ La actitud adecuada para la oración es estar alerta, como un ejército:
• De las circunstancias.
• De las necesidades.
• De la dirección de Dios.
• De las crisis y desafíos.



La Puerta de la casa de Eliasib (Neh 3:20).
• Eliasib: Dios restaura.
➢ Restauración (Luc 4:18-19, Luc 19:10, 2 Cor 1:4).
➢ Eliasib era el sumo sacerdote: Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, intercediendo por nosotros todo el tiempo.
• Se compadece de nosotros porque fue tentado en todo al igual que cada uno de nosotros (no es ajeno a nuestras batallas, las experimentó en carne propia).
• Tiene la experiencia y todos los recursos para ayudarnos (Heb 7.25).
➢ De la casa de Eliasib a la casa del Rey (Dios): el trono de la gracia para hallar gracia y misericordia para el oportuno socorro (Heb 4:16).
➢ Necesitamos llegar allí para que no solo sean restauradas nuestras vidas sino que seamos equipados también con Su Espíritu Santo y Su unción para restaurar también a otros (2 Cor 1:4). Si vamos a dar de gracia lo que hemos recibido, necesitamos recibir antes de El:
• De la casa de Dios a la cárcel (Mat 10:8, Luc 4:18-19): necesitamos llegar al patio de la cárcel donde se encuentran los que están cautivos y oprimidos, para que les podamos hablar de la libertad que hemos recibido y que solo hay en Cristo, Señor nuestro, y que ellos necesitan recibir también para ser liberados de toda cadena y opresión del enemigo que los tenga aprisionados, para caminar en plenitud en la vida que Dios tiene para ellos.
• Dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, libertar a los cautivos y a los oprimidos, dar vista a los ciegos (físicos y espirituales) y proclamar el año de la buena voluntad de Dios (gracia, misericordia, perdón de pecados, vida eterna).



La Puerta de las Aguas (Neh 3:26).
• Este es un lugar para entender que nuestra vida no solo se trata de dar, sino también necesitamos recibir, y que siempre necesitaremos parar para beber de las aguas del Señor, que nos limpian, nos refrescan, nos reaniman.
• Agua: recobrarnos, recuperar fuerzas, llenarnos de la Palabra.
➢ Necesidad de entender que nuestra vida no solo se trata de dar sino también de recibir.
• Humildad para reconocer nuestra necesidad y dependencia de Dios y de otros.
➢ La necesidad de reposo (Sal 23:1-3).
• Dios mismo reposó después de haber trabajado seis días en la creación, no porque estuviera cansado, sino para darnos ejemplo a nosotros, de reposar aún de la obra del Señor para ser recreados, para recobrar nuestras fuerzas, para meternos en una intimidad no interrumpida por el trabajo con El.
• Necesitamos regresar al Señor de la obra para volver a poner en orden nuestras prioridades y recibir Sus instrucciones, y no enfrascarnos solo en la obra del Señor hasta el punto que ella tenga prioridad sobre la comunión e intimidad con El.
• El sábado: re-creación (no diversión), recuperación.
• Huir del síndrome de la agenda llena (activismo): necesidad de aceptación y de valoración.
• Intimidad y comunión.
• Poner en orden nuestras prioridades.



La Puerta de los Caballos (Neh 3:28).
• Si seguimos este caminar en Cristo, vendrá una etapa en que a los ojos de los demás pareceremos exitosos, y todos nos miran, que somos reconocidos y por lo mismo la fama y el reconocimiento nos pueden hace creer que podemos hacerlo todo y el Señor nos lleva a la puerta de los Caballos (Neh 3:28) para hacernos un recordatorio:
➢ Los peligros del éxito, la fama y los recursos: orgullo y auto-suficiencia, auto-estima y auto-realización.
• Sal 32:9.
➢ Muchas veces, en nuestro afán de hacer las cosas y lograr objetivos para Dios, nos podemos volver como caballos que corren desbocadamente y sin freno y el Señor tiene que volvernos a poner las riendas para que entendamos que sin El nada somos.
• Los caballos necesitan freno para no desbocarse (igual nosotros, el aguijón en la carne de Pablo, para que no se exaltase).
• Necesitan sujeción al amo (nosotros, al Señor).
• Necesitamos Su dirección y sabiduría.
• Jn 15:5: separados de El, sin El, nada podemos hacer (1 Cor 15:10, Gal 2:20).



La Puerta Oriental (Neh 3:29).
• Oriente: el lugar de la salida del Sol, punto básico para la orientación espacial y geográfica.
• Jesús: el Sol de Justicia.
➢ Siempre, no importa nuestro grado de crecimiento, necesitamos revestirnos de Su justicia.
• Jesús, nuestro Sol:
➢ Nos guía (lámpara y lumbrera).
➢ Nos da Su luz.
➢ Con Su luz tenemos vida.
• Ello nos indica la necesidad de acudir siempre delante de Dios para recibir las instrucciones necesarias para hacer Su obra.
➢ No importa el grado de madurez, éxito, unción, desarrollo de los dones y del ministerio que hayamos alcanzado. No podemos olvidarnos de ir a la fuente de nuestras instrucciones.
➢ No hacerlo significa caer en la autosuficiencia, y ello no es agradable a los ojos de Dios (Mat 7:21-23). Por ello, siempre necesitamos caminar en la voluntad de El, no importa que tan grande hayamos llegado a ser en el ministerio.



La Puerta del Juicio.
• Después de la dejar atrás la Puerta Oriental (la de las direcciones de Dios) empezamos a definir cosas y nos convertimos en vasos útiles (casa del platero) y comenzamos a ser sirvientes y dejamos de llevarnos la honra que solo pertenece a Dios, así que pasamos a la casa de los sirvientes del templo y de los comerciantes (recordemos la parábola de los talentos, Mat 25:14-30) y finalmente llegamos a la puerta del Juicio (Neh 3:31), el lugar donde se no pide cuentas de lo que hacemos al igual que la parábola de los talentos, y donde nuestras obras serán pasadas por fuego para probarlas y determinar nuestras recompensas (1 Cor 3:13-15).
➢ Recordatorio de que somos mayordomos de todo y no dueños.
• Todo lo hemos recibido de Dios (Jn 3:27).
• Vamos a dar cuentas de su uso al Señor (Mat 25:14-30).
• El uso necesita ser conforme a Su voluntad (Mat 7:21-23).
• De ello dependerán nuestras recompensas en la eternidad (1 Cor 3:11-15) y más acá en la tierra (Gal 6:7-10, Luc 6:38).
➢ Recordatorio de que aún cuando seamos siervos fieles somos siervos inútiles.
• Lo que deberíamos hacer hicimos (Efe 2:10, Luc 17:10).
• Toda la gloria le corresponde solo al Señor (Col 3:22-24, Mat 5:16).



La Puerta de las Ovejas (Neh 3:32).
• De la puerta del juicio llegamos nuevamente a la puerta de las Ovejas (Neh 3:32) cuando ya la obra ha sido concluida. El camino termina donde empezó porque Dios es el principio y el fin, el Alfa y la Omega (Apo 1:8, Apo 1:11, Apo 21:6, Apo 22:13). Nuestro caminar comienza en El y termina en El, aunque en un nivel muy diferente, resultado de las experiencias, la madurez, el desarrollo, el conocimiento, etc., que requiere nuestro esfuerzo sostenido (2 Tim 2:1-6) para terminar la carrera con el mismo ímpetu que la iniciamos (Ecle 7:8), con la misma pasión (el primer amor, Apo 2:4).
➢ Un nuevo ciclo en otro nivel.
• Nada hay nuevo debajo del sol (Ecle 1.9), todo lo que es ya fue, y lo que ha de ser ya fue (Ecle 3:15).
• Incluso, los mismos padecimientos se van cumpliendo en nuestros hermanos en todo el mundo (1 Ped 5:9).
➢ Nuestro caminar comienza, se produce y termina en El: la Puerta (Jn 10:9) y el Camino (Jn 14:6).
• Esfuerzo sostenido (2 Tim 2:1, Mat 11:12).
• Terminar la carrera con el mismo ímpetu que la iniciamos (Ecle 7:8).
• Con la misma pasión –amor- (Apo 2:4).




02 Abr 2013
Referencia: Estilo de vida.