Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La Cruz y el Perdón (2). Serie Restauracion.



LA CRUZ Y EL PERDÓN.


La Cruz: el lugar de la vida para nosotros.
Para Cristo fue el lugar de muerte, para que nosotros tuviéramos vida y vida en abundancia, poder y victoria.


La Cruz: el lugar del perdón de nuestros pecados.
Col 2:13-14: “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,”


La Cruz: el lugar del perdón ilimitado.
Luc 23:34. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.


Porque Cristo nos ha perdonado, la Cruz es nuestro ejemplo para perdonar a otros.
Efesios 4:32: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
Colosenses 3:13: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”


Consecuencias de no perdonar: prácticamente invalidamos la gracia de Dios para con nosotros.
Mat 6:14-15. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Heb 12:14-15: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;


El perdón necesita ser de todo corazón e ilimitado, como nosotros lo hemos recibido de Cristo.
Mat 18:21 “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.


La necesidad del perdón.
Mat 5:21-26. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
1 Ped 3:7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
• Si no perdonamos, cualquier otra cosa que hagamos para Dios: ofrendar, orar, predicar, ayunar, servir, etc., prácticamente no tiene aceptación de parte de Dios porque hemos invalidado la gracia de Él para con los otros y para con nosotros mismos.


Que es perdonar:
• Liberarme de la atadura del dolor y del pasado (dejando lo que queda atrás, prosigo a la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo).
• Permitir que todas las cosas que me sucedan obren para bien (formación del carácter de Cristo en mí: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, humildad, dominio propio).
• Quitar de sobre mi los cielos de bronce que impiden la bendición de Dios sobre mi vida (que la Gracia de Dios se derrame sobre mi).
• Es despojarme de todo sentimiento de venganza, de que el otro pague consecuencias, de que al otro le vaya mal, de que Dios de alguna manera nos haga “justicia” frente al otro –la espiritualización de nuestro deseo de venganza—y cosas por el estilo (perdona pero no olvido).
a. No desear que se amontonen ascuas sobre la cabeza del otro.
• Es tener un genuino sentimiento de que el otro sea bendecido por Dios.
a. No le tomes en cuenta su pecado.
b. Perdónales porque no saben lo que hacen.


Que no es perdonar:
• No es liberar al otro de su responsabilidad delante de Dios.
• No es olvidar: es poder recordar sin que duela agradeciendo a Dios por lo que aprendimos.


Cómo perdonar: perdonando (70 veces siete si es necesario).
• Perdonar a la o las personas involucradas y extender el perdón (si me lo piden).
• Perdonar el hecho, la ofensa.
• Perdonar las consecuencias, el dolor que experimentamos, los resultados del hecho, etc.
• Pedir perdón por mis reacciones carnales: a Dios y a la otra persona.
• Bendecir a quienes estuvieron involucrados.


Cómo pedir perdón.
• Pedir perdón a la persona afectada.
• Pedir perdón por el hecho, la ofensa.
• Pedir perdón por las consecuencias, por el dolor experimentado por el otro, por los resultados del hecho.
• Extender perdón por las reacciones carnales del otro.
• Bendecir a quienes ofendimos u afectamos.



28 Oct 2013
Referencia: Perdón.