Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El amor.



AMOR.

No hay amor más grande que el dar nuestra vida (renunciar a ella) por nuestro prójimo (familia, amigos, hermanos en la fe, y toda persona que comparta algún momento de nuestra vida).

La mejor relación no es aquella que une personas perfectas, es aquella donde cada uno acepta los defectos del otro y consigue perdón por los suyos propios.

Las pasiones quiebran el corazón y confunden la conciencia. Ellas son cómplices de la torpeza, falseando todo juicio y alejando al hombre de su finalidad según el propósito de Dios. Las diferencias se arreglan con un corazón obediente a Dios, perdonador, misericordioso, orando y viendo las cosas como Dios las ve.

Hasta que no se rompen todas las cadenas de expectativas (ataduras) que tenemos en nuestra mente sobre las demás personas, nuestras actividades, las cosas, la situación externa, etc., (ídolos, fortalezas) no nos damos cuenta que tenemos lo único que necesitamos ¡¡¡¡a DIOS!!!! El es nuestro todo, nuestro Pastor que suple todas nuestras necesidades, nuestra fortaleza.

La Biblia dice que hagamos todo "con amor", pero también dice que Dios es "amor". Si cambiamos "amor" por "Dios" diría: ¡Haz todo con "DIOS"! (Fernando Arias).

Seas quién seas, Dios se fija en ti a título individual. Te llama por tu nombre. Te ve y te comprende tal como te hizo. Sabe lo que hay en ti, conoce todos los pensamientos y sentimientos que te son propios, todas tus disposiciones y gustos, tu fuerza y tu debilidad. Te ve en tus días de alegría y también en los de tristeza. Se solidariza con tus esperanzas y tus tentaciones. Se interesa por todas tus ansiedades y recuerdos, por todos los altibajos de tú espíritu. Ha contado hasta los cabellos de tú cabeza y ha medido los codos de tú estatura. Te rodea con sus cuidados y te lleva en sus brazos; te alza y te deposita en el suelo. Ve tu auténtico semblante, ya esté sonriente o cubierto de lágrimas, sano o enfermo. Vigila con ternura tus manos y tus pies; oye tu voz, el latido de tu corazón y hasta tu respiración. Tu no te amas a ti mismo más de lo que El te ama. (John Henry Newman).

Dios nos anhela porque nos ama.

Nadie te puede amar como te ama tu Padre Celestial.

Cuando alguien te trate mal o te haga mal, haz algo sobrenatural: Ama a esa persona.

El amor es más que un sentimiento, es una decisión, y más que una decisión: una Persona obrando a través de nosotros.

El dinero sólo puede comprar cosas materiales, como alimentos, ropa, aparatos y otros bienes materiales y temporales. Pero para la vida y a nuestro alrededor se necesita algo más y con mucho más valor eterno: el amor, la justicia, la paz, el gozo. Seamos instrumentos para que Dios a través nuestro manifieste estos Sus atributos. Es necesario que Él crezca y que nosotros mengüemos (Jn 3:30).

27 Feb 2014
Referencia: 14.004.