Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La influencia y la dinámica de la paternidad.



LA INFLUENCIA Y LA DINÁMICA DE LA PATERNIDAD.



LA INFLUENCIA DE LA AUTORIDAD PATERNA.


INFLUENCIA NEGATIVA.
Deut 5:8-10. “No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”


INFLUENCIA POSITIVA.
Deut 6:1-9. “Éstos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”


LA REGLA DE LA CUARTA GENERACIÓN.
Carece de valores. No hace distinción entre el bien y el mal.
La influencia de la autoridad paternal recoge el corazón de un hombre, sea bueno o sea malo, y lo lanza a través de su simiente.
Un padre puede enviar a través de las próximas cuatro generaciones, la luz de Dios o las tinieblas del pecado.
Dios desea que su verdad y su luz sean transmitidas de generación en generación, de modo que estableció un mecanismo automático para que fuera insertado en la familia con el fin de asegurar que se cumplieran sus deseos. Creo el poder paternal con la fortaleza que le permitiría esparcirse a través de cuatro generaciones. Lo introdujo en el corazón de los padres.
El poder paternal es como una herramienta, como un martillo, que sirve para extraer la verdad acerca de Dios (o difundir las tinieblas) de una generación y martillarla en la próxima generación, hasta llegar a la cuarta.

Deut 30:6-10. “Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron. Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres, cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

Deut 30:19-20. “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.”


Necesitamos ser conscientes de que estamos definiendo no solo el presente de nuestros hijos sino también su futuro (“tal como el padre, el hijo”; “hijos de tigre salió pintillo”; “árbol que nace torcido no se endereza”).
Aunque en Cristo el proceso es reversible, sin embargo será un proceso mucho más difícil, costoso y doloroso.



DINAMICA DE LA PATERNIDAD.
Los padres producen hijos de su misma especie, que crecen y luego forman nuevas familias de la misma especie, por el hecho de que Dios diseño el sistema familiar con el fin de que los padres trasciendan a las siguientes generaciones (Gen 1:28: “Multiplíquense y fructifiquen”).
El hijo recoge los patrones de conducta y sistemas de valores de sus padres de manera automática, con el fin de aprender a transitar (ganar o perder) en la vida, sean buenos o sean malos.

Los malos (lo desagradable a los ojos de Dios):
Jue 2:10-15. “Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción.”
2 Rey 21:20: “E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre.”
2 Rey 23:32: “Y él hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho.”
2 Rey 23:37: “E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho.”
2 Rey 24:9: “E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho su padre.”

Los buenos (agradables a Dios):
1 Rey 15:11: “Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre.”
2 Rey 18:3: “Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre.”
2 Cro 17:3: “Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales,”

El niño viene al mundo sin nada, por lo que le es necesario buscar la forma de mantenerse vivo física, emocional y espiritualmente, y por designio divino, es totalmente dependiente para ello de sus padres (el caso de Adán y Eva):
• Conocimiento de Dios (identidad y seguridad): “formó Dios al hombre!” (Gen 2:7); “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gen 1:26-28).
• Significado, trascendencia (propósito, destino): “puso Dios al hombre en el huerto para que lo labrara y lo cuidara” (Gen 2:15); “llenen la tierra, sojúzguenla, señoreen” (Gen 1:28).
• Provisión física: “de todo árbol del huerto podrás comer” (Gen 2.16).
• Instrucción, disciplina, límites: “más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de Él comieras, ciertamente morirás” (Gen 2:17).
• Relación (pertenencia, aceptación): “no es bueno que el hombre esté solo” (Gen 2:18).
• Crecimiento y desarrollo de sus habilidades: “Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ése es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo;” (Gen 2:19-20).

El ser humano fue diseñado por Dios para aprender y crecer. Y ello lo hace por identificación e imitación:
• Identificación con el padre: “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.
• Imitación: “lo que has oído de mi... esto enseña a hombres fieles, idóneos para enseñar también a otros” (2 Tim 2.2, Mat 28:18-20).

Este instinto de unirse e imitar posee un enorme potencial para el aprendizaje y el crecimiento de los hijos, pero tiene un serio defecto: carece de valores. No hace distinción entre:
• La verdad y la mentira.
• Lo bueno y lo malo.
• Lo productivo y lo destructivo.
Hace que el hijo, al menos durante las primeras etapas de su vida, se una a ciegas a la figura paterna presente, para bien o para mal (o a la ausente busque quién la llene); entonces comienza a imitar para bien o para mal (“Hijo de tigre, salió pintillo”, “de tal palo, tal astilla”. “Y será el pueblo como el sacerdote”; Ose 4:9).
Los patrones que los hijos aprenden principalmente en los años de vida con sus padres, se graban en su corazón (por aceptación o rechazo), y forman su concepto fundamental de sí mismo y la forma en que el o ella batallaran respecto a las circunstancias que se les presenten en la vida (bendición o maldición, vida o muerte).


Conclusiones.
La responsabilidad que tenemos y necesitamos asumir para con nuestros hijos va mucho más allá de la sola provisión material. La responsabilidad que tenemos delante de Dios: son suyos y vamos a dar cuentas.
La responsabilidad de mantener una correcta y dinámica relación con Dios para:
• Alimentarnos nosotros de ella y ser transformados en la persona que Dios quiere que seamos.
• Reflejar el amor de Dios como Padre para nuestros hijos, para que ellos se puedan acercar confiadamente a Él.
• Recibir la dirección específica que necesitamos para llevar a nuestros hijos al propósito de Dios.
Ser padre como debe ser no es una tarea fácil, es más bien una tarea solo para valientes, que Dios nos ha confiado y para la que estamos equipados, y en la cual Él no nos va a dejar solos, que va a incidir en el futuro de muchas generaciones.




10 Ago 2014