Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los nombres de Jesús.



Las dos dimensiones de la salvación.

La Palabra, en uno de sus pasajes más conocidos, nos enseña (Jn 3:16-19): "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas." 

En este pasajes, si lo leemos cuidadosamente, nos da dos dimensiones de la salvación. Primero notemos algo. Por un lado se refiere al mundo (en griego "kosmos") y por otro lado se refiere a "los hombres" (en griego "ándsropos) en general. Una cosa y la otra no es lo mismo.
• La palabra "kosmos" en griego se refiere a mundo, y mundo significa, según el Diccionario de la Real Academia Española, "conjunto de todas las cosas creadas, planeta que habitamos", lo que implicaría, no solo las personas sino el mundo social y el mundo espiritual en el que nos movemos los seres humanos.
• La palabra "ándsropos", que se tradujo "hombres" significa: gente, seres humanos.

De lo anterior podemos, y debemos deducir, porque la Escritura no solo en este pasaje, sino en otros nos enseña lo mismo, que la salvación tiene dos dimensiones: la dimensión individual a la cual nos referimos anteriormente, y la dimensión del mundo social y natural que debería ser la consecuencia derivada de la primera.
• Cuando la persona individual es salvada, también es transformada y dirigida por el Espíritu Santo a adoptar un estilo de vida obediente a la Palabra de Dios (Jn 14:15-17).
• Ese estilo de vida debería implicar una transformación de todas sus actividades sociales y de sus actividades sobre la naturaleza (Mat 5:13-16, Mat 13:33) que implica ejercerlas de acuerdo a los principios de la Palabra de Dios. Esa transformación que experimente la persona en sus relaciones sociales y con la naturaleza, debería ejercer una influencia sobre su entorno inmediato por el hecho de que implica el amor al prójimo y no hacer con ellos lo que no quisiéramos que nos hicieran, Mat 7:12, Mat 22:36-40).
• En la medida que ejerce esa influencia, y otros más se convierten también al Señor Jesucristo y ejercen esa misma influencia (Hch 1:8, Mat 28:18-20), las relaciones dentro de la sociedad y frente a la naturaleza deberían comenzar también a experimentar transformaciones en un nivel mucho más amplio, porque el Señorío de Cristo se estaría extendiendo también a esas relaciones y actividades (Col 1:18-20)
• Esas transformaciones, al principio leves, en la medida que el número de creyentes fieles al Señor vaya creciendo en una comunidad, deberían hacerse más notorias hasta el punto que deberían transformar las relaciones sociales y con la naturaleza (sistemas y estructuras sociales) como resultado de que el Señorío de Cristo que comenzó estableciéndose en las personas se termine estableciendo también sobre todas sus actividades y relaciones.

Y ese es precisamente fue y es el propósito de Dios de enviar al Señor Jesucristo:
• Efe 1:9-10. "dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra."
• Col 1:18-20. "y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz."

La última Escritura (Col 1:18-20), claramente nos indica que el Señor Jesucristo, por Su Sangre derramada en la Cruz, no solo estaba pagando el precio de los pecados de los seres humanos y proveyendo su liberación y transformación del pecado y de las consecuencias individuales del pecado, sino también de las consecuencias sociales y sobre la naturaleza del pecado humano.

Y ello es así porque en la caída de Adán y Eva no solo fueron afectados ellos personalmente y en su relación con Dios, sino también fueron afectadas las relaciones entre ellos (relaciones sociales) y sus relaciones con la naturaleza (actividades). Antes de la caída, la relación entre Adán y Eva era una relación perfecta y armónica.

En la caída, en primer lugar, Eva tomó el papel de autoridad y Adán el papel de sujeto ("Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella." --Gen 3.6), alterando así el plan original de Dios del orden en las relaciones sociales (el hombre como cabeza --servidor, protector, guiador, proveedor--, y la mujer como seguidora --ayuda idónea, restauradora, dadora y nutridora de vida, cuidadora-- (Gen 2:18, 1 Cor 11:3).

En segundo lugar, como resultado de la caída, Dios le dice a la mujer (Gen 3.16): "tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti." Este enseñorearse humano y caído (difiere del Señorío de Cristo) implica la idea de apoderarse, dominador, tiranía, lo que implica el origen de toda opresión, discriminación, abuso, etc., en las relaciones entre las personas (Strong H4910). De hecho, algunas traducciones y/o versiones de la Biblia por ello traducen este pasaje de la siguiente manera:
• "La Biblia Palabra de Dios para todos": "Desearás gobernar a tu marido, pero él te gobernará a ti".
• La "Biblia Latinoamericana": "Siempre te hará falta un hombre, y él te dominará".
• La "Biblia de Oro" (Torres Amat): "Estarás bajo la potestad o mando de tu marido; y él te dominará".
• La Biblia "Versión Moderna· de H. B. Pratt: "A tu marido estará sujeta tu voluntad, y él será tu señor".
• La "Biblia Peshita" en español: "te rendirás a tu marido y él tendrá autoridad sobre ti".

Ambas cosas implican un deterioro negativo de las relaciones sociales y el inicio de relaciones, sistemas y estructuras de dominación opresiva de unas personas sobre otras.

Antes de la caída, la naturaleza (tierra) solo requería cuidado y desarrollo, en tanto que por el pecado de Adán la tierra recibe maldición, producirá espinos y cardos y además tendrá que ser cultivada con dificultad --"con dolor" y "con el sudor de tu frente"-- (Gen 3:17-19).
• Como consecuencia de ello, las relaciones del ser humano con la naturaleza (actividades) también sufren un deterioro negativo que refuerza el efecto del deterioro negativo de las relaciones sociales.

Por esa razón, Jn 3:16-19 hace una doble acotación respecto a la salvación: en el ámbito de las personas (individual) y en el ámbito del mundo (cosmos, mundo natural y social).

Adicionalmente a ello, la Palabra de Dios nos enseña en Luc 19.10 que Jesús "vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" en el contexto de la conversión de Zaqueo, que manifiesta como resultado de su conversión individual: "He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado" (Luc 19:8).
• En este pasaje vemos claramente lo que hemos ilustrado anteriormente: la conversión individual implica transformación (salvación) también en las relaciones con los bienes ("la mitad de mis bienes doy") y con los demás ("a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado").
• De hecho Jesús, como resultado de ello expresa: "Hoy ha venido la salvación a esta casa" (Luc 19:9).

Como resultado de lo que Cristo hizo en la Cruz del Calvario no solo en lo referente al ámbito individual de la salvación, sino también al ámbito cósmico (el mundo social y natural), la Palabra también nos enseña en Rom 8:19-21: "Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.  Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios."
• Notemos que la creación está aguardando la manifestación de los hijos de Dios (los y las creyentes), no del Hijo de Dios. Si fuera esto último implicaría el milenio, pero siendo lo primero, implica en esta era de la Iglesia.
• Y la está aguardando para ser liberada de la esclavitud de corrupción (los efectos del pecado sobre ella).
• Esta liberación se refiere a retornar al plan original de Dios para ella, es decir, la liberación de las relaciones y actividades de opresión y corrupción derivadas del pecado (deseos de los ojos, deseos de la carne y vanagloria de la vida, 1 Jn 2.15-17), de las relaciones, estructuras y sistemas sociales derivadas del egoísmo y la codicia que buscan perpetuar la opresión, la corrupción, la impunidad, la pobreza, el deterioro ambiental, el uso codicioso y opresivo de los recursos naturales y materiales, etc.

Por ello la Palabra de Dios, refiriéndose a la salvación de los seres humanos nos dice en Apo 1:5-6: "y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén."
• El categoría sacerdotal tiene que ver con nuestra salvación individual y relación personal con Dios (la dimensión interna de la salvación).
• La categoría de reyes tiene que ver con la dimensión social y natural de la salvación (la dimensión externa de la salvación).

01 Nov 2014