Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los nombres de Jesús.



La triada de nombres en Apo 2:18.

En el libro de Apo 2:18, cuando Jesús le escribe a la iglesia de Tiatira, aparece una triada de nombres y/o nominaciones de Jesús que ratifican que Él es el Hijo de Dios con todas las cualidades, calidades y atribuciones del Padre: "Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, …"

Esta iglesia era una en la que el asedio de doctrinas falsas y de las cosas del mundo era muy fuerte, pero había un remanente fiel al que el Señor está animando, recordándole que no solo está atento a sus obras de amor que hacen por Él, sino que también ve a los enemigos espirituales y naturales que la asedian y que está preparado para hacerles frente y darles la retribución por su maldad. Por ello, los tres nombres con los que Jesús se presenta a esta iglesia: Hijo de Dios, ojos como llama de fuego y pies semejantes al bronce bruñido, hablan de poder, juicio, purificación, santidad, anticipando lo que Él va a demandar de todos los seres humanos, pero también de los que formaban parte de la Iglesia de Tiátira, forman parte de la Iglesia Universal y de nosotros mismos.

Estos tres nombres hacen un contrapeso y establecen el balance perfecto, justo y santo, a la bondad y al amor de Jesús, recordándonos que si bien es cierto Él es Amor, también es fuego consumidor (Deut 4:24, Heb 12:29), y que si Su Amor y Misericordia retrasan el juicio (2 Ped 3:9) y su benignidad nos guía al arrepentimiento (Rom 2:4), también tremenda cosa es caer en manos del Dios vivo" (Heb 10:31).

Nos recuerdan que Jesús, así como es Amor también es Justo y Verdadero, que así como ama al pecador que se arrepiente de sus pecados y se vuelve a El, también aborrece el pecado y a aquellos que no solo no se arrepienten sino que se burlan de Su Misericordia y Su Gracia y en lugar de reconocerla, se envanecen en sus propios caminos menospreciándolo (Rom 1:18-31), y que en su momento , todo el peso de su juicio va a caer sobre el pecador que no se arrepienta, así esté formando parte de una congregación o no (Apo 20:11-15) separando a la cizaña que crece junto con el trigo (Mat 13:24-30) porque nada hay oculto a sus ojos que no haya de manifestarse finalmente (Mat 20:16, Mar 4:22, Luc 8:17, Luc 12:2).

Por eso es importante que busquemos al Señor de todo corazón mientras pueda ser hallado:
• Sal 32:6. "Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él."
• Isa 55:6. "Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano."



01 Nov 2014