Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los nombres de Jesús.



La Verdad.

Jesús es el Verbo de Dios encarnado (Jn 1:1-5): "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella."

La Palabra de Dios, no solo porque ella lo dice sino porque es la experiencia de miles de millones de personas a lo largo de la historia y en la actualidad, es verdad, se cumple. Y no solo se cumple, permanece.

Jn 17:17: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad."

Sal 119:86. "Todos tus mandamientos son verdad;"

Sal 119:89. "Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos."

Mat 5:18."Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido."

Mat 24:35. "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán."

No es como los caminos humanos que aparecen y desaparecen, que están de modo un tiempo y son sustituidos por otros que igualmente pasarán de moda más tarde. La gran cantidad de "ismos" que existen en el pensamiento humano lo evidencia, y hasta el día de hoy ninguno de ellos ha encontrado la fórmula para el bienestar de la vida humana. En tanto que la Palabra de Dios, para los que la han creído verdaderamente, es la respuesta a esa necesidad de bienestar que anida en el corazón humano en todos los tiempos, razas, individuos y lugares.

Sal 119:1-2. "Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan;"

Sal 119:14-16. "Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras."

Sal 119:56. "Estas bendiciones tuve porque guardé tus mandamientos."

Sal 119:72. "Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata."

Sal 119:97-100. "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos;"

La Verdad no es una cuestión teórica. La Verdad, aunque se enuncia de una manera teórica es la que rige todas las acciones que se derivan de ella, es para vivirla, para experimentarla. Jesús vino a enseñarnos a través de Su vida la Verdad para que la vivamos, para que la practiquemos, (Jn 13:15) no solo para que sea una teoría bonita que repetir --religión--. Lo más hermoso de la Verdad no es cuando es enunciada sino cuando es practicada, cuando es manifestada, y a eso precisamente es a lo que nos llamó el Señor cuando nos dijo que le seríamos testigos (Hch 1:8) y que nos daría el poder del Espíritu Santo para que nos ayudara (Jn 14:15-17). No era tanto para predicar y hacer señales, sino para manifestar Su Verdad en la práctica de nuestra vida diaria. Por eso a Jesús todo el mundo le ponía atención cuando Él enseñaba: porque enseñaba con autoridad, no solo con el enunciado sino con la práctica de su vida, que la gente a la que le predicaba conocía porque en ese tiempo Israel era un lugar no solo muy pequeño sino que no tan poblado, en el que todos se conocían y todo se sabía. Y en contraste, los fariseos y los escribas, aunque enseñaban prácticamente lo mismo, no lo hacían, no lo mostraban con sus hechos cotidianos, y ello les quitaba la autoridad. Igual puede pasar con nosotros si solo enunciamos la Verdad como una cuestión teórica, pero no la ponemos por obra. Por ello la Palabra tantas veces insiste en que no seamos oidores de la Palabra solamente sino más que todo hacedores (Sant 1:22-23, Rom 2:13, Luc 6:46-49, por ejemplo).


01 Nov 2014
Referencia: 24. La Verdad.