Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los nombres de Jesús.



Su voz como estruendo de muchas aguas.

A lo largo de la Palabra de Dios, cuando esta se refiere a la voz de Dios siempre nos da la idea de una voz suave, apacible, llena de amor, misericordia y gracia, aún en medio de los pecados y faltas de su pueblo. Y Jesús, en su ministerio terrenal, fue igual. Ello es así porque Dios estaba buscando un pueblo para sí y era el tiempo de Su Misericordia y de Su Gracia.
• 1 Rey 19:11-13. "Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?"
• Jn 8: 10-11. "Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más."
Ese silbo apacible con el que Dios le habló a Elías, o las palabras que Jesús le dijo a la mujer encontrada en el acto de adulterio, que los fariseos querían lapidar, son palabras de amor, ternura, dulzura, paciencia, etc.,

Pero en este pasaje de Apocalipsis, ya no hay voz apacible sino un estruendo de muchas aguas. Una voz fuerte, estridente, que se hace oír sin ningún lugar a dudas. Y que además es como de aguas, y ello puede equivaler a la de una catarata o un río muy fuerte, y en ambos casos, significa un sonido continuo, no un estallido o trueno.
• La voz que Juan escucha ya no es la voz del Buen Pastor buscando a los perdidos y a las ovejas descarriadas. En la cercanía de los últimos tiempos, es la voz del Juez que viene a hacer juicio, que se deja oír con suficiente fuerza, poder y firmeza, aún antes de que se inicie el juicio, como una última oportunidad, de tal manera que la única respuesta posible ante ella tendría que ser la obediencia y la rendición, y si no, la expectativa de un horrendo castigo.
○ Exo 20:18-20. "Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos. Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis."
• Ya no es la voz del Cordero a ser inmolado que enmudeció delante de sus acusadores y crucificadores a pesar de que se burlaron de Él, le insultaron, le escupieron, blasfemaron contra Él, le acusaron, juzgaron y condenaron injustamente, lo asesinaron clavándolo en la Cruz (Isa 53:1-7). Ahora es la voz atronadora del Cordero Victorioso que está a punto de entrar en juicio con la humanidad.
○ Joel 3:16. "Y Jehová rugirá desde Sión, y dará su voz desde Jerusalén y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo y la fortaleza de los hijos de Israel."



En Su diestra siete estrellas.

La diestra es la mano derecha, que en la simbología bíblica, es la que representa el poder. Es en esta mano donde usualmente los reyes sostienen el cetro que representa el poder del que están dotados, la autoridad gubernamental que poseen y que a la vez le indica a sus súbditos que ellos deben obedecerle. En este sentido nos está recordando la necesidad de nuestra obediencia plena al Señor, en todo aquello que Su Palabra nos enseña (Su Palabra es Su Ley, la Ley del Reino en el cual Él gobierna y nosotros vivimos).

Al hacer ver que lo que tiene en Su mano derecha Jesús son las siete estrellas, nos está recordando, en primer lugar, de Su poder sobre el Universo, lo que es una reafirmación de Mat 28:18, y Fil 2:9-11. Y estando esta reafirmación en el contexto de los ojos como llama de fuego y los pies como bronce bruñido, que anteriormente mencionamos que son alusiones al Juicio que Él hará sobre la humanidad en el futuro cercano, ello nos recuerda que estamos muy cerca del momento en el que Él va a ejercer todo Su poder, ya no para misericordia, sino para juicio, invitándonos al arrepentimiento, ha hacer frutos de arrepentimiento y a obedecerle en todo. No tenemos tiempo que perder.

En el versículo 20 de este mismo capítulo, la Palabra nos aclara que las estrellas son los mensajeros (pastores) de las iglesias. Al ser siete estrellas, como el número siete representa en la Biblia la completo, la totalidad (en siete días Dios completó Su obra creadora, Gen 1 y 2), esas siete estrellas representan la totalidad de la Iglesia. Con esta figura, la Palabra nos enseña:
• Que toda la Iglesia está en las manos del Señor. Tanto la Iglesia como sus autoridades, son sostenidos y están en las manos del Señor.
○ El Señor ejerce Su Autoridad Soberana sobre la Iglesia en su totalidad, y sobre cada una de las personas que Él ha instituido como autoridades dentro de ella.
○ Ninguna decisión o dirección que tome la Iglesia y/o Sus autoridades está fuera del control del Señor, aún cuando aparentemente alguna de ellas tome una dirección equivocada.
○ Una persona en autoridad, y aún una Iglesia, puede tomar decisiones correctas de acuerdo con lo que dice la Palabra y guía el Espíritu Santo, o puede tomar decisiones incorrectas, contrarias a lo que dice la Palabra y guía el Espíritu Santo. Ya sean decisiones y direcciones correctas o incorrectas Dios las permite y nos hace personalmente responsables de nuestras decisiones (Deut 30:19-20).
§ Recordemos que todas las cosas obran para bien de los que aman al Señor, y también es cierto que todas las cosas no obran para bien de los que no aman al Señor (Rom 8:28-29), lo que implica que toda dirección que la Iglesia y/o sus autoridades puedan tomar, estando bajo el control soberano de Dios, puede servir para una de dos cosas: para bendición o para juicio, para levantarnos o para humillarnos.
• Que Él ha delegado Su Autoridad en los Pastores de las Iglesias, y quién se rebela contra ellas, se rebela contra Dios, atrayendo condenación para sí mismos (Rom 13.1-2).
○ En este punto es necesario recordar que la rebelión es ir en una dirección contraria, faltar el respeto a la autoridad de Dios, menospreciarla, tenerla en baja estima, poner sobre la autoridad de Dios otra autoridad (la nuestra, la de la carne, el ego) (Isa 14:12-15)
○ No es estar en desacuerdo con ciertas decisiones, enseñanzas, actitudes. Eso es desacuerdo, y el desacuerdo se soluciona de diferentes maneras que la rebelión.
§ De hecho, la Palabra de Dios nos enseña que debemos escucharlo todo, tomar lo bueno y desechar lo malo, que juzguemos la profecía (para tomarla o desecharla), etc.
§ Una prueba de ello es que cuando Pablo reprendió a Pedro porque Pedro no estaba procediendo de acuerdo a lo que la Palabra de Dios enseñaba, en Galacia (Gal 2:11-14), Pedro no le replicó que se estaba rebelando contra él, sino que recibió la amonestación y como prueba de ello, que no guardó nada en su corazón contra Pablo por esa corrección, escribe defendiendo a Pablo en 2 Ped 3:15-16.
• Que Él está ejerciendo en este tiempo su Autoridad en el mundo por medio de Su Iglesia, Sus autoridades delegadas, y los hijos e hijas de Dios (Mat 28:18-20, 2 Cor 5:18-21, Hch 1:8), y que esa autoridad es una autoridad correctiva, para arrepentimiento y salvación, pero cuando la Iglesia sea arrebatada, Él se manifestará directamente, por un breve tiempo para arrepentimiento, pero finalmente para juicio.


De Su boca sale una espada aguda de dos filos.


La espada de dos filos.

En este pasaje, la referencia a espada aguda de dos filos es a la espada que utilizaba el ejército romano, el más eficiente ejército de la historia hasta ese momento, porque la espada que ellos habían diseñado para su ejército era la espada más eficiente conocida hasta ese momento.
• La espada era la principal arma ofensiva de los ejércitos antiguos, con la que se definía el final de las batallas. Todas las batallas de la antigüedad terminaban en luchas cuerpo a cuerpo en las que el arma más usada era la espada.
• La espada a la que se refiere Juan era una espada corta y liviana (totalmente diferente a la de los ejércitos opositores al ejército romano, que hasta entonces, siguiendo la tradición, usaban una espada grande y larga, lo que implicaba mayor peso a manejar por el espadachin).
• Tenía una empuñadura fuerte pero liviana, y una hoja de metal corta, generalmente de hierro aunque a veces también era de bronce, menos ancha que las espadas tradicionales. Por ello era más liviana de manejar.
• Se llevaba en una vaina que colgaba de un cinto que el soldado llevaba en el pecho, por lo que siempre la tenía a mano y era muy fácil de desenvainar.
• Era recta y con dos filos, lo que provocaba una doble herida en el soldado enemigo.
• Por sus características necesitaba de una destreza especial que era adquirida mediante el entrenamiento constante.


Simbolismo de la espada de dos filos.

En la Palabra de Dios, la espada siempre simboliza la Palabra de Dios, porque es el arma ofensiva más poderosa con la que contamos los y las creyentes en nuestra diaria batalla contra la carne, el mundo y los demonios (Heb 4:12, Efe 6:13-17, 2 Cor 10:3-6).
• Heb 4:12. "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."

De hecho fue la única arma que Jesús utilizó contra el diablo cuando fue tentado en el desierto (Mat 4:1-11). Pablo exhorta a Timoteo a que sea un obrero aprobado, diligente porque se ha empeñado en usar bien la Palabra de Verdad. En varios pasajes de la Segunda Carta a Timoteo, Pablo le expone con claridad inconfundible el tema de la importancia de la Palabra para la vida cristiana y de la importancia de que esta no tenga mezclas de ninguna clase: ella nos convence, separa y guarda de cualquier mezcla peligrosa.
• 2 Tim 2:15. "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad."
• 2 Tim 3:14-17. "Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
• 2 Tim 4:1-4. "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." 

Los dos filos implican varias cosas:
• Una, la eficacia de la Palabra en cuanto arma, contra las maquinaciones de la carne, el mundo y los demonios.
• Dos, un doble uso: como arma ofensiva, pero también como un arma para la transformación de nosotros mismos, por cuanto discierne los pensamientos y las intenciones de nuestro corazón confrontándolos con los pensamientos y las intenciones del Espíritu, para que desechemos lo malo de ellos y nos alineemos a la voluntad de Dios (Heb 4:12),
• Tres, un doble efecto: por un lado produce una herida, y por el otro lado, sana y restaura, tal como nos lo enseña Jeremías en cuanto al uso de la Palabra de Dios que él debía hacer:
○ Jer 1:9-10. "Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. 
○ En otras palabras, corta el pecado y trae la Gracia de Dios

Siendo el mensaje del Libro de Apocalipsis un mensaje de aliento y de advertencia para la Iglesia, la espada aguda de dos filos que sale de la boca de Jesús tiene dos simbolismos: por un lado, el de aliento a la Iglesia, y por el otro el de la advertencia del inminente juicio de Dios.


La espada de dos filos como aliento a la Iglesia.

Todo ello nos está enseñando que no importa que tan fuerte pueda ser la presión de los enemigos de nuestra vida espiritual contra nosotros, ni la magnitud o tamaño de la batalla que tengamos que enfrentar contra ellos, porque no solo tenemos el arma ofensiva más poderosa que existe sobre la faz de la tierra que es la Palabra de Dios (con ella Dios crea, destruye, cambia las circunstancias, detiene los elementos naturales, hace hacer de nuevo, transforma, etc.), sino que además, como Él está a favor de los hijos e hijas de Dios, Él está peleando nuestras batallas con y por nosotros, y a Él nada ni nadie lo puede vencer, así que sin importar los enemigos y las batallas, vamos a ganarlas y seremos más que vencedores.
• Rom 8:37-39. "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."

Es también un recordatorio de que nuestra lucha no es contra personas, sino que en primer lugar, contra la carne, el yo, el ego, que batalla contra nuestro espíritu, y en segundo lugar, contra las huestes espirituales de maldad, contra el enemigo de nuestras almas. Y también un recordatorio de que nuestras armas no son carnales sino espirituales, poderosas en Dios.
• Rom 8:5-9. "Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él."
• Rom 8:12-13. "Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis."
• 2 Cor 10:3-5. "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo," 

Y finalmente, es un recordatorio de que el enemigo de nuestras almas solo tiene a su favor la mentira y el engaño (Jn 8:44), que no solo no tenemos que caer en sus argumentos y maquinaciones (2 Cor 2:11) sino que además tenemos a nuestro favor la Verdad y la Luz (la Palabra de Dios), y cuando la Verdad y la Luz hacen su aparición, la mentira y las tinieblas tienen que retroceder, sea dentro de nuestras almas (la carne) o en lo externo.
• La mentira y las tinieblas solo tienen un dominio temporal: mientras llega la Verdad y la Luz. Ante ellas tienen que retroceder. No es asunto de que quieran o no retroceder, es que tienen que retroceder irremediablemente.
• Nunca la mentira ni las tinieblas han podido prevalecer contra la Verdad y la Luz, y no solo nunca lo han podido hacer, sino que no lo pueden hacer tampoco en el presente, ni lo podrán hacer en el futuro. Es más, en el futuro serán completamente derrotadas y desterradas de una vez para siempre.


La espada de dos filos en el juicio.

Siendo Cristo el Verbo encarnado, la Palabra de Dios es un recordatorio de Su carácter y de sus funciones. De hecho, la Palabra es una extensión de Su personalidad.
• La Palabra es la Verdad (Jn 17:17), y Cristo es la Verdad (Jn 14:6).
• La Palabra no cambia ni una tilde ni una jota (Mat 5:18, Luc 16:17). Es permanente (Isa 40:8) y tiene que cumplirse (Isa 55:11), no cambia. Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Heb 13:8) y tiene que ser obedecido (Mat 28:18-20, Mat 5:46).
• La Palabra vivifica (Sal 119:25) y Jesús es la Vida (Jn 14:6).
• La Palabra es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino (Sal 119:105) y Jesús es el Camino (Jn 14:6).
• La Palabra de Dios nos juzga (Jn 12:48), y Jesús es el Juez que vendrá y hará juicio (Jn 5:22, Apo 20:11-15).

La Palabra nos enseña en Jn 12:48 que la Palabra que Jesús ha hablado, ella será la que juzgue (con la que juzgue) en el día postrero, es decir, el juicio será un juicio de obediencia. Así como la Palabra de Dios tiene un efecto de vida eterna, también tiene uno de disciplina y/o de juicio. Simbólicamente representa el juicio de Dios (Deut 32:4, Sal 17:13, Rom 13:4, Apo 2:12).
• Jn 12:48. "El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero."
• Jn 5:22. "Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,"
• Jn 5:26-27. "Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre." 
• Rom 2:2. "Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad."
• 1 Ped 4:17. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?


Si bien es cierto que el juicio de Dios a través del Hijo vendrá, nosotros, los hijos e hijas de Dios tenemos una opción para salir lo mejor librados posible de ese juicio.
• Él en su Amor, Misericordia, Gracia, Favor y Benignidad, nos ha dado su Espíritu que mora en nosotros para que constantemente nos recuerde la Palabra y nos de el poder para obedecerla (Jn 14:15-17).
• Cuando no lo hacemos así, el Espíritu Santo nos redarguye, contristándose, para que consideremos nuestros caminos y nos volvamos a Sus testimonios (Sal 119:59).
• Si el Espíritu Santo convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio, cuanto más no lo hará con nosotros (Jn 16:8-11).
○ 2 Cor 7:9-11. "Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto."
○ 1 Cor 11:31-32. "Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo."



Su Rostro como el sol cuando resplandece en su fuerza (a manera de conclusión).

Cuando Dios comenzó la creación en Gen 1:3-5, lo hizo creando la Luz para separar las tinieblas. Y Jesús es la Luz que nos aleja de las tinieblas.
• Jn 8:12. "Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."
• El sol, como la representación de la Luz nos recuerda, con respecto a Cristo que Él es:
○ La expresión de la Gloria de Dios.
○ La Luz que discierne, que penetra aún en la más recóndita oscuridad, principalmente de nuestro corazón engaño y perverso (Jer 17:9), aclarando todas las cosas (Heb 4:12).
○ La maximización del poder que da vida (Jn 14:6), pero que también puede destruir porque en sí mismo tiene ambas calidades: el Amor y el Juicio, el Buen Pastor y Fuego consumidor.

Posteriormente en Gen 1:14-18, Dios creó el sol para que señorease en el día. Y aquí encontramos otra caracterización de Jesús, que no solo es la Luz, sino que es el Señor de la luz, así como el sol es el señor del día. Si notamos en este pasaje de la Escritura, Dios crea el sol, la luna y las estrellas, todas las cuales son lumbreras en el cielo que alumbran las tinieblas.
• El Sol, Cristo, hace huir las tinieblas dándonos una claridad absoluta.
• La luna, que refleja la luz del sol, brilla en medio de las tinieblas, así como la Iglesia brilla en medio del mundo que ama las tinieblas más que la luz, y que es la expresión del Reino de Dios, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo (Efe 1:21-23).
• Las estrellas, que también alumbran en medio de la oscuridad de la noche, que brillan con luz propia, son el símbolo de cada uno de los hijos e hijas de Dios, que brillamos con una luz que vive en nuestro interior, que es Cristo morando en nosotros por medio del Espíritu Santo. Así como las estrellas dan luz en su ámbito de influencia, alrededor de ellas, de la misma manera nosotros los y las creyentes necesitamos influir en nuestro círculo inmediato para que vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre que está en el cielo (Mat 5:16, 1 Ped 2:12) y se reconcilien con Dios (2 Cor 5:18-21).

Al tomar al sol como símbolo de Jesús, la Escritura nos está recordando que Jesús es nuestra Luz y nuestro Sol, que guía nuestros pasos para que podamos llegar al día del Juicio, sin nada de que avergonzarnos, de la mejor manera posible, porque hemos seguido la Luz y el Camino que Él nos enseña.
• Él es la Luz (Jn 8:12) que alumbra nuestro caminar (Sal 119:105) y que nos marca el rumbo porque Él es el Camino, el Único Camino (Jn 14:8) que necesitamos y debemos seguir para llegar al Padre.

Esta última descripción de Jesús a través de símbolos Antiguo Testamentarios es como la conclusión de toda esa serie de descripciones, como la guinda en el pastel, que nos ubican de nuevo en el equilibrio que necesitamos tener en la perspectiva y conocimiento de Jesús:
• Él es el Juez que antes de que tengamos que enfrentar el juicio que vendrá, nos ofrece su Luz, su dirección, para que no suframos pérdida.
• Él es el Juez pero también es nuestro Hermano mayor que nos ofrece Su ejemplo, día a día nos regala Su misericordia que es nueva cada mañana (Lam 3:22-23) y nos llena de Su gracia para que nos encaminemos al juicio sin temor, sabiendo que hemos seguido su ejemplo, su luz.
• El es el Juez que nos juzgará, pero también es el Buen Pastor que si le seguimos y le obedecemos, nos proveerá para que nada nos falte, nos pastoreará, nos hará descansar, nos guiará por sendas de justicia por amor de Su Nombre, nos ayudará con Su compañía y nos brindará Su aliento, Su fortaleza y Su sabiduría para atravesar los valles de sombra de muerte que nos encontremos en el camino además de que nos guiará, por lo que el juicio futuro no nos atemorizará porque gracias a Él, a su guianza, finalmente podremos alcanzar el lugar de la Casa de Jehová que Él nos ha preparado para que habitemos allí por la eternidad en un continuo banquete de victoria, con gozo, llenos del bien y la misericordia del Señor (Sal 23). ¡¡¡Aleluya!!!

Que maravilloso final el que nos ofrece este pasaje. Después que nos ha llevado por las veredas del juicio futuro del Señor, y que en algunos momentos nos pudimos haber sentido atemorizados de no llenar las expectativas por el pecado que aún mora en nosotros, nos encontramos con la hermosa imagen de Jesús, nuestro hermano mayor, que sin dejar de ser el Juez, nos está ofreciendo la salida para poder enfrentar el juicio sin pérdida: seguir Su luz, seguir Su dirección, obedeciendo a Su Palabra, y sin dejarnos solos, dándonos Su poder para que lo podamos lograr, el Bendito Espíritu Santo que vive en nosotros, que nos empodera no solamente para hacer el servicio al Señor, sino primordialmente, para vivir vidas de obediencia (Jn 14:15-17) delante del Señor para no temer el día del juicio.

01 Nov 2014