Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Módulo 103. Conociendo a Jesús por Sus Nombres.



Tema No. 13. Al que nos amó (Apo 1:5).



El que la Palabra diga de Jesús que Él nos amó, implica varias cosas. En primer lugar, Jesús como parte de la deidad, al igual que Dios, es amor (1 Jn 4:8), lo que implica que todo lo que ha hecho, hace y hará, tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo es por razón del amor hacia nosotros, los seres humanos, la obra suprema de Su creación.

Todo lo que Dios hace. lo hace por amor, aunque sin descuidar otra de las características de Su Deidad y Santidad: la Justicia (Sal 7:11). Dios no puede amar a expensas de la justicia ni puede aplicar justicia haciendo a un lado Su Amor (por ello es que no hemos sido aún consumidos --Lam 3:22-23--, y Él retarda su juicios con tal de que muchos vengan al arrepentimiento y al conocimiento de la Verdad --2 Ped 3:9). Incluso Sus juicios son en realidad medios de Su amor para llevar a las personas al arrepentimiento (Él es lento para la ira y grande en misericordia, Sal 86:15, Sal 103:8, Sal 145:8). De tal manera que aún la justicia es una expresión de Su Amor (Heb 12:4-11).

Jn 3:16, por más que la iglesia lo haya convertido en un "slogan" cristiano, es, con mucho, la mayor y mejor expresión de ese amor. Dios estuvo dispuesto, por amor hacia nosotros, a dar lo mejor del Cielo por lo peor del suelo (Rom 8:32), siendo enemigos de Él y siendo merecedores de Su rechazo eterno. El dolor experimentado por el Padre cuando Jesús era sometido a todos los hechos que conforman la Pasión, era, en cierta medida, peor que el que estaba experimentando Jesús (nosotros somos más lastimados cuando le hacen algo a un ser querido que cuando nos lo hacen a nosotros). Y Jesús, en común acuerdo con el Padre, estuvo dispuesto a hacerse hombre, despojándose de toda Su Gloria y sabiendo todo el peso del sacrificio, dolor y pasión que iba a experimentar, a dar Su vida y derramar Su Sangre por cada uno de nosotros, a pesar de que como dijimos antes, éramos sus enemigos y merecedores del castigo eterno, y peor aún, estuvo dispuesto a morir por todos a sabiendas que muchos, la gran mayoría, no valorarían ni reconocerían ese sacrificio, ni aceptarían Su Señorío (Jn 3:17-20). Y ello es Amor al máximo, incomprensible, sobrenatural, práctico (obras son amores y no buenas razones).

Por lo tanto, la muerte voluntaria de Jesús es obra del amor del Padre y del Hijo (Rom 6:5)(Fil 2:8). Por esa razón Pablo en sus epístolas no hace distinción, sino más bien, equipara, el amor de Dios del amor de Cristo (Rom 5:15)(2 Cor 8:9)(Gal 1:6). Jesús estuvo dispuesto a ir a la Cruz por amor a nosotros, y el Padre estuvo dispuesto a "desprenderse" de Él, a pesar de conocer las situaciones por las que tendría que pasar, por amor a nosotros.



La iniciativa de este amor corresponde siempre a Dios, no a nosotros. Se inicia en Dios, se concreta en Dios y permanece en Dios (nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero, 1 Jn 4:10, Rom 8:28-39). No depende de nuestros méritos ni de nuestros merecimientos ni de nuestras obras, depende de la pura elección divina (Rom 9:16, Efe 2:4-10).

Nuestra vivencia, comprensión, reconocimiento y respuesta a ese amor es lo que nos salva, nos transforma, nos perfecciona, nos santifica y finalmente, nos glorifica, no por algo que nosotros hacemos, sino porque al comprenderlo, reconocerlo y responder a Él, por la obra que el Espíritu hace en nosotros (1 Jn 4:10, 1 Cor 12:3), Él obra aún más en nosotros para bendecirnos (2 Cor 3:18).



El amor de Cristo (el de Dios) tiene, entre otras muchas de sus características y/o manifestaciones:
• La misericordia: la cualidad del amor de Dios por la cual no recibimos el castigo que merecemos.
• La gracia: la cualidad del amor de Dios por la cual recibimos las bendiciones que no merecemos.
• El favor: la cualidad del amor de Dios por la cual Él nos manifiesta Su Bondad sin ningún merecimiento de nuestra parte, nos favorece, nos acepta en el Amado (Efe 1:6).
• La compasión: la cualidad del amor de Dios por la cual Él se duele, se angustia, siente el dolor en carne propia, debido a nuestros males, y hace algo para que sin violar Su Justicia, nos pueda aliviar de esos males.
• La fidelidad activa: es la cualidad del amor de Dios que implica que Él es genuino, sin sombras ni mudanza de variación, por lo que Él es digno de toda confianza,
• Eterno, incambiable.



Así como el amor de Dios se expresa fundamentalmente en los actos históricos por los cuales Dios ha elegido, creado, libertado y guiado a Su pueblo y a Su Iglesia a través de los siglos, el amor de Cristo se expresa fundamentalmente en todos los actos relacionados con nuestra salvación, transformación, santificación y redención.
• La perfecta comprensión y manifestación del amor de Dios comienza en el Antiguo Testamento con el amor que el Señor le manifiesta a Israel, que solo lo podemos comprender cuando nosotros asumimos y nos apropiamos la posición de Israel (primicia de lo que será nuestra posición como hijos e hijas de Dios) así como en el Nuevo Testamento asumimos activamente la posición de Iglesia.
o Como Dios ama a Israel, nos ama a nosotros.
o Como Dios protege a Israel de sus enemigos, nos protege a nosotros.
o Como Dios asume con paciencia y corrige los errores, pecados y desviaciones de Israel, de la misma manera lo hace con nosotros.
o Como Dios bendice a Israel por su obediencia, así nosotros somos bendecidos por Él también cuando obedecemos sus mandamientos.
o En fin, la Palabra nos enseña que somos el olivo injertado en el olivo natural, lo que no implica demerito alguno para el olivo injertado ni sobre-mérito para el olivo natural ni tampoco que el olivo natural haya sido desechado, sino una equivalencia en cuanto al amor de Dios por unos y por otros.
• El amor de Dios y de Cristo hacia nosotros siempre nace de la pura misericordia divina (Deut 4:37, 7:7, 10:15)(Jer 12:7-9)(Lam 3:22-23)(Isa 54:5-8)(2 Cro 20:7).
o Es misericordioso: salva, socorre, corrige (Deut 23:5)(Isa 43:25)(Sal 86:5)(Isa 63:9).
o Es universal, es decir, es para todos los seres humanos y aún para la Creación natural y social (Mat 5:45, 6:25-32, Mat 18:12s).
o Por Él:
• Somos escogidos para salvación (Rom 1:17)(Col 3:12).
• Nos llama.
• Derrama Su Espíritu en nuestros corazones (Rom 5:5).
• Realiza nuestra purificación, santificación, justificación (1 Cor 6:11)(2 Tes 2:13), renovación interior (Tit 3:5)(Rom 6:4), y hace posible el amor hacia los demás (Rom 6:4, 8:2, 13:8)(Gal 5:13).

Cuando reconocemos la expresión "Dios es amor" (1 Jn 4:8), necesitamos recordar que las características del amor manifestadas en las Escrituras son:
• Personal.
• Voluntario.
• Espontáneo.
• Fiel a su pacto.
• Justo (y requiere justicia).
• Exclusivo (demanda una respuesta total).
• Redentor.



01 Nov 2014