Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La oración.



Oración relacional y de acción de gracias: "Padre Nuestro".

Esta oración es la que reconoce la posición de Dios en nuestras vidas ("Padre Nuestro"). Al mismo tiempo nos recuerda que la respuesta a nuestras oraciones no es por ningún "derecho" o merecimiento que tengamos a ello sino por el amor que el Padre nos profesa, que evidenció al enviar al Señor Jesucristo a morir por nuestros pecados para que nosotros pudiéramos ser adoptados en Su familia (Jn 1:12). Desde esta perspectiva, nuestra oración en este momento se convierte en una oración de acción de gracias al Señor por todo el amor que Él nos profesa y que nos lo manifiesta de tantas y tantas formas diariamente (Lam 3:22-23) regalándonos su misericordia que es nueva para nosotros cada mañana, por ejemplo:

• Por la salvación tan grande que tenemos en Él cuando hay tantas personas en el mundo (alrededor del 80% como mínimo) que no le reconocen ni disfrutan de los beneficios que de ella surgen:

○ Que el Señor Jesucristo haya muerto por nosotros en la Cruz y derramado Su Sangre preciosa para el perdón de nuestros pecados y alcanzar la vida eterna (Jn 3:16), siendo librados del infierno perpetuamente y de la culpa, la condenación y la acusación (Rom 8:1, Rom 8:33-34).

○ El ser hijos e hijas de Dios y gozar de los privilegios que ello implica, principalmente del cuidado amoroso de nuestro Padre que suple todas nuestras necesidades sin que nos falte para ninguna de ellas (Sal 23:1), además de que Él nos protege, es nuestro Escudo, nuestra Fortaleza, nuestro Castillo y Torre Fuerte, que pelea las batallas por nosotros, que nos hace más que vencedores en Cristo, etc (Sal 28:7-9, Prov 18:10, Rom 8:37).

○ El que nos haya dado Su Espíritu Santo que mora en nosotros y está con nosotros para guiarnos, ayudarnos, consolarnos, equiparnos, para vivir una vida santa, una vida de victoria, una vida plena en Cristo (Jn 14:15-17),

○ El ser sanos por las llagas de Cristo, tanto de las enfermedades físicas como de las emocionales (quebrantamiento, dolor, amargura, falta de perdón, etc.), (Isa 53:5)

○ El poder tener comunicación, comunión e intimidad con Él a través de la oración y Su Palabra que es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino (Sal 119.105) que endereza nuestros pasos y nos vuelve a los de Él (Sal 119:59).

• El regalo de estar vivos hoy cuando muchas personas en las últimas veinticuatro horas no abrirán más sus ojos.

• El regalo de haber amanecido durmiendo bajo un techo y en un cama con cobijas, cuando hay tantas personas en el mundo que amanecieron durmiendo en la calle, bajo la cornisa de un edificio, envueltos en papel cartón o periódico para protegerse del frío.

• El regalo de tener nuestro cuerpo funcionando bien (aunque alguna que otra parte pudiera no estarlo):
○ Ojos para ver las maravillas de la creación de Dios, las obras de arte, etc., cuando en el mundo hay tantas personas que no pueden ver y que dependen de un bastón, de un perro lazarillo o de otras personas para poder ser guiadas y protegidas de los peligros.

○ Oídos para escuchar de las bondades y maravillas de Dios y de las personas que nos rodean, cuando hay tantas personas sordas que se pierden diariamente las maravillas del canto de las aves, la música, las voces de alegría de las personas, etc.

○ Manos para poder alimentarnos, alcanzar las cosas que deseamos o necesitamos, arreglarnos, etc., cuando en el mundo hay tantas personas que no las tienen a su disposición o que deben usar alguna prótesis que se las sustituye.

○ Pies para poder dirigirnos a los lugares que tenemos que asistir durante el día para realizar nuestras actividades diarias y que nos dan una gran movilidad y posibilidades de ir a muchos lugares, mientras hay tantas personas en el mundo que están limitadas a aparatos ortopédicos o sillas de ruedas o totalmente inmovilizadas.

• El regalo de tener comida para alimentarnos y un cuerpo sano para recibir los alimentos y procesarlos, cuando hay tanta gente en el mundo que o no tiene suficientes alimentos o tiene que ser alimentada por medios artificiales.

• El regalo de estar rodeado de personas que nos aman, nos cuidan, nos aprecian, nos ayudan y alegran nuestra vida como lo son nuestros padres y/o hermanos y/o cónyuge y/o hijos y/o compañeros de estudio, de trabajo, de iglesia y/o amigos.

• El regalo de tener un trabajo mediante el cual podemos ser útiles y desarrollar nuestras habilidades, capacidades, talentos y dones que Dios nos ha dado, cuando hay tanta gente en el mundo que no tienen un trabajo o realizan sus trabajos en condiciones de precariedad y peligro que nosotros no tenemos que enfrentar.

• Por cada latido de nuestro corazón y cada respiración que podemos realizar así como por cada una de las funciones de nuestro cuerpo que podemos realizar, aún cuando no hemos sido diligentes ni tan responsables en el cuidado de esa "maquinaria" maravillosa de la que Dios nos ha dotado para que sirva de vehículo para la vida que nos ha dado.

• Por la luz del sol que alumbra nuestros días, por el aire que respiramos, el agua, la lluvia, la maravillosa forma como funciona el universo y nuestro mundo a pesar del empeño humano en destruirlo o afectarlo.

• Por las capacidades y habilidades que nos ha dado para poder desarrollar nuestras actividades diarias y ser de bendición para otras personas.

• Por cada una de las cosas que Dios ha hecho en nuestra vida además de la salvación: la transformación de nuestra vida, el nacer en la familia y el lugar donde nacimos (pudo haber sido peor como lo es para tantas otras personas en el mundo), el haber abierto nuestros ojos para que pudiéramos reconocer las buenas nuevas del Evangelio, los milagros, las sanidades, etc., y por lo que Dios está haciendo en nosotros hoy así como por los planes que Él tiene para nosotros para darnos un futuro y una esperanza (Jer 29.11) y por llevar nuestra vida en aumento cada día (Prov 4:18).

• Y sí podríamos seguir con cada una de las bendiciones que tenemos en nuestra vida a cada momento porque las que hemos mencionado son solo algunas y generales con las que Dios nos bendice (Sal 103:1-2).



03 Nov 2014