Estudio Bíblico

Inicio > Estudio
Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Encontrando nuestra visión.



LA VISIÓN PERSONAL.
La mayor pobreza no es la carencia de bienes sino la carencia de visión.
La mayor tragedia no es la muerte sino la carencia de visión (muertos en vida).
Sin una visión para nuestra vida nunca nos vamos a convertir en todo lo que Dios quiere y ha planeado para nosotros (Efe 2:10, Jer 29.11, Prov 4:18).
La diferencia entre el éxito y la derrota casi siempre es una visión.
La persona exitosa es motivada y movida por algo más grande que ella y que las circunstancias temporales.
Una persona sin visión ve las cosas y las circunstancias como son y pregunta ¿por qué?
Una persona con visión ve las cosas y las circunstancias como podrían ser y pregunta ¿por qué no?
Los sueños y las visiones que Dios nos da nos revelan una imagen que a través de la perseverancia, el trabajo duro, la fe, la esperanza y la cooperación (Mat 7:7-8) se hacen realidad.
El justo vivirá por fe, plenamente convencidos de que Dios no solamente puede hacer lo que promete sino que desea hacerlo (Rom 4:18-21):
Creer en esperanza (humana) contra esperanza (divina).
No considerar las circunstancias (no depende de ellas el cumplimiento de la visión).
Ver a Dios (El es el autor y consumador de nuestra fe, de nuestra visión).
No dar lugar a la incredulidad: oponernos a ella con todas nuestras fuerzas y con la Palabra.
Hacer nuestro mejor esfuerzo en todo, confiando que Dios hará el resto.


CLAVES PARA ENCONTRAR LA VISIÓN DE DIOS PARA NOSOTROS:
El principio: la visión del líder (o líderes: padre, jefe, pastor) bajo el que nos trajo para prepararnos (Amos 3.3: ¿adónde irán dos si no estuvieran de acuerdo?).
Después (Isa 54:2): ensancharnos en la misma visión, particularizar la parte que nos corresponde dentro de esa visión macro para continuarla.


EL PROCESO DE LA VISIÓN.
Primero: ver la imagen del futuro que queremos alcanzar, que transforma nuestra vida, hace que nuestro pulso se acelere. Lo más probable es que la veamos a través de presenciar o experimentar una obra de Dios que otra persona ya está haciendo.
Segundo: dice “creo que puedo dedicar mi vida a esto, que vale la pena hacerlo, que nací para esto” (aparece la pasión).
Tercero: asumir la responsabilidad por ella en todos los aspectos.
• Comunicarla (si tenemos seguidores con nosotros).
• Mantenerla.
• Dirigirla.

23 Jun 2008
Referencia: Ministerio.