Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los pastores y la política (apuntes).



¿PUEDE UN PASTOR PARTICIPAR EN LA POLÍTICA?
 
La autoridad de Dios es una autoridad paternal, y la autoridad paternal es una autoridad pastoral y gubernamental.
· Sal 23:1. Jehová es mi pastor; nada me faltará.
· 1Cro 29:10. Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo.
· 1 Tim 6:15. la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores.
 
La autoridad gubernamental, entonces, es una autoridad pastoral.
· Dios creó tres instituciones: la familia, la iglesia y el gobierno. Como requisito para el pastorado (u obispado) estableció que fuera una persona que gobernara bien su casa (1 Tim 3:5). Si el gobierno, en lo natural, es una instancia de mayor alcance que la iglesia local, el requisito natural, siguiendo el mismo proceso de pensamiento de 1 Tim 3:1-7, sería que antes de gobernar una nación, la persona debería haber podido gobernar un ministerio. Porque siendo fiel en lo poco, Dios lo pondrá sobre lo mucho (la parábola de los talentos, Mat 25:14-30).
· Rom 13:1-7, Deut 17:14-20, son evidencias claras que las autoridades gubernamentales deberían ser personas creyentes, conocedoras de la Palabra de Dios, y desde esta perspectiva, quién mejor que un pastor que ha evidenciado un conocimiento profundo y una práctica congruente de la Palabra de Dios, fuera el gobernante. Sin embargo, como la ley lo prohíbe, el hermano tuvo que renunciar al pastorado de la iglesia, para acceder a un pastorado mucho mayor. El pastorado de una nación.
· Luc 19:12-27. (12). Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. (13) Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. (14) Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. (15) Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. (16) Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. (17) El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. (18) Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.(19) Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. (20) Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; (21) porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. (22) Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; (23) ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? (24) Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. (25) Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. (26) Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. (27) Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

22 Mar 2016