Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Separación de la Iglesia y el Gobierno (apuntes).



Separación de la iglesia y el gobierno (y la política).
 
Este concepto es relativamente moderno en la historia del Cristianismo, como lo evidencia el hecho de que George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos de América, alrededor del año 1776, dijo: “Es imposible gobernar al mundo con justicia y sin Dios y sin la Biblia” en una expresión que relacionaba el patriotismo con la ética cristiana. Por otro lado, la Biblia establece también la misma relación cuando dice:
 
“La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones.” (Prov 14:34).
 
“En el bien de los justos la ciudad se alegra; mas cuando los impíos perecen hay fiesta. Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; más por la boca de los impíos será trastornada.” (Prov 11:10-11).
 
“Por mi reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia. Por mí dominan los príncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra.” (Prov 8:15-16).
 
Una cosa es que los humanistas y los liberales (o libertinos), instrumentalizados por el diablo y que tienen cegados los ojos de su entendimiento para que no les resplandezca la luz del Evangelio (2 Cor 4:4) proclamen ese concepto como una forma de allanar el camino para relajar los valores sociales y bajar los estándares de la vida social, pero una cosa muy diferente es que la iglesia lo acepte y lo practique en contravención a lo que la Palabra de Dios (nuestra regla de vida y conducta) nos instruye.
 
La base para que el Cristiano se involucre y participe activamente en la conducción del gobierno (y en la política, que es el arte del buen gobierno), y recupere ese campo de la actividad social para la gloria de Dios, es la siguiente:
 
a) En el libro de los Salmos encontramos una promesa y profecía que el Padre le hace al Hijo:
 
“Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.” (Sal 2:7-8).
 
b) Como primer paso para recibir su herencia, Jesús tenía que recuperar de las manos del diablo, a quién Adán se la había entregado, la potestad sobre las naciones:
 
“Otra vez lo llevó el diablo (a Jesús) a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás (no le contradijo de que los reinos del mundo eran de satanás).” (Mat 4:8.10).
 
c) Jesús efectivamente recuperó esos reinos para su Padre en la Cruz:
 
“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Col 2:13-15).
 
d) Una vez recuperados para el Padre, El se los dio como herencia:
 
“Y Jesús se acercó y les hablo diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mat 28.18-20).
 
e) Una vez recibida por Jesús su herencia, que incluye todas las naciones de la tierra, El comparte con nosotros esa herencia, para que nosotros la tomemos (conquistemos) y la labremos (cuidemos) y la disfrutemos (para la Gloria de Dios):
 
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con El, para que juntamente con El seamos glorificados.” (Rom 8:16-17).
 
f) Por esa razón, la creación misma está esperando de nosotros su redención.
 
“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.” (Rom 8:19-23).
 
Jn 1:3 Todas las cosas fueron hechas por Jesús (el Verbo de Dios).
Efe 1:10 Todas las cosas deben ser reunidas en Cristo.
Luc 19:10 Jesús vino a rescatar todo lo que se había perdido: incluye los gobiernos y la política (el arte de gobernar).
· ¿Que mejor manera puede haber de gobernar que la dirección, sabiduría y consejo de Aquel que ha gobernado todo el universo y lo seguirá gobernando desde la eternidad hasta la eternidad.?
 
Por eso:
Rom 13:1-7 No hay autoridad sino de parte de Dios y las autoridades, en cualquier campo de la actividad humana, han sido establecidas por Dios.
Dios es el que pone y quita reyes.
El es Rey de reyes y Señor de Señores.
Sal 2:10-12 Las autoridades de la tierra (humanas) deben ser prudentes, admitir amonestación, servir a Dios con temor y temblor y honrar al Hijo.
Prov 8:15-16 Los reyes reinan y los príncipes determinan justicia y los gobernadores juzgan la tierra porque el Señor así lo determina.
Prov 16:12 A los reyes les es abominación cometer injusticias, en tanto que la justicia afirma sus tronos.
 
¿Dónde se encuentra, en la Palabra de Dios, nuestra norma de vida y conducta, la separación entre el gobierno y la iglesia?.
 
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Como iglesia debemos ayudar al gobierno a modelar la moralidad y la buena conducta en toda la nación.
En las últimas décadas que gobernantes liberales han copado las posiciones de gobierno, sumado al ostracismo de la iglesia, la mentalidad de nuestros gobiernos y las leyes derivadas han ido en la dirección de promover un estilo de vista egoísta y moralmente relajado, opuesto al estilo de vida diseñado por Dios. Este estilo de vida egoísta ha incidido en la proliferación del pecado cuya paga es muerte expresada en diversas formas (espiritual, emocional y física) en nuestras naciones que son el resultado de las maldiciones de la desobediencia a Dios (Deut 28:15-66).
Todas estas maldiciones constituyen un agravamiento de las condiciones de vida de nuestras naciones y pueblos que también afectan significativamente no solo el entorno sino también las propias condiciones de vida de los creyentes, al punto de que muchos de los problemas individuales y colectivos que vive la iglesia son similares a los que enfrenta el mundo (competencia, búsqueda del éxito, separación y divorcio, inmoralidad sexual, desempleo, pobreza, etc.).
 
Gobierno e iglesia.
En la edad media = la iglesia manejaba al gobierno.
En la edad moderna = el gobierno pretende manejar la iglesia.
El plan perfecto de Dios, lo que necesitamos = que Dios maneje la iglesia y el gobierno.
Dios debe gobernar la iglesia y el gobierno (Sal 24:1, Col 1:16-17, Rom 11:36, Efe 1:9-10, 20-23).
 
La bendición o la maldición = entran por la cabeza (Sal 133).
Un siervo de Dios, cabeza de la nación = bendición.
Un impío, cabeza de la nación = maldición.
Prov 11:10-11, Prov 29:2, Prov 28:2, 12, 15, 28; Prov 29:4, 8, 12, 14; Prov 31:8-9.
 
Jer 15:19-20 = De la iglesia deberían estar saliendo los que gobiernen (no ministros, sino creyentes) = La iglesia debe prepararlos.
A la luz de este pasaje, José fracasó en la conversión de Faraón y Egipto.

2 Cro 7:14 = la iglesia es la responsable del bienestar de la nación.
  
Los hombres y las mujeres que Dios va a usar:
 
Ha llegado el kairos de Dios para Guatemala.
Dejará de ser la menospreciada y la prostituida (1 Cor 1:26-28).
El se va a meter en nuestras circunstancias y va a limpiar Guatemala.
 
Prov 4:23 = una persona justa:
Cuidar el corazón y nuestra mente.
1 Sam 16:7 = Dios mira el corazón.
1 Cro 28:9 = Dios lo escudriña.
Sal 7:9 = Dios lo prueba.
Prov 21:2 = Dios lo pesa (Prov 11:1).
Dios abomina el corazón falso, pero el corazón cabal, sincero, le agrada.

El mayor problema de Guatemala, incluida la Iglesia = la codicia, la ambición.
El mejor carro, la mejor casa, el mejor negocio, el mejor templo.
Competencia = usar a Dios para ganarla o pretender usarlo para ello.
La prosperidad, lo material, lo terrenal = más importante que la santidad.
Las bendiciones (lo que se ve, lo terrenal), más buscado que el corazón y el rostro del Señor.
 
Los hombres y mujeres que Dios va a tomar, a llamar para restaurar la nación (los José, Daniel, Enoc, Elías de nuestros días) = serán los que propongan en su corazón no contaminarse con lo mundano.
 
 
El gigante a vencer: el gigante de las actitudes.
 
Actitudes (la mayor parte, negativas) = prejuicios, paradigmas.
Carnalidad, mundanalidad, caminos del mundo, nuestros propios caminos.
Sustituirlos por la Palabra = renovar la mente = cambio de actitudes.
 
El desarrollo o el subdesarrollo = la diferencia fundamental (aunque no la única, pero si la fundamental) está en las actitudes:
Hacia la limpieza y el orden.
Hacia el cumplimiento de la ley (la obediencia).
Deseo de superación.
Diligencia en el trabajo.
Alta inversión en la educación.
Indiferencia ante las necesidades no inmediatas a nosotros.
 
Para cambiarlas:
Por reacción = las actitudes de otros determinan las nuestras.
Por decisión (preventiva) = nosotros decidimos nuestras actitudes.
 
 
 
 

24 Mar 2016