Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Comunicación en el matrimonio (apuntes).



COMUNICACIÓN.



Introducción.
Uno de los mayores problemas en el matrimonio, y que ocasiona que otros problemas se hagan grandes, es el de la falta de comunicación.
Una encuesta realizada encontró que en promedio las parejas, en Estados Unidos, debido a las características de tensión y distancias, tenían un promedio de comunicación real de 17 minutos de conversación por semana (la semana tiene 10080 minutos).
La televisión roba a menudo a la familia un precioso tiempo que podría utilizarse para conversar.
Después de la Palabra y el Espíritu de Dios, el instrumento más importante con que contamos para la restauración de un matrimonio, es la comunicación.
La comunicación es fundamental para la comprensión y para alimentar el amor.
Las experiencias vividas en el trabajo, con los hijos, nuestras alegrías y preocupaciones, nuestras ideas o desilusiones vividas, pueden ser temas de conversación que nos permitan un mayor y mejor conocimiento de nuestro cónyuge.
Cuando alguno de los cónyuges no habla o no se comunica, el otro necesita investigar la razón.
Necesita promover la comunicación para resolver la dificultad. Quizá se sienta acomplejado o frustrado por algo. Quizá piensa que no sabe expresarse con la facilidad que lo hace el otro cónyuge.
La comunicación eficaz depende de muchos factores, pero principalmente, para tener éxito.
Necesita ser respetuosa (sin asperezas, cuidadosa). No podemos pretender tener una buena comunicación empleando métodos como gritar, atemorizar, dominar, culpar, controlar ni ganar al otro.
Necesita originarse en el genuino deseo de entender y ser entendido. Necesitamos tratar siempre de comprender lo que piensa el otro, compenetrándonos en él.
Necesitamos buscar acuerdos y no desacuerdos. Cosas que nos unan y no que nos dividan. Sant 1:19 nos enseña al respecto:
Aprender a escuchar: el que tenga oídos para oír, que oiga.
Aprender a callar (no estar pensando en la respuesta).
Tardo para airarse (sin enojarse).
El varón generalmente expresa lo que está pensando. Por ello, para el varón, el hecho de escuchar el lenguaje hablado es un proceso por el cual recibe información.
La mujer generalmente expresa lo que está sintiendo. Por ello, para la mujer, el hecho de escuchar el lenguaje hablado es, ante todo, una experiencia emocional.
Ninguno debería hacer sentir culpable al otro por no expresarse en los términos que él quiere, ni debería sentirse culpable por sus énfasis particulares de comunicación. Son parte del diseño de Dios para cada uno.
Cuando ambos entienden las diferencias en sus estilos de comunicación, pueden aprender como usar sus diferencias para el mejoramiento mutuo.
Col 3:12-15 nos enseña algunos principios que necesitamos para afrontar los diferentes estilos de comunicación de unos y otros:
Hacer uso del fruto del Espíritu: misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia.
Soportarnos y perdonarnos unos a otros.
Amarnos (aceptándonos como somos, los unos a los otros).
Mantener la paz en toda circunstancia.
Ser agradecidos el uno con el otro.



Cinco formas de expresar amor (los cinco lenguajes del amor, Gary Chapman)
Toda persona posee un tanque emocional que al estar vacío se expresa en necesidades emocionales básicas): amor, afecto, seguridad, valor, pertenencia.
Necesitan ser llenados (tanto en el varón como en la mujer) para lograr un buen funcionamiento como persona. Ese llenado se realiza a través de los lenguajes del amor.
La forma de llenar nuestro tanque (el lenguaje del amor que más entendemos y facilita el llenado de nuestro tanque) depende mucho de nuestras experiencias en la infancia y aunque es posible cambiar esa forma (2 Cor 5:17), a veces resulta muy difícil lograrlo.
Hay cinco lenguajes básicos del amor o formas de llenar ese tanque, aunque por lo general, hay una forma principal, otra secundaria, otra tercera, otra cuarta y otra quinta (no son formas químicamente puras).
Todos necesitamos reconocer las formas principal y secundaria en que llenamos nuestro tanque (los lenguajes principales del amor que reconocemos), y las que utilizamos para llenar el tanque de los demás, lo que no implica que no desarrollemos las demás (mejorándolas).
También necesitamos reconocer el lenguaje principal y secundario que requiere nuestra pareja para desarrollar la capacidad de comunicarnos con ella en ese lenguaje y suplir su necesidad emocional.
¿Quién comienza el proceso de llenado? La cabeza, es decir, el esposo; pero si él no lo hace, ello no implica que la mujer esté exenta de hacer su parte, o viceversa.



Las cinco posibilidades o los cinco lenguajes del amor:


Palabras de afirmación.
Expresan: creo en ti, confío en ti, lo vas a lograr, vales, puedes, ERES.
Prov 18:21: el poder de la vida y el de la muerte están en la lengua (las palabras).
Con nuestras palabras podemos construir o destruir.
Construimos con:
Cumplidos, palabras de ánimo (inspirar valor, no presionar), palabras amables, palabras humildes.
Son mucho más motivadores que las palabras de regaño.
Requiere ver la vida desde la perspectiva del cónyuge.
La palabra blanda calma la ira (Prov 15.1).
Destruimos con regaños, reclamos, culpas, condenación, recordando los errores y fracasos del pasado, palabras de desconfianza, palabras duras, palabras con orgullo.


Tiempo de calidad.
Expresa: eres importante.
Jesús tomándose el tiempo para ir a visitar a Marta y María después de la muerte de Lázaro.
Un aspecto central de esto es la unión. No es igual a proximidad. Tiene que ver con una atención completa y concentrada entre los dos. Implica:
Conversación de calidad.
Actividades de calidad.
La conversación de calidad implica un diálogo comprensivo, es decir, comunicar experiencias, pensamientos, sentimientos y deseos en un contexto amistoso e ininterrumpido. Sus principales características son:
Mantener contacto visual con la pareja.
No hacer ninguna otra cosa al mismo tiempo.
Escuchar los sentimientos.
Observar el lenguaje del cuerpo.
Rehusar interrumpir.
Actividades de calidad significa hacer cosas juntos.
Cualquier cosa en que uno o ambos tengan interés.
El énfasis no está en qué sino en por qué.
Propósito: experimentar algo juntos con una actitud positiva.
Provee un banco de recuerdos para usar en los próximos años.


Recibir regalos.
Expresa: eres valioso.
Jn 3:16: la entrega de Jesús por nosotros refleja la importancia y el valor que tenemos para el Padre y para El.
Es uno de los más fáciles de aprender.
Implica dar regalos y dinero pero no cualquier regalo sino algo que realmente manifieste honra hacia la otra persona, algo que nos cueste (no solo dinero, sino tiempo, creatividad, interés, etc.).
El más importante regalo que le podemos dar a otra persona es el regalo de uno mismo en los momentos importantes y claves de su vida. La presencia física en un momento crítico es el regalo más poderoso.


Actos de servicio.
Expresan: me interesa tu bienestar.
Mar 10:42-45: el servicio es una manifestación de la importancia y el valor que Jesús nos concedió al hacerse siervo nuestro.
Hacer cosas a favor y/o beneficio de la otra persona.
Son cosas que la otra persona podría hacer, pero que al hacerlas nosotros por ella le manifiestan cuidado y consideración. Hacer la cama, lavar platos, cuidar los niños, poner la mesa, etc.


Toques físico.
Expresan: me gustas, estoy para protegerte.
Jesús imponía manos a los rechazados, débiles, enfermos. Sus manos además de sanar les daban a las personas una señal de aceptación, seguridad, protección.
No son solo caricias y besos ni tienen el interés centrado en llegar a una relación sexual. También son expresiones de afecto que se le dan a las personas cuando están atravesando momentos difíciles y necesitan sentirse seguras, consoladas, protegidas. Expresan ternura más que atracción y pasión.


24 Mar 2016
Referencia: Comunicación.