Estudio Bíblico

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Función. Vincular (apuntes).



LA FUNCION PATERNAL DE VINCULAR.

DEFINICION.
* El arte creativo de colocar con habilidad a cada miembro de mi familia en su sitio ideal, con el fin de formar un todo, en el que se abastezcan todas las necesidades de aceptación de todos.
* Formar una unión: esto le concede a los hijos un sitio donde encajar; hace que sienta apego, intimidad, singularidad y que es especial. Esto produce confianza y seguridad.
Sin embargo, aun las relaciones de mayor cohesión y más íntimas no mitigan totalmente la sed de aceptación de una persona.
La gente ansía la aceptación que deriva del compañerismo con Dios. (Sal 42:1, 63:1, 143:6).
Dios diseño a los seres humanos con un alma que brama por El, que tiene sed de El y que lo anhela.
Nada puede llenar ese vacío profundo en la vida de una persona, solo Dios dado a conocer por medio de Jesucristo.
Las relaciones humanas, desde esta perspectiva, funcionan como un campo de práctica para cultivar la capacidad de cohesión, en preparación para la cohesión eterna y perfecta que disfrutaremos con Dios.

PAPEL: Entrenador.
La frase clave en el entrenamiento es trabajo en equipo:
Debe estar presente y concentrarse intensamente en lograr que la familia se convierta en un equipo en el que todos se sientan seguros y que son parte de la misma.
Conocer a fondo a cada jugador y conocer los detalles de cada posición para colocar a cada uno en la posición adecuada.
Si un jugador no se siente seguro en la posición que ocupa y si no tiene confianza en su habilidad de ejecución, estar incapacitado y no podrá aportar mucho para el funcionamiento correcto del equipo.

BENEFICIO: Pertenencia y/o aceptación.
Dios nos creó como criaturas emocionales que ansían el apego y la aceptación. El alma humana no fue creada para que existiera sintiéndose sola.
De la misma forma en que Dios es un Dios de comunidad (Trinidad), el hombre o la mujer son personas diseñadas para la comunidad.
Deben desarrollar relaciones íntimas porque de otra forma ambos sufrirán.


PERJUICIO: Soledad.
Las fibras más profundas del alma claman por aceptación. Dios así nos hizo.
No fuimos creados para padecer la separación de cuerpo y alma (muerte terrenal), ni la separación de Dios (muerte espiritual), ni la separación de nuestra alma de los demás (muerte social).
Un niño mal vinculado gastar enorme cantidad de energía procurando apegarse a los demás ➔ intentar cualquier cosa con tal de ser aceptado y llegar a tener asociación con cualquiera que le acepte como amigo (pandillas, sectas, grupos radicales, etc.).
La falta de vínculos causa dolor.
De todas las torturas que jamás se hayan inventado muchas quebrantan el cuerpo, pero la que finalmente quebranta la mente es el aislamiento.
Si no aceptamos la inclinación del niño y procuramos obligarlo a meterse en un molde artificial, sentirá intensa frustración y le parecerá que no lo aceptan tal y como él es.
Sentirá el rechazo.
"Si no aceptas mi manera de ser, no me aceptas a mi".
"Amame y ama mis dones".
Y el niño no se sentirá como que forma parte de la familia
.Uno de los problemas más comunes que enfrentan las familias cristianas fuertes respecto a la aceptación de los niños es que esperan que el niño actúe con mayor madurez que lo que es posible, sólo por el hecho de que es cristiano (piensan mas o menos lo siguiente: "para proteger nuestro testimonio esperamos tal clase de conducta").

DESCRIPCION.
Responsabilidad de la profundidad y calidad de la unión familiar (comienza con la esposa y continúa con los hijos).
1 Tim 3:4-5. Gobernar:
Presidir, mantener la unidad, la armonía y el propósito.
Vincularla para que forme un patrón perfecto de unidad.
Cuidar, proteger, abastecer sacrificialmente todas las necesidades de otra persona.
Socorrer (el Buen Samaritano).
El niño de la suerte no existe. Dios diseño específicamente y le dió forma a cada uno de ellos y ellas (Sal 139). El formó con sus propias manos a mis hijas y las colocó en mi familia con una finalidad.
Mi familia es la única que ha tomado la decisión de hacerse cargo temporalmente de mis hijas.
Cada una de mis hijas es un proyecto de entrenamiento para producir en nosotros determinadas características.
Por tanto, necesito dar invariablemente gracias a Dios por ellas, convirtiendo ese agradecimiento en cimiento de sus corazones (Sal 127:3-4).

26 Mar 2016