Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La disciplina de los hijos (3) (apuntes).



ASPECTOS A EDUCAR Y DISCIPLINAR (1).



La obediencia.

Dios quiere que todos seamos obedientes y vivamos en armonía con Su voluntad.
• Cuando ello se logra es cuando somos verdaderamente felices.
• Dios quiere que nosotros, los padres, formemos la obediencia en nuestros hijos para que a ellos les vaya bien en la vida.

Los padres necesitan reunirse y ponerse de acuerdo sobre ciertas normas para el hogar.
Esas normas deben ser respecto a las maneras aceptables e inaceptables de conducirse.
Las metas deben ser:
• Que nuestros hijos conozcan a Cristo y le sirvan.
• El desarrollo de un carácter cristiano en nuestros hijos.
Las normas del hogar son los límites dentro de los cuales nuestros hijos pueden actuar y ser ellos mismos dentro del hogar.
• Esas normas son como la guía que se coloca junto a una planta: no están allí para detener el crecimiento, sino para orientarlo, para ayudar a la planta a llegar a la madurez y a la productividad.

No hay normas hogareñas correctas ni equivocadas para todos los hogares. Estas también se encuentran situadas dentro de límites más o menos amplios: los de la Palabra de Dios..
• Todo nos es lícito, pero no todo nos conviene.
• Todo nos es lícito, pero no todo nos edifica.
• Todo nos es lícito, pero no debe controlarlos.
Esas normas son la manera en que los esposos determinan conjuntamente que quieren para su familia.
• Es mejor establecer una pequeña lista de normas y apegarse a ellas que hacer una larga lista y cumplir sólo unas cuantas.
• Por más que se establezcan buenas normas, si nuestros hijos no las atienden, el problema sigue en pie.

Al educar a nuestros hijos en la obediencia, habrá normas establecidas por nosotros los padres que siempre, en todo momento y toda circunstancia, permanecerán en pie.
• La variación de normas por cualquier razón, crea confusión en los niños.
• Los niños necesitan y quieren constancia por parte de sus padres para poder mantener el orden en su vida.

Pero hay otras cosas que en ciertas ocasiones podrán ser sí y en otras no.
• Respecto a estas situaciones, nuestros hijos, de todos modos, deben aprender a obedecer lo que se les dice.
• Nuestros hijos deben aprender a obedecer a la primera vez que les digamos algo, y esto solo puede suceder si saben que se les está hablando en serio.


Aprender a recibir el “no”.
La palabra “no” debe expresar firmeza.
• En la Biblia Jesús nos dice que nuestro “si” sea “si” y que nuestro “no” sea “no” (Mat 5:37),
Muchas de las cosas que los padres les decimos a los hijos no pasan de ser advertencias pero que no llegan a la acción.
• No hay verdadero significado en las palabras, así que los hijos no les ponen atención, y como consecuencia de ello, los padres les tienen que decir a los hijos muchas veces “no” para que atiendan las instrucciones que les dan.
• El “no” de uno de los padres debe significar “no” desde la primera vez.
• Si el niño aprende que el “no” de los padres es hasta que están fastidiados, los hijos aprenderán a obedecer hasta que los padres estén fastidiados.
• Si los padres se disgustan y se sienten frustrados pero no hacen nada, los hijos aprenderán a no obedecerles nunca.


Las cosas pequeñas (Cant 2.15, Ecle 10.1).
En la formación del carácter de nuestros hijos no se pueden descuidar las cosas pequeñas.
• Esas cosas pequeñas son las que comúnmente, en el transcurso del tiempo, se agigantan y terminan deteriorando el carácter de ellos (Luc 19.15-17).
• Los rasgos fuertes del carácter se desarrollan cuando se ponen atención a las cosas pequeñas.


El agradecimiento.
Un gran pecado que cometió el pueblo de Israel fue la falta de agradecimiento hacia Dios.
• Constantemente se quejaban y murmuraban.
• La mayoría de las veces esas quejas estuvieron relacionadas con el alimento y el agua.
El niño debe aprender a dar gracias por todo, aún cuando no le guste.
• Un momento especialmente valioso para ello son las comidas.
• Deber aprender a comer de todo, y lo mismo que todos los demás de la familia.
• Complacer los gustos y los deseos especiales de cada hijo en las comidas no solo crea una actitud exigente hacia los demás y melindrosa hacia los alimentos, sino que los estimula esperar un trato especial en otros aspectos de la vida.


Aprender el trabajo.
• Los padres necesitan ayudar a sus hijos a aprender buenas actitudes hacia el trabajo.
• Es el primer ministerio que Dios le dio a la humanidad, y nos corresponde aprenderlo y desarrollarlo todos.
• El niño debe aprender a colaborar con las tareas en la casa y aprender de tal manera que lo haga con buen ánimo y termine completamente lo que inicia.


Cortar lo malo cuando aún está en gérmen.
• Lo malo hay que cortarlo cuando está comenzando.
• Una planta que está surgiendo es más fácil arrancarla que cuando ya es árbol.
• Los problemas no desaparecen porque uno los pase por alto. Crecen.



26 Mar 2016