Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La Cena del Señor y la unidad (apuntes).



La Santa Cena: tomarla indignamente no solamente es no arrepentirnos de nuestros pecados y de pecar aún. En el contexto de la enseñanza de la Santa Cena del capítulo 11 de 1 Corintios, el Espíritu se está refiriendo a que es no discernir la unidad del Cuerpo.

La unidad no es porque tengamos las mismas doctrinas "secundarias" (las doctrinas básicas que nos hacen ser uno están en Heb 6:1-2); es porque tenemos un mismo Padre, un mismo Señor Jesucristo, un mismo Espíritu Santo.

No debemos privarnos de la Santa Cena, más bien, es la oportunidad de reconocer nuestros pecados, arrepentirnos, pedir perdón por ellos y reconciliarnos con Dios y con nuestros hermanos.

En la secuencia de este pasaje que se refiere a la unidad de la iglesia, también nos enseña que el orgullo es una de las razones de la falta de unidad, Pero el más peligroso es el orgullo de los ministros. La Palabra nos enseña que Dios en el cuerpo (1 Cor 12:21-24):
"Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.  Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;  y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. "
Notemos algunas cosas importantes allí:
• Todos nos necesitamos unos a otros: los miembros a los ministros, y los ministros a los miembros.
• En el cuerpo los más débiles son los más necesarios, los menos dignos lo que están revestidos de mayor dignidad, y los menos decorosos, los que se tratan con más decoro. Pregunto:
○ ¿quiénes son los más necesarios, los de mayor dignidad y los que son tratados con más decoro? ¿Acaso no son los ministros?
○ ¿Entonces, a cuenta de que el orgullo, la jactancia, la arrogancia, etc., de algunos ministros? ¿No es ello un atentado contra la unidad del cuerpo?
○ Muchas veces, la falta de unidad de la Iglesia se debe más a la defensa de posiciones ministeriales que a cuestiones generadas en la membresía de las iglesias.

Todo esto nos debe llamar a una profunda reflexión en el sentido de si estamos siendo factores de unidad o factores de división a través de nuestro ministerio, pero cuando reflexiones acerca de ello debemos reflexionar no acerca de una unidad formal, sino una unidad real, del corazón.

26 Mar 2016