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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Ecumenismo y diálogo inter-religioso (apuntes).



Bibliografía: Wilkipedia.



Ecumenismo es la tendencia o movimiento que busca la restauración de la unidad de los cristianos, es decir, la unidad de las distintas confesiones religiosas cristianas «históricas», separadas desde los grandes cismas. Si bien el término «oikoumenē» se utilizó desde los tiempos del Imperio Romano para expresar al mundo como unidad, en la actualidad la palabra «ecumenismo» tiene una significación eminentemente religiosa, y es usada primordialmente para aludir a los movimientos existentes en el seno del cristianismo cuyo propósito consiste en la unificación de las diferentes denominaciones cristianas, separadas por cuestiones de doctrina, de historia, de tradición o de práctica.
En el sentir de numerosas personalidades cristianas del último siglo, el ecumenismo constituye un camino de superación de las divisiones entre los cristianos, en orden al cumplimiento del mandato de Cristo: «[...] que todos sean uno [...]» {Juan 17:21).2
• Esto, en principio suena bien, pero notemos que habla de la unidad de "confesiones religiosas cristianas "históricas".
• Este concepto solo incluiría (dependiendo el enfoque que se le dé al término histórico) a la iglesia católica y a las que surgieron inmediatamente después de la Reforma: Iglesia Luterana, Iglesia Episcopal, Iglesia Presbiteriana, Iglesia Reformada, Iglesia Anabaptista.
○ Este enfoque asume que la iglesia católica es una iglesia cristiana, lo cual es muy dudoso por cuanto si bien Cristo es una "figura" dentro de la iglesia, no es la única, compartiendo esa posición con María y los santos.
○ Si se aceptara ese enfoque habría que aceptar también como cristianos a los mormones, los gnósticos, los Testigos de Jehová y un sinnumero de cultos y sectas que también usan a Cristo como "figura" pero cuyas enseñanzas son abiertamente anti-bíblicas.
• Como ya vimos, la unidad bíblica no se construye alrededor de la figura de Cristo, sino alrededor de la obra de Cristo y de la Palabra de Dios, por cuanto Cristo es la Palabra encarnada.
• Estos conceptos son manejados utilitariamente por la Iglesia católica por cuanto es evidente que es ella la que desea convertirse en la nueva "cabeza" del cristianismo, y a partir de allí, buscar la unidad con las demás religiones del mundo, de lo cual, el diálogo interreligioso que se menciona o define a continuación, no es más que el primer paso.


Diálogo inter-religioso. En cambio, la búsqueda de cooperación entre diferentes religiones (tanto entre las religiones abrahámicas—judaísmo, cristianismo e islam— como con otras) se llama diálogo interreligioso.


HISTORIA ETIMOLÓGICA.


Origen del término «ecumenismo»
El término «ecumenismo» proviene del latín, «oecumenicus» y del griego, «oikoumenikos» y éste a su vez de «oikoumenē», y significa «lugar o tierra poblada como un todo». El término ya era usado en el Imperio Romano para referirse a la totalidad de las tierras conquistadas. Sin embargo, en la literatura de la época romana el término tenía un significado político-imperial que superaba el sentido geográfico: implicaba «el mundo como unidad administrativa, el Imperio Romano».3


Uso del término por los historiadores.
Los romanos eran llamados "señores del «oikoumenē»" (Plutarco, Tiberius Gracchus 9, 6). Polibio escribió: "todas las partes del mundo habitado («oikoumenē») han venido a estar bajo el dominio de Roma" (Polibio, Historias 3,1,4). De la misma forma lo usó Dion Casio (Historia Romana 37,1,2; 43,14,16; 43,21,2) y Flavio Josefo, entre muchos otros. Flavio Josefo escribió que el rey Agripa dijo: "En el mundo habitable («oikoumenē») todos son romanos" (La guerra de los judíos 2, 388).


Uso del término en los evangelios.
En los evangelios, el término «oikoumenē» es poco utilizado como tal. Por ejemplo, en Lucas 2,1 se señala: "Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo («oikoumenē»)". También, el diablo tienta a Jesús ofreciéndole "todos los reinos de la tierra («oikoumenē»)" {Lucas 4:5).


Uso del término en los comienzos de la historia de la Iglesia.
El significado de «oikoumenē» comenzó a tornarse decididamente positivo cuando Constantino I el Grande convocó elprimer Concilio ecuménico de cristianos en Nicea, en 325, con la participación de obispos de todo el «oikoumenē». Así se creó un vínculo entre el concepto de universalidad de la Iglesia (es decir, sin exclusiones) y el término "ecuménico" («oikoumenē»).



HISTORIA RECIENTE.

Primera etapa (1910-1937).
El movimiento ecuménico estuvo marcado por diversos hitos. Entre ellos se pueden mencionar los siguientes:
• En 1908 Spencer Jones y Paul Watson, dos episcopalianos estadounidenses, lanzaron la Church Unity Octave (Octava por la Unidad de la Iglesia), que tuvo una excelente acogida inicial en el mundo anglicano. Nueve meses después, el pastor Paul Watson se convirtió al catolicismo. La octava se convirtió pronto en un instrumento de apostolado en manos de la jerarquía católica de aquel tiempo, con el fin de bregar por la conversión de los cristianos no católicos al catolicismo cual si se tratara de un mero «retorno» al seno de la Iglesia católica. La Iglesia anglicana dejó de realizar ese octavario y transcurrió más de una década hasta que, en 1921, el mismo Spencer Jones lo sustituyó por la Church Unity Octave Council, con un sentido de búsqueda de la unión entre la Iglesia anglicana y la católica.
• En 1910 se realizó la Conferencia Misionera Mundial en Edimburgo, considerada el punto de partida oficial del movimiento ecuménico. En esta Conferencia se creó un Comité de Continuación del que surgiría posteriormente el Consejo Misionero Internacional.  Charles Brent propuso la creación del movimiento Fe y Constitución, con Robert Gardiner como secretario, conformando así un Comité de Continuación de esta iniciativa.
• En 1914, Robert Gardiner envió una carta de invitación en latín al cardenal Pietro Gasparri. El papa Benedicto XV contestó que se consideraba a sí mismo como la fuente y la causa de la unidad de la Iglesia.
• En 1918, el obispo luterano Nathan Söderblom se acercó a numerosos clérigos católicos para invitarles a hablar de la paz.  Se efectuó una reunión de Upsala, en el mes de septiembre. Gasparri no se tomó la cuestión como algo serio.
• En 1919, una delegación de obispos episcopalianos se acercó a diversas iglesias europeas. Al llegar a Roma, los recibió Benedicto XV, quien les dijo que la única unidad posible se encontraba en su retorno a la Iglesia católica.
• Por primera vez Nathan Söderblom, en una carta abierta, sugirió la creación de un Consejo ecuménico de las Iglesias (C.OE.E).
• En 1920, tiene lugar la Conferencia «Vida y Acción» del catolicismo práctico. Acuden delegados de la jerarquía ortodoxa. Se creó un Comité de Continuación de la Conferencia Misionera Mundial en Ginebra, para sentar las bases del movimiento Fe y Constitución.
• En 1921, se fundó el Consejo Misionero Internacional en Londres: Obispos luteranos suecos y carta del catolicismo práctico.
• En 1925 se realiza la Conferencia del catolicismo práctico en Estocolmo. Se produjo un violento ataque del canónigo católico Charles Journet contra el catolicismo práctico en su libro L'unión des églises et le Chatolicsme pratique. Se reunió en Estocolmo el Comité de Continuación de la Conferencia Misionera Mundial, para programar la primera Conferencia Mundial de Fe y Constitución.
• En 1927, se efectuó la primera Conferencia Mundial de Fe y Constitución en Lausana.
• En 1928, el papa Pío XI publicó su encíclica Mortalium Animos, en la que trató con palabras duras las primeras iniciativas del movimiento ecuménico.
• En 1929, se realizó la primera evaluación seria del trabajo ecuménico por parte de los católicos, con el libro de Max Pribilla s.j.: Um kirchliche Einheit, Stockholm, Lausanne, Rome.
• En 1930, Nathan Söderblom recibió el Premio Nobel de la Paz.


Segunda etapa (1938- )
Esta etapa coincidió con la historia del «Consejo Mundial de Iglesias» (CMI). Su estatuto, fijado provisionalmente en Utrech en 1938, a causa de la Segunda Guerra Mundial, no fue adoptado hasta la asamblea de Ámsterdam, en 1948. El consejo se definió, no como una «super Iglesia» o como una «Iglesia mundial», sino como una «comunidad de Iglesias que reconocen a Cristo como Dios y Salvador». Desde su fundación se han establecido 7 asambleas generales: Ámsterdam (1948); Evanston (1954); Nueva Delhi (1961); Upsala (1968); Nairobi (1968); Vancouver (1983) y Canberra (1991).

En cuanto a la Iglesia católica, el papa Juan XXIII produjo un cambio de rumbo con la creación del "Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos", una comisión preparatoria al Concilio Vaticano II que más tarde recibiría el nombre de Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos. El 6 de junio de 1960, Juan XXIII designó al cardenal Augustin Bea como primer presidente del recién creado Secretariado. El Secretariado participó en 1961 de la conferencia de Nueva Delhi y fue el responsable de la redacción de diferentes borradores de documentos críticos durante el Concilio Vaticano II, entre ellos el del decreto Unitatis redintegratio sobre el ecumenismo.

El nuevo rumbo se profundizó con el papa Pablo VI, quien peregrinó a Tierra Santa del 4 al 6 de enero de 1964, en el primer viaje de un papa por el mundo. Como resultado de aquel acercamiento histórico, en una declaración conjunta efectuada el 7 de diciembre de 1965, Pablo VI y Atenágoras I, guías espirituales de los cristianos católicos y ortodoxos del mundo respectivamente, decidieron «[...] cancelar de la memoria de la Iglesia la sentencia de excomunión que había sido pronunciada [...]» en ocasión del Cisma de Oriente o Gran Cisma de 1054.

El 25 de mayo de 1995, Juan Pablo II publicó la carta encíclica Ut unum sint (del latín, Que sean uno), en la cual se instó a la unión de las iglesias cristianas mediante la fraternidad y la solidaridad al servicio de la humanidad.  Ya el 10 de noviembre de 1994, en su carta apostólica Tertio Millennio Adveniente dirigida al episcopado, al clero y a los fieles con motivo de la preparación del jubileo del año 2000, Juan Pablo II instó a analizar el curso de los últimos diez siglos y señaló la falta de unidad de los cristianos entre «los pecados que exigen mayor compromiso de penitencia y de conversión», al tiempo que lo calificaba como «un problema crucial para el testimonio evangélico en el mundo».

El 30 de mayo de 2004 se fundó la comunidad religioso-ecuménica de los Misioneros y Misioneras del Amor Sacramentado, con un carisma basado en la creación de proyectos sociales que promueven el amor y el servicio. Así, se cuenta entre las visiones nuevas del ecumenismo, dedicada a la atención de diversas obras solidarias en la comunidad, a las que se suman la presencia de oratorios que invitan a todos a la oración universal y no el debate religioso.


LAS BASES DE LA IGLESIA CATÓLICA PARA EL ECUMENISMO .

La Iglesia católica, a través del Concilio Vaticano II, estableció, entre otros puntos los siguientes:
1. El ecumenismo debe ser fomentado por los obispos (Decreto Christus Dominus 16).
2. Los presbíteros no han de olvidar a los hermanos que no gozan de plena comunión eclesiástica con los católicos (Decreto Presbyterorum ordinis 9).
3. Se ha de cultivar el espíritu ecuménico entre los neófitos (Decreto Ad gentes divinitus 15).
4. Se exhorta a los católicos a que, reconociendo los signos de los tiempos, participen diligentemente en la labor ecuménica (Decreto Unitatis redintegratio 4).
5. Los católicos, en su acción ecuménica, deben, sin duda, preocuparse de los hermanos separados, orando con ellos, tratando con ellos de las cosas de la Iglesia y adelantándose a su encuentro (Decreto Unitatis redintegratio 4).
6. Es necesario que los católicos reconozcan con gozo y aprecien los bienes verdaderamente cristianos, procedentes del patrimonio común, que se encuentran entre los hermanos separados (Decreto Unitatis redintegratio 4).
7. La práctica del ecumenismo se ha de basar en:
(a) la renovación de la Iglesia como aumento de la fidelidad hacia su vocación, incluyendo movimientos bíblico y litúrgico, la predicación de la Palabra de Dios, la catequesis, el apostolado seglar, la espiritualidad matrimonial, etc. (Decreto Unitatis redintegratio 6),
(b) la conversión interior (op. cit., 7),
(c) la oración unánime por la unidad (op. cit., 8),
(d) el conocimiento mutuo de las distintas Iglesias, con un mejor conocimiento de la doctrina, de la historia, de la vida espiritual y cultural y de la psicología religiosa de las otras Iglesias (op. cit., 9),
(e) la formación ecumenista (op. cit., 10), y
(f) una mejora en cuanto a la profundidad y exactitud en el lenguaje con que se expresa la doctrina de la fe (op. cit., 11), entre otros puntos.






26 Mar 2016