Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El carácter fundamental de la Iglesia.



El carácter fundamental de la Iglesia.
 
Derivado de todo lo anterior, desde su fundación, la Iglesia posee el carácter de apostólica, porque fue fundada por Jesucristo, el apóstol de nuestra fe (Heb 3:1), porque para su establecimiento inicial y desarrollo Jesús nombró doce apóstoles (de hecho los constituyó apóstoles aún antes de la fundación de la Iglesia, Mat 10:1-8), y porque la iglesia se establece sobre el fundamento de apóstoles (Efe 3:19-20, 1 Cor 12:28).
 
“Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;” (Heb 3:1).
 
“Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó. A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” (Mat 10:1-8).
 
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,” (Efe 2:19-20).
 
“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.” (1 Cor 12:28).
 
Y al día de hoy la iglesia sigue siendo apostólica, por cuanto si Jesús es la cabeza, y El tiene la unción apostólica, esa unción se derrama sobre todo su cuerpo (Sal 133:2), determinando la unción de su función. Por ello, Jesús hoy (como siempre lo ha hecho, aún cuando ellos no hayan sido reconocidos en sus generaciones) sigue levantando apóstoles dentro de Su Cuerpo, con la responsabilidad de mantener el carácter fundamental de la Iglesia.

01 Abr 2016