Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La individualidad de las iglesias locales.



La individualidad de cada iglesia local.
 
Aún siendo parte de la Iglesia Universal, cada congregación local es única, así como únicos son los planes específico de Dios para ella, dentro del marco de referencia de los planes generales de Dios para toda la Iglesia.
 
Cada Iglesia es única en muchos sentidos:
• Está conformada por personas únicas, irrepetibles tanto dentro como fuera del Cuerpo de Cristo, y en el tiempo.
• La combinación de esas personas únicas también le proporciona a cada iglesia un carácter único, específico, irrepetible.
• Esta ubicada en un tiempo y lugar únicos, que hacen su tarea única en medio de todas las Iglesias locales que han existido antes y en medio de todas las que existen en este momento y las que existirán en el futuro.
• Esta diseñada por Dios, desde el cielo, para alcanzar y perfeccionar en Cristo a personas específicas que también son únicas.
 
De esa cuenta, los escritores del Nuevo Testamento escribieron sus epístolas a Iglesias específicas que enfrentaban problemas únicos. No eran cartas generales sino cartas particulares a las iglesias de cada ciudad, por ejemplo, las Cartas a la Iglesia de Corintio, a la de Galacia, a la de Efeso, a la de Tesalónica, etc., que si bien contienen enseñanzas de principios que bendicen a todas las iglesias en todos los tiempos, no dejan de manifestar y enseñar también la especificidad y el carácter único de cada iglesia en todo tiempo.
 
El mismo Señor Jesucristo, en Apo 2 y 3, se dirigió a siete Iglesias específicas, a las cuales les reconoció situaciones, características y problemas específicos, y a las que les recomendó también soluciones específicas. Estas cartas, al igual que las que escribió Pablo, también contienen enseñanzas de principios que bendicen a todas las iglesias en todos los tiempos, pese a lo cual no dejan de ser específicas y únicas de cada iglesia a la que fueron enviadas.
 
En ese sentido, entonces, puede resultar un ejercicio peligroso para la eficiencia de la Iglesia local y para el corazón de sus pastores, líderes y miembros, hacer comparaciones, impulsar métodos y soluciones, modelos de desempeño y metas, y características de otras iglesias en una iglesia local particular. Lo que debemos aprender e impulsar son los principios detrás de las formas y buscar su manera específica (su forma) para implementarlos en medio de las particularidades de nuestra iglesia local. Seguro que esto va a contribuír a eliminar o minimizar muchas de las tensiones y frustraciones que muchas personas en el Cuerpo de Cristo están cargando innecesariamente en relación con el desempeño de sus iglesias locales.
 
Debemos, para salvar nuestra identidad y nuestro corazón como Iglesia, tener presente que así como Dios no hace copias ni reproducciones de una persona, así tampoco las hace de iglesias. Dios diseña y funda cada iglesia local con un lugar propio, una vida propia y un futuro propio. Desconocer estos principios acerca del carácter único de la Iglesia es lo que determina que haya muchos pastores, líderes y miembros de iglesia frustrados porque han asistido a un sinnúmero de seminarios acerca del último método, el último descubrimiento, la última clave, etc., para tener una iglesia exitosa y creciente, solo para darse cuenta al cabo del tiempo y de mucho esfuerzo al tratar de implementarlos, que de todos modos no funcionan en el contexto de la iglesia en la que Dios los ha puesto, terminando más exhaustos y frustrados que antes.
 
Otro factor respecto al carácter único de la Iglesia es que éste también cambia constantemente a lo largo del tiempo con cada persona que se agrega o con cada persona que se retira porque se produce un reajuste en la dinámica de las relaciones entre las personas y de la interacción entre unos y otros. Igualmente, el contexto en el cual debe influir la iglesia, y que de alguna manera influye en ella, está también en constante cambio. Si bien el cambio no lo podemos evitar, podemos evitar que nos arrastre, anticipándonos a él y estableciendo y dirigiendo los ajustes que Dios desea para nuestra Iglesia.
 
Recordemos que según Dan 2:21, Dios cambia los tiempos y El lo sabe, por lo que ya tiene preparados los ajustes que deben implementarse en nuestras iglesias para mantener su eficiencia y eficacia en el contexto específico donde El la ha puesto. No nos debe asustar por ninguna razón que nuestra iglesia local tenga un carácter único y que no sepamos ni cuál es ni que tenemos que hacer para desarrollarla. Dios lo sabe, El nos llamó, y buscando su corazón, su presencia y su dirección, antes que buscar los de un hombre o una iglesia exitosa, vamos a encontrar ese carácter y esa dirección. También debemos tener en cuenta que mientras Dios nos revela esa especificidad que El está desarrollando, El nos ha dejado en Su Palabra suficiente información respecto a la esencia de la iglesia, su enfoque y las metas que debe alcanzar, que no deben cambiar (Hch 2:41-47, Efe 4:11-16, Mat 28:18-20, etc.).
 
Derivado de la especificidad y carácter único de la iglesia local debemos entender que en el caso de hacer comparaciones con otras iglesias y modelos de trabajo eclesiásticos que han tenido éxito en otras partes, debemos ir detrás de los principios que fundamentan el modelo, no detrás de las formas y los métodos en sí que son sujetos a cambio. Ningún método, por lo general, puede copiarse en todas las iglesias y tener éxito. Debe adaptarse, para ser efectivo, a las características individuales y específicas de cada iglesia y del contexto donde va a interactuar: por ejemplo, no es ni puede ser la misma metodología para una iglesia rural que para una urbana. Los principios metodológicos si pueden ser los mismos pero la manera de aplicarlos al contexto no, porque son dos contextos con personas, cultura, demografía, geografía, etc., muy diferentes.
 
 

01 Abr 2016