Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El Espíritu Santo: una persona.



El Espíritu Santo es una Persona.
 
Para iniciarnos en el conocimiento del Espíritu Santo (no el conocimiento espontáneo, superficial, básico, sino el conocimiento profundo, personal, íntimo) necesitamos entender y reconocer que El no es una cosa, un poder, una fuerza o una unción. Él es Dios, igual al Padre y al Hijo, con todos los atributos de la deidad: Omnipresente, Omnipotente, Omnisciente.

Tampoco es la Tercera Persona de la Trinidad porque en ella no hay una organización jerárquica. Es la Primera Persona junto con el Padre y el Hijo, y tiene la misma importancia que Ellos. El hecho de nombrarla como la Tercera Persona en realidad, y para efectos prácticos, lo demerita y hasta lo subestima, y en algunos casos puede provocar que se le menosprecie. Permítame un ejemplo práctico de ello. Cuando se trata de una competencia (que obviamente no es el caso presente, pero de alguna manera puede aplicar) las miradas se centran en quién ocupa el primer lugar, quién es a quién todos quieren saludar, entrevistar y pedirle un autógrafo. El segundo lugar recibe bastante menos atención, y de hecho, la mayoría de las personas al pasar un poco el tiempo ni lo van a recordar, y el tercero recibe una atención casi nula. Y en el cristianismo, para ser sinceros, ocurre prácticamente lo mismo: toda la atención está centrada en Jesús, bastante menos en el Padre a Quién lo conocemos más por Su Nombre que por Quién Él es en realidad, y aún menos al Espíritu Santo a Quién se recurre, por lo general, en búsqueda de unción y de dones, pero no en cuanto a Su función principal como lo veremos un poco más adelante.

Su importancia es tal, que hace las mismas cosas que hace el Padre y el Hijo:

1 Cor 6:11. "Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios."

2 Cor 3:17. "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad." 

La posición, importancia, unidad y unicidad del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo es tal, y su posición es tan igual a la de Ellos que la Palabra nos enseña algunas cosas que son tan delicadas con respecto a Él como lo son con respecto a Dios mismo (el Padre y el Hijo):

Ø Se puede blasfemar contra Él y ello es un pecado imperdonable (más aún que la blasfemia contra el Hijo):

○ Mat 12:31-32. "Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero."

○ Mar 3:28-29. "De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno."

○ Luc 12.10. "A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. "

Ø Se puede mentir contra Él:

○ Hch 5:3-4. "Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios." 

Ø Se le puede tentar:

○ Hch 5:9-10. "Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.  Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido."

Ø Se le puede resistir, y ello implica el mismo calificativo que Dios les da a los que le resisten a Él:

○ "¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros." (Hch 7:51) 

Ø Rechazarlo a Él es igual que rechazar a Cristo.

"El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!" (Heb 10:28-31).
 
La mayoría de nosotros, en lo cotidiano, consideramos al Espíritu Santo un poder para hacer milagros y una unción para predicar, pero no una Persona con la cual relacionarnos constantemente (a duras penas nos relacionamos con Jesús y con el Padre en menor medida). Sabemos de ellos, pero conocerlos profunda e íntimamente es una cosa diferente. Conocemos lo que hacen pero no Quienes son en realidad. Conocemos más o menos Sus funciones que nos son útiles, pero no a la Persona de cada uno de ellos, y en el caso del Espíritu Santo ello es más notorio. Recurrimos a ellos para pedir cosas y para pedir que tomen acción en situaciones que nos son complicadas o adversas, pero no tenemos en realidad una relación constante, permanente con ellos, no conocemos Su Corazón sino más bien solo Sus manos; es más bien una relación intermitente, dependiente en una buena medida de cuan complicada puede ponerse nuestra vida y/o de cuan frecuente es nuestra participación en actividades religiosas, y ello a pesar de que la Palabra nos exhorta exhaustivamente a "conocerles"

Jer 9:23-24. "Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme (implica un conocimiento íntimo, cercano, profundo, no solamente un saber) que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová."

Jn 17:3. "Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti (un conocimiento no de oídas, sino relacional, creciente, íntimo), el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado."

Jn 5:39. "Escudriñad las Escrituras (un estudio intensivo, profundo); porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;"



Algunas de las cualidades personales del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo, como ya mencionamos anteriormente, por ser Dios es Omnisciente, Omnipresente, Omnipotente, Santo, Justo, Sabio, Amoroso, lleno de misericordia y gracia, y además, como es una persona, posee también características propias de una persona, como por ejemplo, las siguientes:


Posee voluntad.

Ø Opina: "Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: " (Hch 15:28).

Ø Prohíbe: "Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió." (Hch 16:6-7). 


Tiene emociones.

Ø Se entristece y enoja: "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.· (Efe 4.30).

Ø Se enoja y pelea: "Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos." (Isa 63:10), (ver también Isa 59:19).

Ø Tiene intenciones: "Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos." (Rom 8:27).

Ø Ama: "Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, " (Rom 15:30).

Ø Clama: "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! " (Gal 4:6).

Ø Desea: "Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis." (Gal 5:17).

Ø Tiene gozo: "Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, " (1 Tes 1:6).

Ø Anhela: "¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?" (Sant 4:5).


Piensa, conoce, investiga, escudriña.

Ø Escudriñá, conoce y revela el corazón de Dios: "Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios." (1 Cor 2:9-11).

Ø Revela cosas que Dios quiere que sepamos: "Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. " (Luc 2:26), (ver también Efe 3:5).

Ø Posee sabiduría, inteligencia, consejo, poder, conocimiento y temor de Jehová: "Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová." (Isa 11:2).


Se mueve, acciona, descansa.

Ø Se mueve: "Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas." (Gen 1:2).

Ø Reposa: "Luego me llamó, y me habló diciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte." (Zac 6:8).


Crea, da vida, forma, transforma.

Ø Engendra y da vida: "El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida." (Job 33:4), (ver también Mat 1:18, Mat 1:20, Jn 3:5-8, Jn 6:63).

Ø Transforma: "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor." (2 Cor 3:18).


Habla, enseña, testifica.

Ø Habla: "Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado." (Hch 13.2), (ver también Ezeq 3:24, Ezeq 11:5, Mar 13:11, Jn 16:13, Hch 1:16, Hch 8:29, Hch 11:12, Hch 21:11, Hch 28:25, 1 Tim 4:1, Heb 3:7).

Ø Enseña y hace recordar: "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual." (1 Cor 2:12-13), (ver también Luc 12:12, Jn 14:26, Jn 16:13, Heb 9:8, 1 Ped 1:11).

Ø Testifica, da testimonio: "Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen." (Hch 5:32), (ver también Hch 20:23, Rom 8:16, Heb 10:15, 1 Jn 5:6-8).


Guía, pastorea, cuida.

Ø Guía: "Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud." (Sal 143:10), (ver también Mat 4:1, Luc 4:1, Jn 16:13, Rom 8:14, Gal 5:18).

Ø Pastorea: "El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso." (Isa 63:14).

Ø Impulsa: "Y luego el Espíritu le impulsó al desierto." (Mar 1:12). 

Ø Mueve: "Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, " (Luc 2:27).

Ø Ayuda: "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles." (Rom 8:26).


Llama, capacita, unge y envía.

Ø Llama: "Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado." (Hch 13.2),

Ø Envía: "Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu." (Isa 48:16).

Ø Unge: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor." (Luc 4:18-19), (ver también Hch 13:2, Hch 13:4, Hch 20:28).

Ø Da dones: "Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. " (1 Cor 12:4-7), (ver también Hch 2:4, 1Cor 12:8-12, Heb 2:4).


En conclusión, por lo que nos enseña la Palabra de Dios, el Espíritu Santo es una Persona, de la misma esencia y naturaleza que el Padre y el Hijo, que es Uno con ellos. No es la Tercera Persona de la Trinidad, es una Persona igualmente importante y necesaria como el Padre y el Hijo. Menospreciarlo a Él es equivalente a menospreciar al Padre y al Hijo, y a Dios en general porque los Tres son Uno. Y como Persona, lo fundamental es que es la Persona de la Deidad que nos fue dada para que habitara en nosotros para ayudarnos a vivir la clase de vida que Dios quiere que vivamos: plena, cumpliendo con Sus propósitos y planes para nosotros, cumpliendo sus mandamientos y manifestando Su fruto, haciendo las buenas obras que Él preparó de antemano para que anduviéramos en ellas,

07 Abr 2016