Estudio Bíblico

Inicio > Estudio
Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El Espíritu Santo. Ayudador.



Él es el Ayudador.
 
La palabra griega que se traduce “Consolador” es la palabra "Parakletos" que en griego tiene múltiples significados, y que es un nombre que se usa para referirse al Espíritu Santo (Jn 14:16, 26; 15:26; 16:7) cuya traducción como Consolador u Abogado, nos deja con un entendimiento muy limitado de lo que realmente quiso decir Jesús cuando le asignó al Espíritu Santo la calificación de "Parakleto" como podemos ver en los versículos siguientes, en los que las funciones asignadas al Espíritu Santo trascienden la consolación:

Ø Jn 14:15-18. “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros.”
Ø Jn 14:26. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”
Ø Jn 15:26. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”
Ø Jn 16:7-13. “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”
 
Esa calificación, en principio, nos indica una maravillosa característica del Espíritu Santo en cuanto a nosotros: Su proximidad con nosotros, alguien que está muy cercano, pero muy cercano a nosotros. Y el Espíritu Santo es Alguien así: una Persona que en sí misma posee toda la plenitud de Dios, que no tenemos que ir a buscarlo al cielo ni llamarlo desde lejos porque Él está en nosotros, con nosotros, a nuestro lado, en todo momento, listo para acudir en nuestra ayuda en todo tiempo, cuando lo necesitamos y cuando creemos que no lo necesitamos, cuando requerimos y cuando no requerimos su ayuda. Él es la presencia de Dios, siempre presente en el corazón de Sus hijos e hijas y de Su Iglesia.
 
Una parte del significado de la palabra griega “Parakletos” lo podemos encontrar en la ley griega. Según esta, el “Parakletos” era el amigo del reo, el abogado defensor, el hombre que daba testimonio del carácter de su amigo cuando éste lo necesitaba más y cuando otros querían condenarlo. En este sentido, el Espíritu Santo es el abogado que defiende nuestra causa ante el Padre juntamente con Jesús.

Ø 1 Jn 2:1. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”
Ø Rom 8:26-27. “...el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”
Ø Rom 8:1-2. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
 
Pero su significado trasciende esos límites, e implica, además de consolador; el que ayuda y anima; el que obtiene mediante súplicas; el que es mandado llamar para hacer algo, para que preste algún servicio; alguien que es llamado al lado de uno para que ayude en tiempos de dificultad o necesidad; confortador, que infunde valor y/o ánimo, alivia la pena o aflicción; suprime nuestra incapacidad y nos capacita para poder con la vida.
 
La palabra griega “Parakletos” se relaciona también con la palabra “Parakalein” es la palabra para exhortar a los hombres a que realicen obras nobles y a que cultiven pensamientos elevados; especialmente, es la palabra para infundir coraje ante la batalla. Ello implica que el “Parakletos”· es aquel que nos capacita para hacer frente a todos los retos de la vida, conquistándola. En otras palabras, es Quién nos ayuda a ver realizados los propósitos de Dios para nosotros, Sus planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer 29.11), las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas (Efe 2.10), la vida en constante aumento como la luz de la aurora que Dios ha diseñado para nosotros (Prov 4:18), la formación del carácter de Cristo en nosotros y nuestra santificación que es la voluntad de Dios para nosotros (Rom 8:28-29, 1 Tes 4:3, 1 Tes 5:19-24), etc.

En otras palabras, el “Parakleto”, el Espíritu Santo, además de ser “Dios con nosotros”, es también nuestro Ayudador más eficaz, el más que suficiente, el único que necesitamos, para vivir nuestras vidas dentro de la plenitud de Dios (Jn 10:10), experimentando Su buena voluntad, agradable y perfecta (Rom 12:2). La vida en general, en todos sus aspectos, presenta para nosotros constantemente retos, obstáculos, luchas que necesitamos superar, y el Espíritu Santo es a través de Quién Dios nos capacita para superarlos y vencerlos.

Ø Rom 8:12-14. “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
Ø Rom 8:16-17. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”
Ø Jer 29:11. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”
Ø Efe 2:10. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
Ø Prov 4:18. “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.”
Ø Rom 8:27-30. “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”
Ø 1 Tes 4:3. “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación;...”
Ø 1 Tes 5:19-24. “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.”
Ø Jn 10:10. “...yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Ø Rom 12:2. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

07 Abr 2016