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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Llenos del Espíritu Santo (apuntes).



Llenos del Espíritu Santo (Efe 5:15-18).
Cuando estamos viviendo la vida cotidiana así como cuando estamos enfrentando dificultades, en lugar de ponernos ansiosos, frustrados, o sentirnos confundidos, necesitaríamos dar un paso hacia el costado y permitir que Su Espíritu nos llene del combustible divino que nos hace falta para seguir avanzando, para dale honra en dichos acontecimientos…en última instancia, glorificarle.
Cuidemos nuestra manera de vivir, no como necios sino como sabios (Efe 5:15). Siendo nuestra meta suprema honrar a Dios, ello requiere cuidado, que prestemos atención en la forma como vivimos: escuchar y prestar atención a su Palabra y a su Dirección procurando en todo Su ayuda. Cuando estamos bajo el control de Él, aprovechamos al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos (Efe 5:16) y cuando estamos bajo el control de Dios podemos entender cuál es la voluntad del Señor para nosotros (Efe 5:17), pero todo ello requiere que seamos llenos del Espíritu Santo (por nosotros mismos no lo podemos lograr) (Efe 5:18).
Se trata de una orden, no de una sugerencia, y para ello necesitamos pedir perdón por nuestros pecados sin confesar, estar dispuestos a dejar de conducir nuestra vida mediante la energía de la carne y dejar de resistir la voluntad de Dios.
Es para todos, no para un grupo privilegiado. No hay ningún grupo singular que califique para ser lleno; si somos creyentes, todos lo hemos recibido y podemos ser llenos.
Es algo que Alguien más hace por nosotros. Nosotros no somos los que ejecutamos la acción de llenar, es necesario que seamos llenados, lo que implica desear y permitir que el Espíritu llene nuestras vidas.
Es algo en tiempo presente, lo que implica que necesitamos seguir siendo llenados todo el tiempo. No se trata de una vez en la vida ni de una vez por año, es constantemente, a cada momento. El quiere que tengamos conciencia de la dependencia de Él a cada momento.
Es un proceso de aprendizaje. Al principio constituye un esfuerzo consciente cada vez, posteriormente enlazamos dos o tres veces juntas, y luego, sin darnos cuenta, ya se vuelve una cuestión automática el pedir ser llenos, se convierte en una parte constante de nuestra conciencia y de nuestra vida. Al principio empezamos de forma deliberada, lenta y cuidadosa.
Lo necesitamos todo el tiempo. Nos hace falta el Señor para capacitarnos con discernimiento, para andar en obediencia, para percibir el mal cuando nos topamos con él y para mantenernos alejados del mismo. Para mantenernos fuertes cuando viene la tentación. Para guardar nuestra lengua de hablar cosas erradas o hablar demasiado o hablar sin pensar. Necesitamos que el Espíritu se haga cargo de nuestros ojos, nuestra lengua, nuestras emociones, nuestra voluntad, y nos use, porque queremos operar bajo su control de manera permanente. Y esto es precisamente a lo que llamamos el “andar cristiano”.


Resultados de ser llenos del Espíritu (Efe 5:19-21).
“Anímense unos a otros“, (Vrs.19). Podemos brindar información que resulta útil para otras personas y también ser receptivos a la enseñanza. También significa que nos volvemos receptivos a ser amonestados.
“Con salmos, himnos y canciones espirituales” (canten y alaben al Señor con el corazón) (Vrs. 19). Algunas traducciones dicen “cántenle al Señor con ganas”, y ello porque la llenura del Espíritu Santo nos abre el corazón y nos transporta a un entusiasta desborde de adoración. De paso, un corazón “cantador”, nunca es un corazón gruñón.
“Dando siempre gracias a Dios por todo” (Vrs 20). Un corazón agradecido, tenemos una sensación incontenible de gratitud, estamos contentos con cualquier cosa que Dios hace, permite y/o provee.
“Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo” (Vrs 21). Un corazón humilde porque el suelo está nivelado al pie de la Cruz y en el Cuerpo de Cristo no existen rangos. Por ello Dios requiere de nosotros sumisión mutua unos a otros.



07 Abr 2016