Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Matrimonio, amor y sumisión.



AMOR Y SUMISIÓN.



EFE 5:21-33.
La relación entre Dios y el ser humano se expresa por medio de la relación varón y mujer.
Cristo: cabeza del varón.
Varón: cabeza de la mujer.
Cabeza: cobertura (Mar 10:42-45), protección y servicio (modelo de la redención), no enseñoreamiento (modelo de la caída).
La fuente de recursos es responsable por el producto. La mujer fue hecha para todo lo que el varón tiene.
Someteos unos a otros en el temor de Dios: el matrimonio, para llegar a su plenitud necesita a Cristo en el centro.
Dos veces dice: mujeres sujetas a sus maridos como al Señor. Ello implica principalmente el respeto, porque esa es la necesidad básica del varón.
La sujeción de las mujeres a sus maridos es el resultado del amor de ellos hacia ellas.
1 Jn 4:19: nosotros nos sometemos a Jesús como iglesia porque El nos amó primero.
La sujeción es por amor, no por imposición.
Tres veces dice: esposos, amen a sus mujeres porque el marido es cabeza de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia y el amor es la necesidad básica de la mujer.
Jesús da su vida por la iglesia, la sirve, la sustenta, la cuida, la ama (Jn 3:16).
El marido debe hacer lo mismo por la mujer (Mar 10:42-45).


CRISTO ES NUESTRO MODELO (PARA LOS VARONES Y LAS MUJERES).
Cristo: nuestro modelo de autoridad (para los varones).
Cristo: nuestro modelo de sumisión (para las mujeres).
Como Cristo no es menos que Dios pero se sometió al Padre, una mujer no es menos que su esposo, pero su posición es sujetarse.
La sumisión activa el cielo.
En la esfera espiritual, no hay diferencia entre los varones y las mujeres.
Pero en la física, tiene que haber una relación adecuada de sumisión.
La mujer es más frágil o más débil que el varón, más delicada, sensible y absorbente, vaso más frágil (1 Ped 3:7), por ello necesita la protección del varón (sujeción).


AMOR VRS TIRANÍA, SUJECIÓN VRS IMPOSICIÓN.
Dios creó al varón y a la mujer para que dominarán la tierra (Gen 1:28).
El plan de Dios no implicaba que se dominaran el uno al otro (Ecle 4:9-12).
Combinar las cualidades y las fuerzas de cada uno.
Producir resultados exponenciales más que la suma de los individuales.
El dominio de uno sobre otro es el resultado del pecado (Gen 3:16), no de la voluntad de Dios.
• Perdieron la relación (dirección de Dios) en sus vidas.
• Perdieron el equilibrio entre ambos (Gen 3:16).
• Por creación el varón está diseñado para ejercer y probar su fuerza.
• Este deseo, distorsionado por el pecado, provoca el abuso.
• Cada vez que abusa de su poder, su autoridad pierde legitimidad.
Pero Jesús vino a restaurar lo que se había perdido (Luc 19.10).
• Restauración del equilibrio entre el varón y la mujer.
• Restauración de relaciones entre ambos.
• Esposos: el amor verdadero por sus esposas (todo comienza por la cabeza).
• Mujeres: sujeción voluntaria a sus esposos (la respuesta al amor).
La sujeción no puede ser forzada (eso es tiranía, no sujeción). La tiranía (el abuso de la autoridad) puede ser enfrentada y resistida.
Si alguien tiene que pedirle a otro por sus derechos es la admisión de dominio de uno sobre otro, y ello es contrario al plan de Dios.
• Los derechos del varón y la mujer son dados por Dios.
• Son inherentes a la creación y a la imagen de Dios.
• Ninguna persona tiene derecho a negarlos a otro, menos entre una pareja cristiana.
• La autoridad legítimamente ejercida es servicio y genera la sujeción  Rom 13.1-7.
• Varón: líder como Jesús (Efe 3:21-33) para amar (Jn 3:16) y servir (Mar 10:42-45).


ANTE LA TIRANÍA Y EL ABUSO.
Si Efe 5:22-33 no se cumple en el matrimonio entre creyentes procede Mat 18:15-17:
• Primero: reprensión y confrontación uno a uno.
• Segundo: reprensión y confrontación ante dos o tres testigos.
• Tercero: contarlo a las autoridades de la iglesia.
Si no hay cambio, tenerlo por gentil y publicano (equivalente a un incrédulo). Entonces se aplica 1 Cor 7:12-15 (parejas creyente y no creyente).



1 COR 7:10-11: PAREJAS DE CREYENTES.
Los maridos creyentes no pueden abandonar a su mujer (Jesús nunca abandona a su iglesia)..
Las mujeres creyentes:
UNO. No se separen de sus maridos.
DOS. Si se separan (por abusos reiterados sin arrepentimiento y frutos de arrepentimiento), quédense sin casar, o reconcíliense con sus maridos.


2 COR 7:12-15: PAREJAS CREYENTE Y NO CREYENTE.
Si el no creyente consiente en vivir con el otro implica que acepta su fe, respeto, honra, cuidado y buen trato.
Entonces, el creyente no lo (la) abandone (al no creyente).
Pero si el no creyente no consiente en vivir con el otro, no está el hermano o la hermana sujetos a servidumbre porque a paz nos llamó el Señor (Heb 12:14-15). Entonces, sepárese, no divorcio:


25 Jun 2008