Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La instrucción de los hijos.



MAYORDOMÍA DE LOS HIJOS.
Los hijos son propiedad y herencia de Dios (Sal 127:3). Son un regalo que El nos ha dado.
Como todas las cosas que nos vienen de Dios, son para que los administremos, los cultivemos y los cuidemos.
• Nosotros somos los llamados a edificarlos, afirmarlos, establecerlos y formarlos.
• Nadie más puede ser el padre o madre de esos hijos e hijas.
• No estamos llamados a ser sus amigos, sino sus padres.
• Nuestra responsabilidad es formarlos y dirigirlos hacia el éxito delante de Dios (3 Jn 2).
• Nuestra responsabilidad es cuidarlos y formarlos integralmente (Gen 2:15, 1 Tes 5:23).
• Cuidado espiritual (pastoreo, enseñanza, dirección).
• Cuidado emocional (sanidad, restauración y renovación del alma).
• Provisión (no solo económica sino espiritual y emocional también).
• Amor (1 Cor 1:13), seguridad, aceptación, identidad, pertenencia.
Como todas las cosas que nos vienen de Dios, vamos a dar cuentas de ellos (Mat 25:14-30).


CLAVES GENERALES EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS (Deut 6:1-9).
Temer al Señor.
Amar al Señor de todo nuestro corazón y con toda nuestra alma y nuestras fuerzas.
Que la Palabra de Dios esté sobre nuestro corazón.
• Guardar sus estatutos y sus mandamientos (Su Palabra).
• Cuidar de ponerlos por obra.
• De la abundancia del corazón habla la boca  repetirla todo el tiempo a los hijos.
Enseñarla, repetirla y hablarla con nuestros hijos.
• La responsabilidad de educar a nuestros hijos es de los padres.
• La base de la educación de nuestros hijos (la prioridad) es la Palabra.
• Sobre la Palabra puede venir cualquier otro conocimiento.


EFE 6:1-4.
Nuestros hijos e hijas necesitan aprender obediencia y a honrarnos.
La forma de enseñárselos es criarlos en disciplina y amonestación del Señor.
• Criarlos: llevarlos a madurez, acariciar, entrenar, sustentar.
• Disciplina: tutoría, educación, entrenamiento, instrucción, corrección disciplinaria.
• Amonestación: llamar la atención, reprensión suave, advertencia.
• Del Señor: supremacía de la autoridad. El es la autoridad sobre nosotros y los hijos.
Los padres somos los responsables de llevar a madurez, entrenar, formar, educar y corregir a nuestros hijos e hijas pero no de acuerdo a nuestros propios criterios sino de acuerdo a los principios y la autoridad de Dios. Cuando no lo hacemos de esa manera los hijos van a ser provocados a ira (encolerizarse, enfurecerse).


CUATRO PRINCIPIOS BÁSICOS DE INSTRUCCIÓN (Prov 22:6).
Amor.
Ejemplo.
Enseñanza.
Disciplina.

25 Jun 2008
Referencia: Familia (04).