Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La instrucción de los hijos: el ejemplo.



LA INSTRUCCIÓN DE LOS HIJOS: EL EJEMPLO (MAT 5:14-16).


Los niños aprenden por precepto y por ejemplo.
En las primeras etapas de su vida el ejemplo es su mayor fuente de aprendizaje.

Las zorras pequeñas echan a perder las viñas (Cant 2.15).
Las moscas muertas echan a perder el perfume (Ecle 10.1).
Las cosas pequeñas echan a perder las grandes.

Los padres necesitamos vivir delante de nuestros hijos vidas que ellos puedan seguir, consecuentes con lo que decimos (1 Cor 11:1, Fil 4:9).
No significa que no nos podamos equivocar pero si que necesitamos reconocer delante de ellos nuestras fallas y errores, pidiéndoles perdón cuando ello sea necesario si les ofendimos.
Reconocer nuestros errores no debilita nuestra autoridad: Prov 18.12.
Modelar para ellos la salvación y el señorío de Jesús en nuestras vidas.
Tener una actitud de autenticidad, apertura y libertad hacia ellos.
El ejemplo debe ser de tal manera que los convenza de que Dios los ama y los acepta.
Buen ejemplo de carácter y actitudes.

Ser una fuente de estímulo y motivación (no negativismo, ni pesimismo, ni críticas) (Prov 15:23).
Ser un ejemplo de una vida agradecida a Dios por todo (no quejas).

Manifestar un interés genuino en ellos.
Hacerles saber que ellos nos complacen porque son nuestros hijos, aún cuando algunas de sus actitudes no nos gusten. Una cosa es que no nos aqrade lo que hacen y otra es que no nos agraden ellos.
Manifestar interés en aquello que a ellos les interesa.
Apartar tiempo y atención para oír lo que dice, y observar lo que hacen.
Pasar largos tiempos con ellos, sin interrupciones.

Cumplamos lo que prometemos (Mat 5:36-37).
Ser personas de una sola palabra.
Nuestros hijos necesitan saber que pueden confiar en lo que nosotros les digamos.
Si alguna vez hemos hecho o hacemos una promesa que después no podemos cumplir, acudamos a ellos, expliquémosles es asunto y pidámosles perdón. Ellos entenderán lo que ha pasado y no se debilitará su confianza en nosotros.
Deben aceptar un “no” con tanta satisfacción como un “sí”.
Otra manera de desarrollar confianza es hablándoles con veracidad.


25 Jun 2008
Referencia: Familia (06).