Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Humildad.



Una persona que es verdaderamente humilde no busca la aprobación ni el reconocimiento de las personas. Busca ser aprobado delante de Dios.

En Dios no hay ninguna coincidencia. Todo lo que Dios hace y permite en nuestras vidas es parte de Su propósito para nosotros. Necesitamos crecer y madurar a través de todas las circunstancias de nuestra vida (Rom 8:28-29).

Delante de Dios somos desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos. Solo la Sangre de Cristo que nos cubre nos hace dignos de permanecer en Su Presencia.
 
La humildad no es una opción de los que sirven a Dios. Es un requisito indispensable. Hay quienes dicen ¡¡¡Gloria a Dios!!! pero lo dicen del diente al labio, con una humildad fingida para el consumo de los oyentes. El verdaderamente humilde lo es del corazón, porque reconoce su pobreza, indignidad e incapacidad delante del Señor y depende solamente de Él para todo y en todo.
 
Delante de la presencia del Señor se muere todo deseo de notoriedad. Quién verdaderamente está contínuamente delante de la presencia del Señor no anhela notoriedad, solo anhela Su Presencia.
 
Para quién verdaderamente ha estado en la presencia del Señor su único anhelo es Él, lo único importante es Él, lo único que busca es Él. En la presencia del Señor todo se simplifica.

23 Jun 2017
Referencia: Humildad.