Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La mujer y las finanzas.



El Dios de la abundancia.
De Génesis a Apoclípsis: Dios es el Dios de la abundancia y la prosperidad.
El deseo de Dios para con Su pueblo es verlo entrar en Su provisión y deseo para ellos (3 Jn 2, Sal 1:1-3, Deut 28:1-14, Jer 29:11, Ecle 4:18).


La bondad de Dios.
Las bendiciones nos van a buscar – no dice que nosotros debemos buscar las bendiciones. ¡Una gran cantidad de Cristianos están buscando las bendiciones de Dios en lugar de buscarlo a El por si mismo! Busque con empeño a Dios él solo y Sus bendiciones le buscarán con empeño a usted (Deut 28:2, Sal 23:6, Mal 3:10).


La mujer virtuosa (Prov 31:13-22).
• Con voluntad trabaja con sus manos.
o Es esforzada y valiente para generar ingresos, aunque no salga de su casa.
o O bien, por su habilidad para manejar bien el gasto, el dinero abunda.
• Trae su pan de lejos.
o Busca el ahorro para las compras.
• Da comida a su familia y ración a sus criadas.
o Es prudente con el consumo.
• Considera la heredad y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.
o Es sabia cuando va a hacer compras que no son para el consumo.
o Compra cosas a las que les puede sacar ganancia.
• Esfuerza sus brazos.
o No es una mujer haragana (compromisos sociales).
o Es una mujer trabajadora en casa y fuera de su casa.
• Ve que van bien sus negocios.
o Su primer negocio es su familia.
o Su segundo negocio es su casa.
o Su tercer negocio son los extras que ella pueda generar fuera de su casa.
o La mujer fue diseñada por Dios para tener su enfoque en primer lugar en su casa.
o El hombre para tenerlo en primer lugar en lo externo de su casa (trabajo, empresa, etc.).
• Alarga su mano al pobre y extiende sus manos al menesteroso.
o Es dadora, dadivosa, generosa.
• No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
o Es precavida.
o Compra con anticipación (obtiene mejores precios).
• Ella se hace tapices.
o Invierte su tiempo en cosas que tienen utilidad para ella, su familia y su casa.
• De lino fino y púrpura es su vestido.
o Va a ser una mujer prospera.


Dios llena necesidades, no codicias
En Fil 4:10-19 Pablo menciona la forma en que sus necesidades son satisfechas: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
Tomado en su contexto, este versículo habla de las necesidades inmediatas y de un estilo de vida confortable, pero no extravagante; y ciertamente que no le da a usted un cheque en blanco para cambiarlo en el Banco del Cielo.
DIOS NOS PROSPERA PARA LLENAR NUESTRAS NECESIDADES, NO NUESTROS DESEOS EGOÍSTAS.


El dinero: puede ser un pervertidor de nuestras almas (Jer 17:9, 1 Tim 6:10, Heb 13:5).
Las mujeres prostituyen sus cuerpos y se venden ellas mismas a la pornografía por dinero.
Los padres venderán sus propios hijos a la prostitución infantil por dinero.
Los empleados tendrán sexo con sus jefes para lograr una promoción y un aumento salarial.
La gente que acepta sobornos está preparada para hacer cualquier cosa que se les pida a cambio de dinero.
Los asaltantes causarán daño físico a otra persona por quitarles dinero.
La gente robará, a menudo de sus propias familias, para obtener un poco más de dinero.
La gente deliberadamente buscará a los miembros ricos del sexo opuesto para casarse con ellos por su dinero.
Finalmente, la gente rechazará a Jesús y su amor y la salvación y se irá y adorará el dinero.


El Dinero Puede Ser Un Ídolo
Luc 16:13, Luc 11:41, Luc 16:15.
Dios tiene un gran deseo de poner las riquezas que El ha creado en las manos de Su pueblo.


La administración del dinero.
Rom 14:7, Sal 24:1, 1 Cro 29:14.
La consecuencia inmediata de todo ello es que debemos dar cuentas a Dios por la forma en que hemos hecho uso del dinero (1 Cor 4:1-5).
Nosotros no debemos administrar el dinero de la forma que creemos que es la mejor, sino que en nuestra mente debe estar establecido con gran reverencia que estamos administrando el dinero de Dios en la forma que El quiere.


Responsabilidad en el manejo del dinero.
2 Cor 5:9-10, Rom 14:12, Mat 25:31-46, Heb 9:27.
2 Cor 5:10 habla de los dos compromisos universales que cada uno tiene, la muerte y el juicio, y como creyentes le daremos cuenta a Jesús por la manera en que vivimos nuestras vidas cristianas. Una de las mayores áreas en que tendremos que dar cuentas a El es la manera en que manejamos el dinero.
¿Qué pasaría si usted muere esta noche y tiene que dar cuentas a Jesús por sus asuntos financieros? ¿está usted preparado para que Su juicio de todo conocimiento venga en contra de sus finanzas? ¿Podría El decirle a usted: “Bien hecho bueno y fiel siervo” por la forma en que usted ha manejado su dinero?.


Sabiduría en el manejo del dinero.
Prov 2:1-11, Prov 4:7, Prov 16:16.
Una salvaguarda adicional para la prosperidad que revela la Biblia, es la gran necesidad de tener sabiduría para saber usar e invertir y gastar el dinero que Dios quiere poner en nuestras manos.
Prov 4:7 dice que antes de que nosotros busquemos cualquier cosa en la vida, debemos buscar sabiduría y la presencia de Dios en ello.
Esto es más certeramente verdadero en nuestras finanzas – el dinero es como un animal salvaje que necesita ser domado – necesitamos la sabiduría de Dios para conocer cómo manejarlo y estar listos para prevenir que arruine nuestra relación con Dios.
Dios quiere que tengamos a ambos; pero el orden de las cosas debe ser la sabiduría y luego el dinero (¡no el dinero primero y luego la sabiduría cuando la cuenta bancaria esté llena!).
La promesa maravillosa de Proverbios es que si nosotros buscamos sabiduría sobre todas las cosas (incluyendo el dinero), entonces seremos bendecidos y prosperados por Dios porque hemos hecho las prioridades correctas.


Las bendiciones están condicionadas a nuestra administración
Mat 25:14-30, Deut 30.19
La magnitud en la que experimentamos la abundancia de las bendiciones de Dios en nuestras vidas, depende, en gran medida, del tipo y carácter de la administración que ejerzamos respecto a ellas.
La pregunta que debemos hacernos nosotros mismos, por lo tanto, es ¿qué debemos hacer para ser buenos administradores del dinero de Dios? Abajo está una lista de algunas de las áreas a ser consideradas: ganar; dar (diezmos y ofrendas); ahorrar e invertir; gastar.


08 Dic 2008