Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Muerte y reproducción.



ENSEÑANZA No. 3.

MUERTE Y REPRODUCCIÓN.




Objetivos de la enseñanza.
Conocer los dos grandes procesos involucrados en el discipulado, sus objetivos y sus metas.
Motivar a cada estudiante no solo a convertirse en un discípulo, sino a definir su visión, objetivos, metas y acciones como tal en cuanto a los dos procesos.


La muerte a sí mismo.
Luc 9:24. Jesús es claro y definido: para compartir su gloria, primero hay que compartir su muerte.
Mat 19:21. Jesús ordenó a cada persona a abandonar sus pecados (Mat 4.17), a renunciar a sus objetivos personales (menores) para asumir Sus objetivos (mayores) (Jn 3:30), y a obedecerle completamente (Jn 12:26).
Simplemente no podemos convertirnos en discípulos sin morir a nosotros mismos e identificarnos con Cristo que murió por nuestros pecados (Mar 8:34). Un discípulo de Jesús lo sigue hasta la cruz (Gal 2.20).
Como discípulos de El nos convertimos en muertos vivos, totalmente entregados a El.
Una persona muerta ya no se preocupa de su independencia, lo que los demás piensen de él, sus propios derechos: han crucificado la carne con sus pensamientos, pasiones y deseos (Gal 5:24).
Ninguna persona que no muera a sí misma está capacitada para reproducirse (Jn 12:24): si no muere, queda sola; si muere, lleva mucho fruto, se reproduce.


Reproducción.
En Cristo, ninguno de nosotros es un fin en sí mismo, ningún discípulo es un fin en sí mismo.
La razón de ser de un discípulo está en ser parte de un eslabón de un propósito mayor de Dios de extender Su Reino, que pasa por la reproducción, por reproducirnos a sí mismos, haciendo discípulos a otros (Mat 28.19).
Para extender Su Reino Jesús pudo haber adoptado cualquier otro método, pero El escogió el discipulado como el método (Hch 1:8, Rom 8:19-21) más efectivo para ello.
Como una semilla de mostaza, tendría un inicio pequeño pero un desarrollo rápido para reproducir tanto la cantidad como la calidad de seguidores que Cristo desea (Mat 13:31-32, Mar 4:30-32, Luc 13.18-19)


La garantía de la calidad de la reproducción.
Cuando solo logramos conversos, es como que si experimentamos la concepción y el alumbramiento, sin asumir la responsabilidad de la paternidad.
Un recién nacido, y un infante, no se pueden alimentar o cuidar a sí mismos.
Necesitan de sus padres para ello, y para crecer y desarrollarse fuertes, sanos, eficientemente.
Esto es lo que ha sucedido con la iglesia en amplios segmentos y por muchos años.
Nos quedamos en la conversión, malentendiendo la Gran Comisión, y dejamos de hacer discípulos.
Esa es la razón por la cual la Iglesia últimamente ha sido tan poco notoria, influyente, transformadora, y llena de problemas (la iglesia de Laodicea, Apo 3:14-22).
Así como la paternidad responsable es la herramienta que Dios nos ha dado para la crianza y desarrollo eficaz de los hijos, así el discipulado es la herramienta que Dios nos ha dado para asumir una paternidad responsable con los nacidos de nuevo.
El discipulado es el equivalente a la paternidad responsable espiritual.
El discipulador sabe que su responsabilidad no termina hasta que su discípulo se convierta en un creyente espiritualmente maduro y reproductor, lo que requiere invertir una buena cantidad de tiempo en la atención individual de sus necesidades, y que ello asegura que el proceso de la reproducción y multiplicación continuará con calidad por las siguientes generaciones.
2 Tim 2:2 es nuestra medida de eficiencia y de control de calidad en el discipulado: establece que nuestra responsabilidad como discipuladores no termina con un discípulo, sino cuando este ha reproducido otros discípulos que se están reproduciendo también eficientemente.


Preguntas para autoevaluación.
¿Por qué es necesario que abandone mis pecados, mis objetivos personales y mi independencia, como discípulo de Cristo?
¿He abandonado todos los pecados que me asediaban? ¿Cuáles no?
¿Qué estoy haciendo para abandonarlos?
¿He renunciado a todos mis objetivos personales por los objetivos de Cristo? ¿Cuáles no? ¿Qué me hace falta hacer para renunciar a ellos?
¿Estoy obedeciendo completamente la Palabra de Dios? ¿En qué no?
¿Qué estoy haciendo al respecto para ganar la batalla de la obediencia?
¿He renunciado a mi independencia para vivir en completa dependencia de Dios?
¿En qué no he renunciado a mi independencia?
¿Qué puedo hacer al respecto, para morir a mi independencia?

23 Dic 2008
Referencia: Enseñanza 03.