Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Excelencia, la norma del discípulo (1).



EXCELENCIA, LA NORMA DEL DISCÍPULO (1)



Objetivos de la enseñanza.
Definir la excelencia desde la perspectiva de Dios.
Incorporar la excelencia a nuestro estilo de vida.


Introducción.
Jesús esperaba que sus discípulos practicaran lo que El les enseñó. Demandó excelencia en todo lo que sus discípulos hicieran. El énfasis de sus enseñanzas era sobre todo la rectitud, el carácter interior donde se fundamenta la conducta interna (Mat 5:48, Luc 8:4-15, Mar 7:37).
Dios es excelente y todo lo que El hace es excelente (Sal 119:68).
Como hijos de Dios, todo nuestro ser debe reflejar la excelencia de nuestro Padre, además de que El nos lo requiere (Heb 13:21).
Las demandas del Señor siempre van acompañadas de sus dones de gracia y poder. Por lo tanto, para nosotros es posible alcanzar la perfección porque Cristo está en nosotros (Col 1:27).
Por lo tanto, el discipulado debe ser un compromiso con la excelencia propia y del discípulo.
La excelencia en todo debe ser la norma a conseguir por parte del discípulo.


Definición.
Es sinónimo de perfeccionamiento.
Mejorar las cosas contínuamente.
Hoy más que ayer, mañana mejor que hoy (Fil 3:12).
Completar, llenar.


Prov 4:18, Fil 1:6, Efe 4:12, 3 Jn 2.

El deseo de Dios:
• La vida de los creyentes debe ser como la luz de la aurora, ir en aumento (Prov 4:18)
• La obra que Dios comenzó en nuestra vida la perfeccionará (Fil 1:6).
• El diseñó la Iglesia para que nos perfeccionara (Efe 4.11-12).
• El desea que seamos prosperados (mejoras contínuas) en todo (3 Jn 2).

Dios quiere que nuestras vidas hoy sean mejores que ayer y mañana mejores que hoy.
El, para con todo y para con nosotros, todo lo hace con excelencia, lo mejor.
El nos dio lo mejor que tenía, no Su propia vida, sino la de Su Hijo (Jn 3:16).
El hizo por nosotros lo mejor que podía, nos bendijo con toda bendición espiritual (Efe 1.3) y envió a Cristo para que tuviéramos vida y vida en abundancia (Jn 10.10). El espera que nosotros renovemos nuestra manera de pensar para que cambie nuestra manera de vivir y podamos vivir en la buena voluntad de El, agradable y perfecta (Rom 12:2, Sal 1.1-3, 3 Jn 2).
El tiene planes para nosotros que son de bien y no de mal, para darnos un futuro y una esperanza (Jer 29.11).
El diseñó nuestras vidas para que fueran en un Incremento constante (Prov 4.18).
Dios no escatima nada para con nosotros (Rom 8:32).
Pero no sucede en automático: requiere de nuestra cooperación con los planes de Dios. Somos co-laboradores de El (trabajamos junto con El, 1 Cor 3:9, 2 Cor 6:1).

Nosotros fuimos hechos a su imagen (Gen 1.26-27), y aún cuando la caída deterioró parte de esa imagen, esa potencialidad se mantuvo latente en nosotros, y ahora en Cristo ha sido restaurada a su plenitud (Luc 19.10). Por lo tanto, podemos y debemos procurar la excelencia (Mat 5:48): ser perfectos como El:
• Completo (en trabajo, crecimiento, mentalmente y carácter moralmente, etc.).
• Alcanzar madurez.


Preguntas para autoevaluación.
¿Cómo definiría la excelencia?
¿Por qué necesitamos manifestar la excelencia?
¿En qué áreas es necesario que manifestemos la excelencia?
¿Qué hace posible que nosotros podamos manifestar la excelencia?
¿Qué necesitamos para poder ir detrás de la excelencia?


23 Dic 2008
Referencia: Enseñanza 08.