Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El ambiente de la vida del discípulo.



EL AMBIENTE DE LA VIDA DEL DISCÍPULO.



Objetivos de la enseñanza.
Establecer la necesidad del discípulo de participar activamente en la vida de la iglesia local.
Establecer los beneficios de la vida en comunidad para el discípulo.
Transformar los conceptos equivocados que el discípulo pudiera tener acerca de la vida de la iglesia, heredada de su formación por el mundo.
Incorporar a la vida del discípulo la actitud de participación activa en la vida de la iglesia local.


La necesidad de la vida comunidad.
Los seres humanos fuimos creados para vivir en comunidad (Gen 2:18).
La vida del cristiano fue diseñada para vivirse en comunidad. Por ello, al ser salvos inmediatamente somos incorporados y establecidos por Dios en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (1 Cor 12).
De tal manera que no podremos experimentar el cristianismo pleno en aislamiento (Gen 2.18, Ecle 4:9-12). Y mucho menos el discipulado, por cuanto para ser discípulos necesitados de un discipulador y viceversa.
Jesús mismo reconoció la necesidad de las relaciones al llamar a doce discípulos (Mar 3:13-15) para que estuvieran con El. A partir de ese contexto les enseñó la forma de mantener una relación profunda y duradera con Dios y con los demás (Mat 22:36-40).


Los beneficios de la vida en comunidad.
Es en la vida en comunidad que superamos nuestras debilidades y obtenemos mejores resultados (Ecle 4:9-12).
Para que la vida en la Iglesia nos represente los mejores resultados, Dios nos ha dotado de todo lo que necesitamos para ello, colocándonos en un lugar específico y con dones específicos para participar plenamente en la vida en comunidad.
La comunidad con otros cristianos es nuestro primer vínculo con Dios.
Somos un cuerpo, del cual Cristo es la cabeza (Efe 1:22-23) y Dios es la cabeza de Cristo (1 Cor 11:3).
Un cristiano se relaciona con la Cabeza por medio del cuerpo, de la misma manera que un miembro del cuerpo se relaciona con la cabeza por medio de otros miembros.
Es a través de la vida de la Iglesia que la vida de Cristo nos es otorgada a cada uno de sus discípulos.
Los miembros de un cuerpo maduro han pasado del concepto de “ir a la iglesia” al de “ser la iglesia”, y entonces, la iglesia funciona a toda capacidad en el mundo de los negocios, la educación, el gobierno, la cultura, etc., y en las comunidades, de tal manera que la adoración (estilo de vida) no está restringida al domingo por la mañana, sino que cada día, cada acción, cada palabra y cada pensamiento es ofrecido a Dios como adoración, en todo lugar, en todo momento y por todas las cosas (sal, luz, levadura, reyes y sacerdotes, embajadores, colaboradores de Dios, Mat 5:13-16, Mat 13:33, Apo 1:5-6, 2 Cor 5:18-20, 1 Cor 3:9, Rom 8:19-21, Col 1:15-20, Mat 6:9-10).


La consecuencia de no vivir en comunidad.
Un cristiano que se separa del cuerpo puede dar la apariencia de que está vivo por un tiempo, pero muy pronto se debilitará y hasta puede morir, porque solamente hay una manera de extraer alimento y dirección de la cabeza: siendo parte del cuerpo (Col 2:19).


Preguntas para autoevaluación.
¿Por qué un discípulo necesita vivir y desarrollarse en comunidad?
¿Cuáles son los beneficios de la vida en comunidad?
¿Cuál es el equipamiento básico que Dios nos da para vivir eficientemente en comunidad?
¿Cuál es el cambio de actitud que experimenta el discípulo en relación con la iglesia y que denota que está evolucionando hacia la madurez espiritual?
¿Cuáles son las consecuencias de no vivir en comunidad?
¿Cuál es mi actitud en cuanto a la participación en la vida de la iglesia local? ¿es participación pasiva o activa y por qué?
¿En que áreas necesito mejorar mi actitud para poder vivir más plenamente en comunidad?
¿Qué puedo hacer, y como, para mejorar esa actitud?


23 Dic 2008
Referencia: Enseñanza 10.