Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El carácter del discípulo (15): la bondad.



EL CARÁCTER DEL DISCÍPULO (15).
(La búsqueda de la excelencia).


LA BONDAD.



Objetivos de la enseñanza.
Desarrollar el concepto bíblico de la bondad, entenderlo y aplicarlo en nuestra vida.
Conocer la verdad acerca de la bondad desde la perspectiva de Dios y renovar nuestra mente al respecto.
Conocer las consecuencias de la bondad para nuestras vidas.
Incorporar la bondad a nuestro estilo de vida.
Conocer, entender, aplicar y desarrollar el fruto del Espíritu en nosotros para que esté disponible para aplicarlo en todo lo que se refiere a nuestra vida.


Definición.
Es un fruto del Espíritu (Gal 5:22-23).
Es lo que hace que el amor se manifieste en hechos, en servicio; lo que hace que el amor deje de ser una teoría y se movilice, se vuelva práctica.
Implica un corazón dador, un estilo de vida dador, pues moviliza y aporta talentos, recursos y tiempo para ser útiles a una humanidad necesitada.
Es la calidad de ser bueno, la inclinación a hacer el bien, a actuar correctamente con amor hacia el necesitado, no para obtener reconocimiento, o para “limpiar” nuestra conciencia.
Dadivoso, generoso, bueno, ayudador, hospedador, misericordioso, altruista y filántropo, de corazón abierto, sincero, y siempre buscando como ayudar a una persona, a una familia y/o a una buena causa, específicas.
Actitud y acción de pensar en el bien ajeno; ayudar al prójimo extendiendo ayuda de cualquier tipo (oportunidades, consejo, recomendaciones, financiera, material, espiritual o emocional) al que la necesita. Implica el dar responsablemente.
Es el motivo detrás de acciones (grandes o pequeñas) que causan bien, que se realizan sin intereses o motivaciones ocultas, personales u otras más que el amor por las demás personas y el deseo de la gloria de Dios.
Desempeñarse sin esperar nada a cambio, no guiado por sus sentimientos, sino por la razón y la sabiduría, siendo responsable de saber a quién le dará y qué efecto tendrá.
Muchas de las personas en hospitales, asilos e instituciones de beneficencia y servicio social, trabajan con un corazón de compasión, misericordia y amor (bondadoso) por las demás personas.
Todos los seres humanos tenemos esa capacidad de ser bondadosos, aún en los peores momentos. Sin embargo, hay un principio bíblico que también debemos considerar al respecto: “...porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Rom 7.18). Ser bondadoso no es solo querer el bien, sino hacerlo. Aunque tenemos muy buenas intenciones los seres humanos, no siempre las realizamos.
Para poder ser bondadosos permanentemente necesitamos pasar por el proceso de entrega, de poner nuestra vida delante de Dios y hacerlo el Señor de nuestro corazón, permitiendo ser permeados por la bondad divina y ser transformados actuando habitualmente en la virtud de la bondad. De lo contrario, haremos algunas obras bondadosas, pero no seremos bondadosos.


La fuente de la bondad.
Es Dios a través de su Espíritu Santo (Gal 5.22-23).
Solo El es bueno (Mat 19.17 Mar 10.18, LUC 18:19).


Consecuencias de la bondad.
Nuestra vida estará llena de luz (Luc 11:34).
Retendremos la Palabra, permaneceremos en ella (Luc 8.15) y daremos fruto abundante para la gloria de Dios (Jn 15:5).
Saldremos a resurrección de vida (Jn 5:29).
Gloria, honra y paz (Rom 2:10).
Nos libra del temor a la autoridad (Rom 13:3).
Edificación para nosotros y para otros (Rom 15:2).


Preguntas para autoevaluación.
¿Cuál es el significado bíblico de la bondad?
¿Por qué la bondad es necesaria para el discípulo?
¿Cuáles es la fuente más relevante de bondad?
¿Cuáles son los resultados más importantes de la bondad?
¿Qué necesito hacer para que mi vida manifieste más bondad?
¿Cómo y cuando lo haré y qué resultados espero como consecuencia?



23 Dic 2008
Referencia: Enseñanza 31.