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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Educación Escolar Cristiana. Productos.



LA EDUCACIÓN ESCOLAR CRISTIANA (02).



El Producto Final de la Educación Escolar Cristiana
En el proceso de alcanzar la visión de Dios para la humanidad en general y los creyentes en particular, es importante que todas las escuelas cristianas desarrollen programas, estrategias y metodologías que produzcan estudiantes con las siguientes características esenciales:
Uno. Que conozcan, entienda y apliquen la Palabra de Dios en su vida diaria (Mat 13:23).
Dos. Que entiendan y expresen un compromiso de tener una relación personal con Jesucristo (Rom 10:8-10).
Tres. Que sean llenos del poder del Espíritu Santo (Efe 5:18) y busquen vivir una vida llena de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gal 5:22-23)
Cuatro. Que estén preparados para practicar los principios morales de una saludable vida familiar (Heb 13:4, 1 Tim 3:2, 1 Tim 3:4).
Cinco. Que adopten y practiquen justicia, misericordia y una cultura de paz en la familia y la sociedad (Mat 6:33, Rom 14:17, Efe 4:32).
Seis. Que estén activamente involucrados en su iglesia local, sirviendo a Dios y a los demás (Heb 10:25, 1 Cor 12, Mar 10:42-45).
Siete. Que respondan personalmente al desafío de cumplir la Gran Comisión en su localidad y alrededor del mundo de una manera sensible a las diferencias culturales (Mat 28.18-20, 2 Tim 2:2, 1 Cor 9:19-22).
Ocho. Que exhiben habilidades para defender su fe (1 Ped 3:15, Fil 1:17).
Nueve. Capaces de defender en forma articulada la cosmovisión cristiana que poseen, y que al mismo tiempo tienen un entendimiento básico de otras cosmovisiones antagónicas (Col 1:15-20, Rom 8:19-21, 2 Cor 2:11).
Diez. Que entienden el valor de cada ser humano en virtud de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios (Gen 1:26-28).
Once. Que entienden, valoran y se involucran en actividades de servicio social a la comunidad y, si se considera apropiado, actividades de carácter cívico-político (Prov 29:2, Prov 31:8-9).
Doce. Que respeten y sepan relacionarse íntegramente con las personas con quienes viven, trabajan y juegan (Fil 2:3-4, Efe 4:32, Col 3:12-14).
Trece. Con una apreciación crítica de los idiomas y las culturas de otros pueblos, capaz de contrarrestar prejuicios étnicos, promover la armonía interracial y practicar la hospitalidad bíblica con el extranjero (Exo 22:21, Exo 23:9, Lev 19:33-34).
Catorce. Que demuestran aprecio por la naturaleza y el medio ambiente, practicando una mayordomía responsable de la creación de Dios (Gen 2:5, 2:8, 2:15).
Quince. Que consideran y tratan su cuerpo como templo del Espíritu Santo (1 Cor 6:19-20).
Dieciséis. Que son buenos administradores de sus finanzas, su tiempo (incluyendo tiempo libre) y cualquier otro recurso a su disposición (1 Ped 4:10).
Diecisiete. Que entienden la dignidad del trabajo como una expresión de la naturaleza de Dios (Gen 1:26-28, Jn 5:17)
Dieciocho. Que saben como utilizar recursos incluyendo recursos tecnológicos, para obtener, analizar y evaluar información (1 Tes 5:21).
Diecinueve. Que ejercitan la vida intelectual y no tienen reservas de participar en el mercado de las ideas (intercambio abierto y honesto de ideas) (1 Ped 3:15).
Veinte. Comprometidos a no dejar de aprender a lo largo de toda su vida (Fil 1:6, Mat 9:16-17)
Veintiuno. Que poseen habilidades de hacer preguntas, resolver problemas y tomar decisiones sabias (Prov 2:1-11, Prov 4:20-27).
Veintidós. Bien preparados en todas las disciplinas académicas, que posean aptitudes de lectura, escritura, oratoria, habilidad de escuchar y razonar, competentes en las áreas de matemáticas y ciencias, que poseen conocimiento y comprensión acerca de los pueblos, eventos, movimientos históricos (incluyendo la historia de la iglesia cristiana) y las culturas de otros pueblos y lugares, con un aprecio por la literatura y las artes, con una comprensión de cómo ellas expresan y moldean nuestras creencias y valores (Jer 15:19, 1 Cro 12:32).


En conclusión:
Cada estudiante de un colegio cristiano y/o cada creyente, debería ser (Col 3:22-24): el que obtenga las mejores calificaciones, el que posea las mejores cualidades físicas, mentales, emocionales, espirituales, académicas y sociales, y lo mejor del mundo.
Porque en su beneficio y a su favor tiene: la mente de Cristo (1 Cor 2:16), y al Espíritu Santo como maestro, que le enseña todas las cosas y le guía a toda la verdad (Jn 14:26, Isa 11:2).





07 Ene 2009