Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Educación Escolar Cristiana. Mejoramiento.



LA EDUCACIÓN ESCOLAR CRISTIANA (03).



El mejoramiento de la calidad de la educación cristiana.

Algunos factores que influirán en el mejoramiento de la calidad en la educación cristiana (Prov 4:18, Fil 1:6) son:

UNO. La necesidad de una visión (el futuro que esperamos alcanzar) de excelencia espiritual (Prov 4:18, Prov 29:18, Jer 29.11).
La visión que proviene de los intereses del hombre tiene grandes dosis de egoísmo.
La visión de Dios es diferente a la visión del mundo.
El Señor obra de dentro hacia fuera. El mundo obra de fuera hacia dentro (Jn 7:38, Jn 8:31-32).
El mundo quiere sacar a la gente de los suburbios. Cristo saca los suburbios del interior de la gente, y después ésta sale por si misma de los suburbios (3 Jn 2).
El mundo quiere moldear a los hombres cambiando su ambiente. Cristo cambia a los hombres, que después cambian su ambiente (Rom 8.19-21, Mat 28:18-20).
El mundo quiere conformar la conducta humana, pero Cristo puede cambiar la naturaleza humana (2 Cor 5:17).

DOS. La necesidad de una visión de excelencia académica: los países del tercer mundo tendemos a la mediocridad y necesitamos recibir de Dios una visión que nos muestre la necesidad de una excelencia integral para salir del subdesarrollo. Para salir del subdesarrollo necesitamos un verdadero cambio cultural (Prov 4:18, Jer 29.11).
El llamado a la excelencia es un llamado a la realidad de Cristo. La perfección y la excelencia se encuentran en Él (Mat 5:48).
El desafío a la mejora continua en la calidad de vida cristiana es expresado en Fil 3:12, Col 3:22-24.
En las escuelas cristianas necesitamos líderes que posean una visión de la excelencia en Cristo en todos los aspectos de la vida y de la escuela —incluyendo los académicos— y que puedan comunicarla a otros (2 Tim 2:2).
Para comunicar efectivamente una visión se necesita algo más que palabras. No es cuestión sólo de pronunciar discursos, enviar memorandos o colgar placas laminadas en las oficinas. Se trata de vivir esa visión día a día, encarnarla y comunicarla a todas las personas que forman parte de las instituciones educativas, para implementarla y ejecutarla.

TRES. La educación debería tener una orientación cristiana, de otra manera solamente conducirá a la vanidad (Prov 16:25, Jn 14:6, Rom 1:16-32).
No es la preparación académica sola, pero la preparación académica impregnada de la Palabra de Dios la que habla a la gran masa de la sociedad (Mat 5:13-16, Mat 13:33).
No creemos en la eficacia de institutos mecanizados, ni en escuelas elementales para formar una población bien preparada y virtuosa, si éstas se encuentran divorciadas de una enseñanza de la piedad cristiana (Sal 1.1-3).
Depender de Cristo en todo aquello que vivamos o sirvamos y que todo lo hagamos únicamente para la gloria del Señor (Col 3:17).
Nuestras escuelas se convertirán en escuelas cristianas cuando nos hagan lo más parecidos a Cristo que sea posible (Rom 8:29).
En cada escuela cristiana la Biblia debe ocupar un lugar preeminente sobre todos los otros libros y cada joven debe ser expuesto a las verdades bíblicas desde la niñez, haciéndolas comprensibles aún a los más pequeñitos (Sal 1:1-3, 3 Jn 2, Mat 4:4, Mat 24:35).

CUATRO. La necesidad de edificar sobre el fundamento correcto. Todo aprendizaje y conocimiento es algo sin sentido, si no tiene como fundamento la verdad y el amor entre Dios y el hombre (Rom 11:36, Col 1:15-20).
Como instituciones educativas necesitamos proveer todas las oportunidades posibles para que cada uno de los alumnos experimente un genuino nuevo nacimiento y todas las oportunidades para un discipulado que les lleve a un andar digno del Señor. (Mat 28.18-20, 2 Cor 5:17-20).













































07 Ene 2009