Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La necesidad de ser hijos naturales y espirituales.



LA NECESIDAD DE SER HIJOS NATURALES Y ESPIRITUALES




Todo, para funcionar eficientemente, debe funcionar bajo el principio de la autoridad paternal.
Gen 1 nos enseña que en la vida todo produce según su género, todo fruto tiene las características de su origen.
Por lo tanto, si Dios creo el mundo, la humanidad, etc., todo lo que El creó, lo creo para que funcione bajo Su carácter paternal (si bien El es Dios, su carácter fundamental, esencial, revelado en la Biblia es el de Padre).
El carácter y la autoridad paternal son esenciales para:
Primero. Sostener la vida: darla y proveer para que se mantenga.
Segundo. Ejercer una autoridad formativa, activadora, habilitadora y enviadora para vivir la vida de acuerdo al propósito de Dios.


Dios creo tres instituciones humanas: la familia, la iglesia y la nación.
El principio de funcionamiento de cada una de ellas es el principio de la autoridad paternal.
Uno. En la familia ello se evidencia porque Dios constituyó como cabeza de ella al padre de familia.
Dos. En la nación ello se evidencia porque Dios formó cada nación a partir de un padre, como en el caso de Israel: Abraham padre de Isaac, Isaac padre de Jacob, Jacob padre de cada uno de los patriarcas de las 12 tribus de Israel. Al formar a las naciones a partir de un padre, era porque Dios quería que la nación funcionara bajo el principio del carácter y autoridad paternal. De hecho, a los fundadores de las naciones, y a sus máximas autoridades el mundo les llama los padres de la patria. De hecho, en griego, la palabra patria, patriarca y padre vienen de la misma raíz griega: “pater”.
Tres. En la iglesia Jesús además de asumir el papel de cabeza de la Iglesia (Efe 1:22) y tener el carácter del Padre, siendo la imagen de su sustancia (Heb 1:3) es además el esposo y padre en ella (Efe 5:22-33), lo que es una evidencia del carácter paternal de la autoridad en la iglesia. De hecho, Pablo así entendió su ministerio (1 Cor 4:15, 1 Tes 2:5-12), y Juan también llamando a todos aquellos que estaban bajo su autoridad como “hijitos” (1ª. Epístola de Juan). La esencia de la autoridad de la iglesia, la autoridad apostólica, es una autoridad paternal, que Jesús delegó en sus discípulos (El no ordenó profetas, evangelistas, pastores o maestros, sino apóstoles como la base de la Iglesia).


Por lo tanto, 4 tipo de paternidad:
• Paternidad de Dios.
• Paternidad humana.
• Paternidad espiritual.
• Paternidad social.


Cuando Dios establece una autoridad paternal (en la familia, en la iglesia y/o en la nación), Dios pone en esa autoridad paternal una herencia para los hijos e hijas.
La herencia es para los hijos e hijas, no para los siervos o empleados. Un hijo que no se siente hijo, no va a recibir la plenitud de la herencia.
Los hijos e hijas siempre van a recibir herencia.
Los padres dejan herencia a los hijos de sus hijos.
Por el pecado, los padres pueden heredar dos tipos de herencia: una buena herencia y/o una mala herencia.
De los hijos e hijas depende la clase de herencia que van a recibir. Cuando el hijo se resiente contra el padre, lo juzga, lo critica, lo acusa, de lo mismo que juzga va a ser culpable (él mismo lo va a tener, Luc 6:37-48, Mat 7.1-2) y por lo tanto va a recibir la herencia mala, no la buena. Cuando un hijo honra a su padre (sin juzgarlo, Efe 6:2) va a recibir la herencia de lo bueno.


Los hijos para recibir herencia y que les bendiga, deben sentirse hijos.
Mal 4:5-6: antes del día grande y temible del Señor El enviará el espíritu del profeta Elías para volver el corazón de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres para preparar un pueblo bien dispuesto.
Volver el corazón de los padres hacia los hijos significa que los padres entiendan y se sientan padres en verdad y en plenitud, no solo padres biológicos o proveedores de las necesidades materiales, padres integrales, en todos los aspectos (espiritual, emocional, material, físico, etc.).
Volver el corazón de los hijos hacia los padres significa que los hijos entiendan y se sientan hijos en verdad y en plenitud, lo contrario a los dos hijos de la la parábola del hijo pródigo.
Podemos ser hijos biológicos pero no sentirnos hijos en los demás aspectos, más bien rechazar a nuestros padres y con ello rechazar la buena herencia (malgastarla si la recibimos, o vivir como que no la hubiéramos recibido) y aceptación solo de la mala herencia (“yo no voy a ser como mi papá”).


Antes de la segunda venida de Cristo (Hch 3:21) vamos a comenzar a ver la restauración de todas las cosas, y entre ellas, la restauración de la iglesia.
La iglesia primitiva, estableció en los finales del primer siglo, el “Credo” como la substancia de las creencias que sostenía, y entre ellas se establecía que la iglesia era una, santa, universal y apostólica.
Lo santo y lo apostólico eran el carácter fundamental de la iglesia.}

Referente a lo apostólico, ello se manifiesta en que:
Uno. Jesús, el fundador de la Iglesia es el apóstol de nuestra fe.
Dos. Lo que Jesús ordenó, como fundamento inicial de la iglesia fueron apostóles.
Tres. Efe 4:11-16, y tomando como referencia 1 Cor 12:28, nos dice que Jesús establece primero apóstoles, después profetas, después evangelistas, y después pastores y maestros hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a la estatura del varón perfecto, a la plenitud de Cristo, lo cual evidentemente no se ha alcanzado, y por lo tanto la vigencia de los apóstoles todavía es necesaria.
Cuatro. Efe 3:20 establece que la iglesia se edifica sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas.

Por las razones antes expuestas, en cuanto al carácter de Cristo, cabeza de la Iglesia, que es la esencia del carácter del Padre, por lo que la iglesia ostenta un carácter paternal, podemos deducir, entonces, que el carácter y la autoridad apostólicas son un carácter y una autoridad paternal.


Los pastores ¬y demás ministros: padres (Isa 59:21; Elías, padre espiritual de Eliseo; Pablo, padre espiritual de Timoteo).
La iglesia, de acuerdo a la Escritura es una iglesia de hijos, no de miembros ni de ovejas (Jn 1:12, Rom 8:14-17).
El Reino de Dios, que está formado por todos aquellos que han nacido del agua y del espíritu (Jn 3:5), es un reino de hijos, no de siervos.
Al igual que en la familia humana de la cual Dios es Padre, pone a padres humanos para formar, enseñar, activar y enviar a los hijos, en la familia espiritual que es la Iglesia, El también pone a padres espirituales para formar, enseñar, activar y enviar a los hijos de Dios: los ministros (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros).
Los ministros requieren ser padres para aquellos hermanos y hermanas a quienes Dios haya traído a su cuidado.
Los hermanos y hermanas requieren ver a los ministros bajos lo cuales Dios los ha puesto, como padres espirituales para recibir la herencia que Dios puso en esos ministros para ellos.
Igualmente, los ministros requieren tener padres espirituales (cobertura) para seguir recibiendo de la herencia inagotable de parte de Dios (Efe 5:21, Ecle 5:8).

18 Ene 2009
Referencia: Paternidad.