Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El como del hacer discípulos (2).



ENSEÑANZA No. 50.

EL COMO DEL HACER DISCÍPULOS (2).



Objetivos de la enseñanza.
Adquirir los conocimientos básicos de algunos de los instrumentos que tenemos a nuestra disposición para hacer discípulos.
Adquirir los conocimientos básicos acerca del uso de esos instrumentos para poderlos utilizar eficientemente en nuestro discipulado.
Adquirir los conocimientos básicos para comenzar la aplicación y el perfeccionamiento del uso eficiente de esos instrumentos en nuestro quehacer discipulador.


Memorización.
Con frecuencia la Palabra nos manda que la retengamos en nuestro corazón (Prov 7:1, Deut 6:6). Ello implica la necesidad de memorizar las Escrituras, que por otro lado nos aparta del pecado y nos abre a las bendiciones de Dios (Sal 1.1-3, 3 Jn 2). La memorización de la Palabra permite que la voluntad de Dios se vaya grabando en nuestro corazón, y por ende, que caminemos en ella (Rom 12.2).


Meditación.
La meditación es el esfuerzo que hacemos por adquirir la conciencia de Dios y la devoción a El, como una consecuencia natural de nuestro amor por la Palabra (Sal 119:47). Es aislarnos de todo lo que nos rodea para concentrarnos y adentrarnos en la presencia de Dios. Como resultado obtenemos un mayor conocimiento de El, además de paz, confianza y serenidad ante las situaciones que nos rodean (Efe 3:18-19). Es concentrar nuestra mente en El.


Corrección.

Es un aspecto vital para la formación del discípulo.
No se trata de dar nuestras propias opiniones. Nosotros somos solamente los voceros de Alguien más. Si a lo que vamos a decir no le podemos anteponer “Así dice el Señor o la Palabra”, no lo digamos. Pero si la Biblia lo dice, por amor a nuestro discípulo, no debemos temer decírselo.
Debemos amar a nuestro discípulo de tal manera que nos sintamos obligados a corregir sus debilidades (Heb 12:5-11).

Para este propósito, podemos seguir el siguiente proceso:
UNO. Conozcamos sus debilidades observándolo cuidadosamente y escuchando con interés lo que dice porque él mismo es la mayor fuente de información sobre sus necesidades y bienestar espiritual. Para ello podemos hacerles preguntas, observarlos en sus relaciones con otras personas, preguntar como lo ven otras personas. Hagámoslo con mirada atenta pero con amor.
DOS. Confrontémoslo una vez que hayamos descubierto una debilidad o flaqueza, discutiéndola con él (Apo 3.19, 1 Tes 2:11, 2 Tim 4:2, Tit 1:13) y fundamentando todo en la Palabra de Dios y en la autoridad de Cristo. El proceso de la confrontación es como Jesús lo hizo con las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3.
Primero. Comenzó por afirmar su amor por ellas.
Segundo. Recordó detalles de su relación íntima, lo bueno de ellas.
Tercero. Basado en lo anterior, con claridad y resolución les manifestó aquello con lo que no estaba de acuerdo.
Cuarto. Les hizo ver las consecuencias de lo negativo, y las consecuencias de superarlo.
Quinto. Les bendijo recordándoles que ellos podían ser vencedores en esa situación, los animó a superarla.
La confrontación siempre debe estar fundamentada en la Palabra de Dios no en nuestras opiniones o experiencias como maestros. Además siempre debe existir un balance entre reconocimiento y confrontación. Nadie desea tener relaciones basadas en la confrontación solamente.
TRES. Orar juntos. Solamente Dios puede convertir esa debilidad en poder, cambiando el corazón (1 Cor 3:6, Mat 18.19).
CUATRO. Desarrollar una estrategia, una serie de pasos que guíen a nuestro discípulo a alcanzar su meta. La estrategia debe considerar por lo menos tres pasos vitales:
Primero. El estudio de los pasajes de la Palabra que hablen directamente de la debilidad de nuestro discípulo (Rom 15:4).
Segundo. Brindarle ejemplos positivos que él pueda seguir, nuestros y otros (1 Ped 5.1-3, Fil 3.17) ya que el ejemplo es un poderoso agente de cambio.
Tercero. Involucrarlo en actividades que le ayuden a corregir sus debilidades.
El discípulo debe considerar esta estrategia como suya por lo cual es necesario incorporar sus ideas a la misma siempre que sea posible, y confirmándole nuestra confianza, apoyo y estimulo para seguir este plan.
CINCO. Considerarlo responsable por sus actos, no justificándolo ni aceptándole justificaciones que le lleven a evadir la responsabilidad y trasladarla a otras personas, circunstancias o cosas.
SEIS. Desarrollar sus aspectos fuertes a fin de fortalecer su crecimiento y desarrollar los dones que Dios le ha dado, sin permitir que ello sea una fuente de orgullo. Es ideal si podemos desarrollar un proyecto que al mismo tiempo que corrija un punto débil desarrolle uno fuerte.


Preguntas para autoevaluación.
¿Cuáles son los instrumentos básicos para el discipulado que estudiamos en esta lección?
Defina con sus propias palabras que entiende por memorización y cuales son sus principios básicos como instrumento para el discipulado
Defina con sus propias palabras que entiende por meditación y cuales son sus principios básicos como instrumento para el discipulado.
Defina con sus propias palabras que entiende por corrección y cuales son sus principios básicos como instrumento para el discipulado.
¿Cuáles son las seis etapas de la corrección?
¿Cuáles son las características de la confrontación según la utilizó Jesús con las iglesias a las que les envió las cartas de Apocalípsis 2 y 3?
¿Cuáles son los tres pasos que debe considerar la estrategia que guíe al discípulo a alcanzar sus metas con respecto a la corrección?



20 Mar 2009
Referencia: Enseñanza 50.